MUNDIAL 2010
Guión de telenovela con final no deseado
07.07.2010 | 08:21 hs. · Fuente: La Nación
Piel Naranja fue una exitosa telenovela argentina de 1975. Tuvo un desenlace no deseado por el público, que la diferenció de otros culebrones. Ese año, Holanda emergía como potencia futbolística europea tras su gran Mundial del 74 y Uruguay comenzaba su retroceso que la dejaría sin Copas del Mundo hasta 1986. Se habían desafiado en Alemania: victoria del equipo de Cruyff por 2 a 0, con doblete de Rep. Treinta y seis años después, volvieron a encontrarse. Esta vez, fue más parejo, con melodramático guión. La Celeste jugó de igual a igual. Planteó un partido lejos de Muslera. La defensa achicó para adelante, a diez metros del área grande. Cáceres le negó a Robben su clásica jugadita de enganche y tiro. Puso a Gargano en el medio campo para bloquear el pase de Van Bommel y De Zeuww. Cavani y Forlan molestaron la salida holandesa y obligaron al revoleo. Con ausencias importantes que le quitaron recursos (Suárez, Fucile y Lugano), apeló al orden, a la intensidad y a la organización para neutralizar a un equipo con más talento individual.

Todos los jugadores holandeses manejan bien la pelota. El lateral izquierdo Van Bronckhorst no encontraba pase y mostró su gran técnica para pegarle. Golazo. Uruguay, con un equipo armado para conservar el resultado más que para cambiarlo, trató de compensar su falta de elaboración con un pressing más cercano al arquero rival. Se acomodó en la cancha y apareció Forlán, su coloso. Se desmarcó detrás de los volantes defensivos y, sin problemas de perfil, metió un zurdazo envenenado que la Jabulani le hizo imposible a Stekelenburg. Asombra su capacidad para fabricarse situaciones sin juego asociado. Preocupado por el rendimiento colectivo, Van Marwijk sacó a De Zeuww y puso a Van der Vaart, el quinto jinete. Por primera vez en el Mundial, convivían los cinco grandes. La prensa holandesa había advertido sobre un posible conflicto de egos pero el cuerpo técnico y ellos mismos manejaron bien la situación. Holanda salió al segundo tiempo con un 4-1-4-1 con Van Bommel como líbero delante de los defensores, Robben y Kuyt como extremos y una dupla creativa por el centro Snjeider y Van der Vaart. Delante, Van Persie, quien vive de espalda al arco y juega fuera de su sitio natural, pero se sacrifica por la causa. Hasta los 24´, Uruguay impuso las condiciones. Ganó las divididas y tomó rebotes. Pero el equipo de Guillermo y Máxima está tocado en este Mundial. Desde aquel primer gol en contra ante Dinamarca, le han salido todas. Sneijder, bendito en Sudáfrica, remató al arco; hubo desvío en Maxi Pereira y offside de Van Persie, para el 2 a 1. Con la virtud de la contundencia, Holanda encuentra primero los goles y después se relaciona con su juego de toque. Así llego el tercero, una perla de Robben. Parecía listo.

El orgulloso y emocionante Uruguay no se lo puso fácil. El descuento de Pereira le hizo sufrir hasta el último segundo. Señor Pepe Mujica, vaya preparando una recepción a la altura de este acontecimiento. Volverán como héroes. Gran semifinal en Ciudad del Cabo, con guión de telenovela y desenlace diferente al deseado. Ganó la Naranja, pero la Celeste dejó la Piel.
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