OPINIÓN
Rubeo, los honorables y los pasquines
Con tono hipertenso y lenguaje económico el diputado provincial del PJ en funciones (y electo por cuatro años) Luis Daniel Rubeo bramó anoche en el recinto de la Legislatura santafesina por la “campaña sucia” de la que “fue víctima” en el marco de las elecciones.
29.07.2011 | 00:03 hs. · Autor: Héctor Galiano(hgaliano@notife.com) · Fuente: Notife

Los lectores de estas líneas desordenadas que ahora pulso para no esconderme en los malvones saben que desde los primeros días de mayo se publicaron una serie de notas sobre la presunta responsabilidad de Rubeo (hijo) en el atentado explosivo del que fuera víctima el ex diputado Carlos Perreta en 1986. Basta ver el apartado notas “más recomendadas” para darse cuenta que los seguidores de Notife se han interesado en el asunto.

Tiene razón Rubeo cuando leyó balbuceante en el recinto de la Cámara una resolución de la justicia federal de los últimos días de abril, en donde el Ministerio Público desestima una serie de medidas pedidas por Carlos Razetti, hijo del noble y honesto militante del PJ asesinado por la Triple A en octubre de 1973, Constantino Razetti. Ciertamente, el que está acusado en el expediente de ser el autor ideológico de ese crimen es Luis Rubeo padre. Es en ése expediente -reabierto en 2006- donde el represor condenado por delitos de lesa humanidad Eduardo Costanzo imputó con hechos distintos a los Rubeo padre e hijo: al primero lo acusó de haber formado la Triple A, al segundo de llevarle el pan de trotyl con el hizo estallar el frente de la casa de Perreta.

Rubeo hijo no tiene razón cuando dice que fue desestimada esa denuncia. Por el contrario el represor Costanzo la refrendó en sede judicial, donde además confirmó cada coma y cada palabra de lo que dijo en una entrevista realizada en 1993 ante una cámara de TV. La primera vez que “El Tucu” habló del atentado fue en febrero de 2006 cuando lo indagaron por los crímenes cometidos por los militares en los centros clandestinos del Gran Rosario durante la dictadura. Desde entonces el represor viene diciendo lo mismo: “me fue a ver Rubeo (padre) con su hijo y Orlando Vignatti para atentar contra Perreta.

Coincido con Rubeo en calificar de “basura” a Costanzo. Para ser más exactos, “el Tucu” es un asesino, un engranaje del genocidio del Estado criminal que asaltó el poder y vulneró los derechos humanos. Pero es el mismo que festejaba los cumpleaños familiares con la familia Rubeo en los años en que papá Rubeo lo tenía a él y al genocida Pascual Guerrieri como empleados del Senado de la Nación. Rubeo hijo no marcó disidencia con semejante lastre en el álbum de fotos.

Tiene razón Rubeo cuando dice que “ningún medio grande tomó el caso”. Esta claro: basta con releer quien habría sido el tercero que visitó a Costanzo el día que le propusieron el atentado para darse cuenta que los colegas de la zona sur (de los grandes medios) tuvieron vedado el tema. No es un reproche. Las cosas no “deberían ser”. Las cosas son.

Le aporto algo más al diputado Rubeo. Hace 15 días Costanzo declaró en la causa por la desaparición del cuerpo de Santucho en el predio militar de Campo de Mayo durante la dictadura. Le asombraría al diputado Rubeo enterarse de los detalles que agregó Costanzo al relato conocido, en relación a la amistad de papá Rubeo con los militares y también sobre el atentado a Perreta.

No lo conozco, pero imagino que si me surge a hablar con Costanzo algún día tendré la prevención de ir en ayunas, para evitar el vómito. Igualmente, le reconozco al Tucu que fue quien brindó datos claves en causas muy grandes vinculadas a la represión. Solo cito dos: Maternidad Clandestina en el Hospital Militar de Paraná y enterramientos en fosas comunes de ex militantes asesinados en la dictadura. Estás dos cuestiones son reivindicadas por fiscales, jueces, querellantes y organismos de Derechos Humanos.

Rubeo tiene el derecho de defender su honor. También tiene toda la obligación de someterse al escrutinio de la gente y de los medios. Firmé varias de las notas que molestaron a Rubeo. Sosteniéndome en documentos judiciales y testimonios de testigos. He aclarado que no tuve - ni tampoco este medio - nada que ver con la campaña de mails difamatorios contra el diputado. Notife.com fue tratado como pasquín por el diputado Rubeo, “utilizado en el marco de una campaña electoral”. Desconoce Rubeo hijo que la primera nota sobre el tema estuvo dos horas on line y fue bajada por una decisión editorial -con la que no estuve de acuerdo- justamente porque “podía interpretarse como una campaña”. Cuando las primarias pasaron volvimos sobre el tema, quisimos hablar no menos de 40 veces con Rubeo. No lo logramos, sí lo hizo María Eugenia Bielsa, quien la última semana de la campaña lanzó: “yo lo hubiese aclarado, además si la denuncia no avanza es porque no hay mérito o porque la justicia es cómplice”.

El diputado Rubeo cruzó anoche en la Legislatura al socialista Lamberto y lo acusó que de montarse en la campaña sucia. Lamberto no se defendió. Hubiese sido mejor si lo hacía. Sí, recogió el guante la diputada Alicia Gutiérrez que aportó algunos datos de la causa y fundamentó un pedido que hizo junto a otros colegas para que Rubeo lo aclare. El cuestionado legislador fue por más. Le pidió al presidente de la Cámara que se vote un proyecto que permita a los legisladores conocer la situación directamente desde la fuente: la Justicia. Votaron a favor. Antes de serenarse el clima, el diputado Gerardo Rico ensayó una crítica hacia la diputada Gutiérrez. “Siento vergüenza de compartir el recinto con esta diputada”. Toda su agresión fue disparada en 20 vocablos, no más. Pobre – Rico. Mientras él firmaba comunicados de prensa con perfume revolucionario, Gutiérrez aportaba pruebas a la justicia, acompañaba a las víctimas y sostenía con el cuerpo y con el testimonio la bandera de los Derechos Humanos.

A fin de cuentas, creo que lo importante es que Rubeo pueda aclararlo. A esta altura, la mención de pasquín, sólo es un detalle.

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