JUDICIALES
Absolvieron a una mujer que estaba acusada de fabricar cocaína
El Tribunal Oral Federal de Santa Fe absolvió a Roxana Giuponne, que estaba acusada de fabricar cocaína en su casa de Arroyo Leyes. El debate dejó al descubierto serias irregularidades policiales.
29.08.2010 | 08:02 hs. · Autor: Héctor M. Galiano (hgaliano@notife.com) · Fuente: Notife

El Tribunal Oral Federal de Santa Fe absolvió de culpa y cargo a Roxana Giuponne, que había llegado al juicio oral imputada con la figura de “fabricación de estupefacientes”. Sin embargo, y tras una jornada completa de testimonios y debates, no se pudo asegurar con certeza que el medio kilo de cocaína encontrado en un frasco de la finca que habitada Giuponne con sus tres hijos, le pertenecía a ella. En el mismo lugar se encontraron solventes, pero tampoco pudo probarse que hayan estado destinados a la fabricación de cocaína, tal como lo sugería el requerimiento de elevación a juicio de la Fiscal de primera instancia Cintia Gómez. Los fundamentos del veredicto absolutorio serán leídos el próximo 3 de septiembre.

Las audiencias y los alegatos se desarrollaron el jueves en la sala del Tribunal Oral Federal, presidido por Ivón Vella y completado con los jueces José Escobar Cello y Ricardo Vázquez. La imputada Roxana Giuponne declaró en la apertura del debate. Dijo que cuando llegaron ese día los policías (el 28 de enero pasado) a su casa de Arroyo Leyes exhibieron una orden de allanamiento que ella acató, pero preguntó a qué se debía.

"Ingresaron por delante de la casa, pero uno de ellos se fue por atrás, por el otro acceso que tenemos en la vivienda. El comisario (a cargo del procedimiento, Sergio) Lacuadra me preguntó si había algo de valor en la casa, como dinero y joyas, y que lo ponga en un solo lugar, me dijo que buscaban aun tal ‘chino’. Revisaron todo y uno de ellos que estaba de civil se me acerca con un frasco y me pregunta si sabía que era lo que había dentro de él. No, dije, y me respondió 'es droga'. Ese policía de civil que estaba en mi casa es (Juan Manuel) 'Pipi' Quiroga y llego en un auto distinto. El allanamiento fue entrada la noche, alrededor de las ocho. Cuando me dijeron que había drogas en el frasco el señor Quiroga me preguntó 'qué vas a hacer con esto'. Además fue el que metió una cuchara de madera dentro del frasco", señaló la mujer, que cumplía 37 años el día que comenzó su juicio oral.

Giuponne señaló que el día del allanamiento el padre de sus tres hijos, Claudio Gorosito, estuvo en la casa hasta las 16 horas, pero después se fue. "Yo no hablo con él, estamos separados, él viene y ve a los chicos y se queda en el galpón, hay veces que ni nos vemos", aseguró la imputada.

Gorosito ya tuvo una sentencia por tenencia simple de drogas hace algunos años y la policía lo tiene referenciado como un posible dealer local. Actualmente está prófugo pero "estuvo en la casa para el día del niño, jugando con los chicos, que lo quieren mucho", dijo "Roxi", ventilando que el hombre se mueve sin ser molestado por los encargados de encontrarlo.

Falencias

El operativo policial de los agentes de la Seccional Tercera estuvo lleno de, por lo menos, irregularidades. Nace a partir de una orden de allanamiento librada por el juez de instrucción Rubén Saurín que autorizó a los policías de la Seccional a requisar la casa de Arroyo Leyes en búsqueda de armas y elementos robados de un comercio de fotografía. Como dio negativo ese objetivo, y al encontrar la droga, dieron intervención a los efectivos de la Dirección de Prevención y Control de Adicciones. Lo increíble fue que el primer allanamiento de los agentes de la Seccional se hizo sin presencia de testigos de actuación, que solo certificaron en el acta lo actuado por el comisario Lacuadra (actual jefe de la Seccional Primera de la URI) y sus hombres.

De la casa que está a nombre de Giuponne, pero que levantó Gorosito en dos años de trabajo, se secuestraron, además de los estupefacientes, cuatro celulares. En un de ellos figura como contacto "Quiroga, Pipi". El mismo policía que fue al allanamiento sin ser convocado, solo porque “se interesó al escucharlo por la frecuencia de radio”.

El Fiscal Martín Suárez Faisal se interesó en los contactos de la imputada e indagó:

-¿Quién es Nancy B.?


-Una amiga.


-¿Es Nancy Bulacia?


-Sí, es una amiga de Salta, capital


-Hay un mensaje suyo a Nancy un día antes que dice "retirar en la terminal"…


-Si, era un pedido de bijouterie de fantasía fina. Ella me decía que la venda, que era redituable


-¿Quién es Roger?


-El esposo de Nancy


-Usted sabe-insitió el fiscal- si Roger iba a venir a Santa Fe, porque en un mensaje de texto le responde Nancy a usted: "ok, sale mañana, el viernes lo operan a Roger en el Cullen.


-No se nada de eso- dijo Giuponne.

Entre los contactos de la imputada aparecen "Seguridad Personal" y una tal "Caro Droga". - No, es Drago, corrigió la mujer. En tanto que “Seguridad Personal” es un cliente de la mujer, que pudo haber ejercido la prostitución el lugar donde se encontró la droga, de acuerdo a sus propias expresiones y a testigos de concepto que lo relataron en las audiencias.

Sobre el final de su alocución, Giuponne dijo que su ex pareja, Claudio Gorosito, había tenido problemas con el consumo de estupefacientes hace algunos años y que fue en ese tiempo que conoció al policía (Orlando) "Pepe" Pierini. "Se llevaban mal porque Pierini y el padre de mis hijos habían tenido problemas, incluso este policía había estado en la detención de Gorosito hace unos años, mi ex pareja tenía bronca con "Pepe" y con "Pipi". El juez del TOF Escobar Cello interrumpió a la mujer: “no voy a permitir que opine de una causa que no se está debatiendo hoy y que ya tuvo sentencia de este Tribunal en su momento. Usted puede ir a la Fiscalía o al juzgado a denunciarlo, pero este no es el lugar”, dijo el juez que, en la resolución de absolución a la mujer ordena que se siga la pista de Gorosito.

Hugo Tognoli, jefe de la Dirección de Control y Prevención de Adicciones fue el primer testigo en declarar y expresó que llegó al lugar del allanamiento ante el aviso de los agentes de la Seccional Tercera. Cuando el abogado de la imputada le preguntó si, de acuerdo a su experiencia, podía decir que estaba en presencia de una cocina de cocaína dijo: “No, de acuerdo a mi experiencia no. Yo estuve en varios allanamientos de cocinas en Rosario y le puede decir que para que haya cocina debe haber pasta base, moldes y catalizadores”, señaló.

“Pipi” Quiroga también declaró como testigo. Es cabo primero y se desempaña en la Primera Zona de Inspección, con amplia jurisdicción, explicó.

-¿Cómo interviene usted en el procedimiento?, le preguntó Ivón Vella.

-Porque la Seccional Tercera está dentro de la Primera Zona de Inspección.

-¿Lo convocaron?

-No, yo me ofrezco.

-¿Y cómo se enteró?

-Por la radio de la policía.

Quiroga llegó hasta el lugar en su auto particular algunos minutos después que arribaran a la casa de Giuponne los agentes de la Seccional Tercera. “Como soy personal de calle me autorizó a ir mi jefe, el comisario Sosa, que es el Jefe de Zona. En el acta de allanamiento del día 28 de noviembre está señalado Quiroga como partícipe de la requisa, aunque no firma el documento. “Pipi” dijo que el que encontró el frasco con la droga fue el Comisario Lacuadra y que no recordaba si había testigos de actuación cuando llegó al lugar.

-Concretamente, ¿cuál fue su actuación?, preguntó la presidenta del TOF

-De colaboración.

-¿Usted participó el mismo día de algún otro allanamiento?


- No, de allanamiento no.

Sin embargo esta probado que Quiroga sí realizó un procedimiento de calle, más precisamente ese mismo día en la estación de servicios de López y Planes y Pasaje Irala y le secuestró más de 80 gramos de cocaína a una persona de apellido Fernández. (Ver en nota relacionada el subtítulo “el jugador líbero”).

-¿Qué explicación le da usted a que en uno de los celulares secuestrados figuraba como contacto “Quiroga Pipi”?, consultó el Fiscal Suárez Faisal.

-No, no sé, dijo el policía que recibió un apercibimiento del juez Ricardo Vázquez porque masticaba chicle mientras brindaba su testimonio. 

La pista salteña

Giuponne zafó de una condena por el beneficio de la duda y por las innumerables deficiencias del procedimiento policial. Aunque la justicia la absolvió, hay una serie de elementos que permiten sospechar de su verdadera forma de vida y subsistencia.

El día antes del procedimiento, “Roxi” le envió un mensaje de texto a Nancy con su nombre y la mención de “buscar en la terminal”. Al rato, ella le contesta desde Salta que “OK” y le informa que a Roger lo operan el viernes. En el debate, el MInistyerio Público probó que Nancy Bulacia es la esposa de Roberto Roger Sosa, un narco-transportista condenado dos veces, la última por el TOF santafesino.

Sosa, de 45 años, nació en Campamento Vespucio, Salta. Está actualmente preso en el penal de Las Flores. El 18 de diciembre del año 2008 los jueces Vella, Escobar Cello y Ramiro Puyol lo condenaron por haberlo encontrado responsable y autor del delito de “transporte de estupefacientes” a la pena de 5 años de prisión. Roger ya tenía una condena anterior de 5 años y medio de cárcel, en este caso impuesta por el Tribunal Oral Federal de Jujuy por el mismo delito. Esa pena venció el 27 de septiembre de 2006.

Cuando fue condenado por el TOF santafesino se probó que Sosa había arribado a la Terminal de Ómnibus de la ciudad de Santa Fe el 15 de noviembre de 2007 en un coche de la empresa Flecha Bus procedente de la ciudad de Salta, con una encomienda que contenía material estupefaciente, para ser entregado a otras personas. La misma consistía en un paquete envuelto, en cuyo interior resguardaba tres panes, cada uno recubierto con membrana de techo de una sustancia blanca compactada que se determinó luego que se trataba de clorhidrato de cocaína con un peso total de 3081 grs.

Hipótesis

La investigación dejó al descubierto un posible modus operandi: Giuponne y Gorosito podrían haber traído droga de máxima pureza de Salta y estirarla con un método que consiste en ponerla en un recipiente con solventes y sustancias de corte, como cafeína o manitol, luego la secaban para que se recristalice y obtener mayor rendimiento.

Así lo explicó el perito bioquímico de la Dirección de Prevención y Control de Adicciones Horacio Robles. Agregó que, con un kilo de clorhidrato de cocaína pura, se pueden hacer dos o dos y medio para la venta al consumidor. Además, según el último informe de Gendarmería, la cantidad de estupefacientes que se halló equivale a 532 dosis umbrales, es decir, aquellas que tienen la capacidad de producir efectos psicoactivos en un consumidor.

Yo acuso

El Fiscal Martín Suárez Faisal pidió en su alegato una pena de 5 años de prisión por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización

“Esta comprobada la responsabilidad de la imputada en los hechos que se ventilaron en esta audiencia y la responsabilidad que le cupo en los mismos. Siendo así, sólo resta a este MPF opinar sobre el monto de la pena que resulta aplicable”, argumento el representante del Ministerio Público.

“La lesión de los bienes jurídicamente protegidos es variable, y en cada caso hay que determinar cuál es el grado de vulneración de ese bien jurídico que ha producido el sujeto activo, el peligro causado por ese acto injusto y la especie y modalidad de los medios empleados por el autor para cometerlo .Computo como agravante, que la actividad de tenencia y acondicionamiento o estiramiento de estupefacientes para la comercialización la realizaba en la casa donde vivía con sus hijos menores de edad, a la que también asistían sus sobrinos y otros familiares”, indicó el Fiscal.

“También destaco que Giuppone no es una persona indigente, sino que tenía un buen pasar económico, una vivienda muy costosa, totalmente equipada, por lo que no puede argüirse que cometió el delito por miseria o por dificultad de ganarse el sustento, se ha hecho varias veces público en esta audiencia que Giuppone ejercía la prostitución en su hogar con clientes circunstanciales, algunos policías de la división seguridad personal, según dijo (…) siendo así, considero que el reproche debe ser mayor, porque Giuppone estaba en plena capacidad de acomodar sus conductas a las normas de convivencia impuestas por el Código Penal, pero sin embargo decidió no hacerlo y cometer este delito relacionado con el tráfico de estupefacientes. Computo como atenuante solamente la ausencia de antecedentes penales condenatorios”, expresó Suárez Faisal en su alegato.


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