OPINIÓN
Pasaron dos décadas y se impone un cambio
02.08.2010 | 09:43 hs.
· Fuente: La Nación
Es una coincidencia. Hace 20 años que el seleccionado argentino no pasa los cuartos de final de un Mundial. Hace 20 años que el fútbol argentino de primera división se juega en campeonatos cortos. El formato debutó en el segundo semestre de 1990, tras el 0-1 ante Alemania en la final de Italia. Fue la última modificación importante que impuso la AFA durante diez años de reestructuración. Había comenzado en 1981 con la instauración del sistema de promedios para definir descensos. La caída de San Lorenzo de Almagro en el Metropolitano de aquel año motivó el cambio, idea de Julio Grondona. El presidente no quería que una mala temporada condenara a otro grande a bajar de categoría. Acordado a fines de 1981, empezó a regir desde 1983, tras un año de transición. El objetivo se cumplió con River, de pésima campaña en aquel Metropolitano. Pero empujó a Racing, descendido por la flamante tablita. Terminemos con la leyenda urbana: no se impuso para ayudar al Millonario. Ese fue el efecto, no la causa.
La segunda y doble reforma se produjo en 1985. Ese año comenzó a disputarse la temporada con el calendario invertido, adecuado al fútbol europeo. Los pases al exterior y, sobre todo, la posibilidad de recaudar en moneda extranjera participando en los amistosos del verano "de allá" fueron las causas. En el primer semestre de aquel 1985, se jugó el último campeonato Nacional, ganado por Argentinos Juniors. La eliminación de esta competición bien federal recortó la participación de los equipos provinciales en primera. Se intentó compensar este déficit con la reestructuración de la segunda división, que pasó a llamarse Nacional B a partir del ciclo 86-87.
El impacto se sintió en tradicionales clubes metropolitanos como Atlanta, Chacarita, All Boys, Nueva Chicago y Quilmes. Como consecuencia de sus malas actuaciones en el torneo de ordenamiento llamado Apertura 1986, estos cinco equipos, junto con otros siete, debieron bajar un escalón más. Los hinchas de Racing recuerdan muy bien el primer semestre de 1986. Ascendido a primera el 27 de diciembre de 1985 y sin actividad hasta después del Mundial, el club, necesitado de dinero, le alquiló el equipo por US$ 150.000 a Argentino de Mendoza, que se jugaba la clasificación al Nacional B en su torneo regional. Repleto de profesionales, no llegó al cuadrangular final. River se llevó el primer campeonato largo e invertido de la temporada 85-86 con Pumpido, Gutiérrez, Ruggeri, Gallego, Enrique, Francescoli, Morresi y Amuchástegui en el elenco estable. En la 86-87, Rosario Central hizo historia. Ganó el título de primera tras haber ascendido el año anterior. Al igual que Racing, sus jugadores se quedaron sin acción por seis meses y fueron prestados a diferentes equipos del ascenso. Palma estuvo en Colón. Hernán Díaz, Galloni y Lanzidei jugaron en Los Andes y ayudaron al club de Lomas a meterse en el nuevo Nacional B. Luego volvieron todos y dieron la vuelta olímpica como campeones de primera en la cancha de Temperley. Newell's en la 87-88, Independiente en la 88-89 y River en la 89-90 completaron la saga de campeones "alla europea".
¿Por qué la AFA inventó los torneos cortos desde 1990? La historia oficial dice que para recuperar la incertidumbre que habían perdido los largos ¿Fueron aburridos? No. Sólo aquel equipazo de River había desfilado, antes del Mundial de México. A 20 años de aquella modificación, enterremos otro mito: no fue ni la disparidad ni la celebración anticipada. Grondona aceptó una idea de Carlos Heller, en ese momento vicepresidente de Boca y salvador del club junto con Antonio Alegre en los ochenta. Consumada la recuperación institucional, le faltaban títulos tras aquel con Diego y Brindisi en el Metropolitano de 1981. Contrataba al crack del momento, pero la vuelta no llegaba. En la 88-89, dominó la primera mitad y colapsó al final. Quizás afectado por aquella frustración, a Heller se le ocurrió la fórmula perfecta: campeonatos de una rueda para tener doble chance anual. El Boca hambriento y el doble estímulo para el resto de los equipos influyeron en la decisión final. En la primera temporada (90
91), no tuvieron la validez de un título. El Newell's de Bielsa ganó el Apertura '90 y el Boca de Tabárez se impuso en el Clausura '91. La final consagró a los rosarinos, que festejaron en la Bombonera. El primer campeón fue el River de Passarella en el Apertura '91.
River no quería saber nada con el nuevo formato, pero resultó el principal beneficiado con el cambio, ganando 6 de los primeros 14 torneos. A pesar de su complicado presente, sigue siendo el más campeón con 12 festejos. Boca suma 8, de los cuales 7 llegaron en su década gloriosa 98-08. El autor intelectual de esta reforma pudo festejar el Apertura '92, tras once años de sequía. Racing le vio la cara a Dios después de 35 años en el Apertura 2001, otro 27 de diciembre. También les dio alegrías a Vélez (6), San Lorenzo (3), Newell's (2), Independiente (2), Estudiantes, Lanús, Banfield y Argentinos. Hay algunas curiosidades. Por ejemplo, en 1994 se definieron tres certámenes. El Apertura '93 terminó en marzo de ese año. Fue el más parejo de estos 20 años, con apenas 10 puntos de diferencia (se entregaban 2 por victoria) entre el primero River (24) y el último Estudiantes (14). Independiente ganó el Clausura 1994, que terminó en agosto luego del Mundial de los Estados Unidos. Y River cerró ese intenso año conquistando, invicto, el Apertura '94, con Gallego en el banco antes de acompañar a Passarella en la selección.
Solamente un equipo y un entrenador consiguieron la hazaña de festejar los dos títulos del mismo año calendario. River y Ramón Díaz en 1997 como parte del tricampeonato que había empezado con el Apertura '96. ¿Será Claudio Borghi, el primer DT que lo logre con dos equipos distintos tras haber celebrado con Argentinos el Clausura '10?
El torneo corto ha multiplicado a los clubes campeones, 11 en 20 años. Ningún país del mundo tiene tanta variedad en este período. Esta estadística resume su encanto, en la posibilidad concreta de cumplir el sueño de toda la vida. Las recientes consagraciones de Banfield y Argentinos refuerzan este argumento. Podemos agregarle la competitividad que promueve un torneo tan corto y los finales apasionantes. Desde 2009, fue resuelta aquella asimetría que obligaba a los ganadores del Apertura a jugar la Copa Libertadores catorce meses después de su éxito, con muy pocas chances de mantener su núcleo exitoso. Pero a quienes pretendemos el regreso del "largo" nos sobran los motivos. La vigente modalidad de campeonatos no respeta los tiempos de formación para equipos y jugadores. Acelera los procesos y los convierte en meros balances semestrales. Atenta contra la planificación y la organización. Exacerba el resultadismo y promueve la intolerancia, ingredientes fundamentales en el cóctel de violencia. Magnifica el impacto de los errores arbitrales.
Por otra parte, duplica la posibilidad de incentivación y arreglo de resultados. En la 15ª fecha de un campeonato de 38, no pasa nada. En la 15ª de uno corto, ya empiezan a funcionar los teléfonos, cuestión banalmente tratada con la pregunta "¿están esperando el llamadito?" El 24 de diciembre de 2008, Grondona nos ilusionó por radio: "Queremos un campeón por año". En febrero de 2009 nos animamos a sugerirle el Adecuación 2010 (www.lanacion.com.ar
1095704) que, en nuestro plan, debería empezar ahora mismo. Pero Papá Noel pasó de largo. El próximo viernes, arranca el Apertura 2010. No importa. Seguiremos participando. Quizá los 20 años de torneos cortos en nuestro país y los 20 años de vuelo corto en los Mundiales sean más que una simple coincidencia.
jpvarsky@lanacion.com.ar
La segunda y doble reforma se produjo en 1985. Ese año comenzó a disputarse la temporada con el calendario invertido, adecuado al fútbol europeo. Los pases al exterior y, sobre todo, la posibilidad de recaudar en moneda extranjera participando en los amistosos del verano "de allá" fueron las causas. En el primer semestre de aquel 1985, se jugó el último campeonato Nacional, ganado por Argentinos Juniors. La eliminación de esta competición bien federal recortó la participación de los equipos provinciales en primera. Se intentó compensar este déficit con la reestructuración de la segunda división, que pasó a llamarse Nacional B a partir del ciclo 86-87.
El impacto se sintió en tradicionales clubes metropolitanos como Atlanta, Chacarita, All Boys, Nueva Chicago y Quilmes. Como consecuencia de sus malas actuaciones en el torneo de ordenamiento llamado Apertura 1986, estos cinco equipos, junto con otros siete, debieron bajar un escalón más. Los hinchas de Racing recuerdan muy bien el primer semestre de 1986. Ascendido a primera el 27 de diciembre de 1985 y sin actividad hasta después del Mundial, el club, necesitado de dinero, le alquiló el equipo por US$ 150.000 a Argentino de Mendoza, que se jugaba la clasificación al Nacional B en su torneo regional. Repleto de profesionales, no llegó al cuadrangular final. River se llevó el primer campeonato largo e invertido de la temporada 85-86 con Pumpido, Gutiérrez, Ruggeri, Gallego, Enrique, Francescoli, Morresi y Amuchástegui en el elenco estable. En la 86-87, Rosario Central hizo historia. Ganó el título de primera tras haber ascendido el año anterior. Al igual que Racing, sus jugadores se quedaron sin acción por seis meses y fueron prestados a diferentes equipos del ascenso. Palma estuvo en Colón. Hernán Díaz, Galloni y Lanzidei jugaron en Los Andes y ayudaron al club de Lomas a meterse en el nuevo Nacional B. Luego volvieron todos y dieron la vuelta olímpica como campeones de primera en la cancha de Temperley. Newell's en la 87-88, Independiente en la 88-89 y River en la 89-90 completaron la saga de campeones "alla europea".
¿Por qué la AFA inventó los torneos cortos desde 1990? La historia oficial dice que para recuperar la incertidumbre que habían perdido los largos ¿Fueron aburridos? No. Sólo aquel equipazo de River había desfilado, antes del Mundial de México. A 20 años de aquella modificación, enterremos otro mito: no fue ni la disparidad ni la celebración anticipada. Grondona aceptó una idea de Carlos Heller, en ese momento vicepresidente de Boca y salvador del club junto con Antonio Alegre en los ochenta. Consumada la recuperación institucional, le faltaban títulos tras aquel con Diego y Brindisi en el Metropolitano de 1981. Contrataba al crack del momento, pero la vuelta no llegaba. En la 88-89, dominó la primera mitad y colapsó al final. Quizás afectado por aquella frustración, a Heller se le ocurrió la fórmula perfecta: campeonatos de una rueda para tener doble chance anual. El Boca hambriento y el doble estímulo para el resto de los equipos influyeron en la decisión final. En la primera temporada (90
91), no tuvieron la validez de un título. El Newell's de Bielsa ganó el Apertura '90 y el Boca de Tabárez se impuso en el Clausura '91. La final consagró a los rosarinos, que festejaron en la Bombonera. El primer campeón fue el River de Passarella en el Apertura '91.
River no quería saber nada con el nuevo formato, pero resultó el principal beneficiado con el cambio, ganando 6 de los primeros 14 torneos. A pesar de su complicado presente, sigue siendo el más campeón con 12 festejos. Boca suma 8, de los cuales 7 llegaron en su década gloriosa 98-08. El autor intelectual de esta reforma pudo festejar el Apertura '92, tras once años de sequía. Racing le vio la cara a Dios después de 35 años en el Apertura 2001, otro 27 de diciembre. También les dio alegrías a Vélez (6), San Lorenzo (3), Newell's (2), Independiente (2), Estudiantes, Lanús, Banfield y Argentinos. Hay algunas curiosidades. Por ejemplo, en 1994 se definieron tres certámenes. El Apertura '93 terminó en marzo de ese año. Fue el más parejo de estos 20 años, con apenas 10 puntos de diferencia (se entregaban 2 por victoria) entre el primero River (24) y el último Estudiantes (14). Independiente ganó el Clausura 1994, que terminó en agosto luego del Mundial de los Estados Unidos. Y River cerró ese intenso año conquistando, invicto, el Apertura '94, con Gallego en el banco antes de acompañar a Passarella en la selección.
Solamente un equipo y un entrenador consiguieron la hazaña de festejar los dos títulos del mismo año calendario. River y Ramón Díaz en 1997 como parte del tricampeonato que había empezado con el Apertura '96. ¿Será Claudio Borghi, el primer DT que lo logre con dos equipos distintos tras haber celebrado con Argentinos el Clausura '10?
El torneo corto ha multiplicado a los clubes campeones, 11 en 20 años. Ningún país del mundo tiene tanta variedad en este período. Esta estadística resume su encanto, en la posibilidad concreta de cumplir el sueño de toda la vida. Las recientes consagraciones de Banfield y Argentinos refuerzan este argumento. Podemos agregarle la competitividad que promueve un torneo tan corto y los finales apasionantes. Desde 2009, fue resuelta aquella asimetría que obligaba a los ganadores del Apertura a jugar la Copa Libertadores catorce meses después de su éxito, con muy pocas chances de mantener su núcleo exitoso. Pero a quienes pretendemos el regreso del "largo" nos sobran los motivos. La vigente modalidad de campeonatos no respeta los tiempos de formación para equipos y jugadores. Acelera los procesos y los convierte en meros balances semestrales. Atenta contra la planificación y la organización. Exacerba el resultadismo y promueve la intolerancia, ingredientes fundamentales en el cóctel de violencia. Magnifica el impacto de los errores arbitrales.
Por otra parte, duplica la posibilidad de incentivación y arreglo de resultados. En la 15ª fecha de un campeonato de 38, no pasa nada. En la 15ª de uno corto, ya empiezan a funcionar los teléfonos, cuestión banalmente tratada con la pregunta "¿están esperando el llamadito?" El 24 de diciembre de 2008, Grondona nos ilusionó por radio: "Queremos un campeón por año". En febrero de 2009 nos animamos a sugerirle el Adecuación 2010 (www.lanacion.com.ar
1095704) que, en nuestro plan, debería empezar ahora mismo. Pero Papá Noel pasó de largo. El próximo viernes, arranca el Apertura 2010. No importa. Seguiremos participando. Quizá los 20 años de torneos cortos en nuestro país y los 20 años de vuelo corto en los Mundiales sean más que una simple coincidencia.
jpvarsky@lanacion.com.ar


