PROYECTO EN ROSARIO
El Pro quiere controles de "narcolemia"
Una concejala del Pro Rosario presentó un proyecto para que se realice a los conductores de vehículos un control de sustancias prohibidas. Es para impedir que los jóvenes manejen bajo el efecto de estupefacientes.
02.09.2010 | 13:30 hs.
· Autor: LM.
· Fuente: Notife/LT10
La concejala del PRO en la ciudad de Rosario, Laura Weskamp, presentó un proyecto en el cual solicita que se ponga en práctica, junto a los controles de alcoholemia, otras pruebas sobre el posible consumo de estupefacientes entre quienes conducen vehículos.
Según dijo esta mañana en diálogo con LT10, “en la mitad de los accidentes están incluidas personas menores de 30 años, en algunos casos no habilitadas para conducir por el uso de sustancias prohibidas”.
En ese caso diferenció a quienes se encuentran “medicados bajo control médico y con un remedio muy fuerte que produce alteraciones” y argumentó que “el objetivo va por detectar el consumo de drogas que se da tanto en este momento”.
Si bien la edil reconoció que el consumo de drogas, cuando se hace en el ámbito privado no puede ser penado, lo relacionó directamente con quienes ven sus facultades alteradas a la hora de ponerse al volante y se transforman “en un riesgo para los demás”.
Consultada sobre el modo en que se llevarían adelante los controles, explicó que para este tipo de labor “se utiliza un pupilómetro para medir la dilatación de la pupila, se coloca una tirita reactiva en la boca que se pone en contacto con otro reactivo y marca si hay alguna sustancia que esté alterando la percepción”.
Finalmente señaló que no será medida la cantidad consumida ya que el objetivo buscado no es penalizar el consumo, sino solamente hacer que el chofer “si no está en condiciones de manejar quede momentáneamente sin vehículo y así no represente un peligro para sí mismo y lo demás”.
Según dijo esta mañana en diálogo con LT10, “en la mitad de los accidentes están incluidas personas menores de 30 años, en algunos casos no habilitadas para conducir por el uso de sustancias prohibidas”.
En ese caso diferenció a quienes se encuentran “medicados bajo control médico y con un remedio muy fuerte que produce alteraciones” y argumentó que “el objetivo va por detectar el consumo de drogas que se da tanto en este momento”.
Si bien la edil reconoció que el consumo de drogas, cuando se hace en el ámbito privado no puede ser penado, lo relacionó directamente con quienes ven sus facultades alteradas a la hora de ponerse al volante y se transforman “en un riesgo para los demás”.
Consultada sobre el modo en que se llevarían adelante los controles, explicó que para este tipo de labor “se utiliza un pupilómetro para medir la dilatación de la pupila, se coloca una tirita reactiva en la boca que se pone en contacto con otro reactivo y marca si hay alguna sustancia que esté alterando la percepción”.
Finalmente señaló que no será medida la cantidad consumida ya que el objetivo buscado no es penalizar el consumo, sino solamente hacer que el chofer “si no está en condiciones de manejar quede momentáneamente sin vehículo y así no represente un peligro para sí mismo y lo demás”.


