¿QUÉ PASO CON EL PLAN DE CONTINGENCIA?
Los santafesinos otra vez padecieron los efectos de la desorganización en la emergencia
La ciudad tuvo cuatro años para prepararse para una posible situación de emergencia causada por las lluvias o el agua del río. A pesar de los indicios que advertían lo que podía ocurrir, no se tomaron medidas a tiempo para evitar el caos reinante en la capital. Mientras tanto, todos apuntan a las fallas en la aplicación del plan de contingencia.
29.03.2007 | 20:06 hs. · Autor: LUT · Fuente: Notife
A pesar de los años pasados, los planes de contingencia previstos y las advertencias climáticas que desde hace una semana presagiaban lo que podría ocurrir en la ciudad, otra vez Santa Fe fue víctima esta mañana del pánico y la desorganización a raíz de los anegamientos producidos por las lluvias registradas en las últimas horas.

Otro día 29 de caos que a muchos recordó a los de abril del 2003. Los reclamos sin respuesta de la gente; la falta de resolución de las cuestiones operativas; los centros de evacuados, el ruido de los helicópteros resonando en las casas oscuras y la milicia en los barrios; el éxodo de vecinos caminando sin rumbo por las calles; el ruego por la lluvia y el llanto por el agua.

Del pasado se aprende, y el anhelo estaba en pensar que no volvería a ocurrir una situación de descontrol como la que vivimos con la inundación del salado, cuatro años atrás.

Tras asumir al frente de la gestión municipal como intendente, Martín Balbarrey había planteado la necesidad de la diagramación de un plan de contingencia “integral y moderno que pudiera contemplar todas las alternativas que se puedan producir, como catástrofe hídrica y otros desastres”.

Fue el 20 de julio del 2005 cuando después de muchas dilaciones, el titular del Ejecutivo santafesino anunció con bombos y platillos la culminación del plan elaborado por “un experto como el licenciado Pedro Zuccarini, de la Cruz Roja Alemana”.

En conferencia de prensa, Balbarrey había comentado detalles de la metodología de trabajo de la siguiente manera: “se pretende protocolizar la acción con un sistema de alerta de colores y luego viene la creación de la oficina de gestión de riesgo, que es la creación de esta oficina dentro de la municipalidad. Esta va a ser la oficina encargada de llevar adelante la actualización, la interrelación con los otros organismos provinciales, nacionales que tiene que intervenir y además será quien deba programar los simulacros correspondientes. Porque acá hay que tener en claro que la que tiene que estar preparada es la ciudadanía no es solo el gobierno teniendo un plan y además de eso tener la información de alerta temprana que permita disparar las distintas etapas de plan. El plan necesita de la concientización y capacitación de los ciudadanos para que cada uno pueda saber que tiene que hacer en cada una de las instancias que se produzcan en cada una las alerta”.

"Cuando uno prepara un plan de contingencia de estas características no se puede dejar toda la responsabilidad en una persona. El plan va a estar efectivamente operativo cuando la población sepa qué hacer en cada momento. Esto lleva tiempo, acá lo que hay que hacer es que la ciudadanía se vaya interiorizando con este plan", agregó el intendente.

Ahora, qué idea tenía el asesor internacional contratado por la municipalidad para confeccionar este plan de acción ante la emergencia. El Lic. Pedro Zuccarini expresó también en diálogo con la prensa, que “el plan de contingencia es un documento normativo que trata de describir de una forma clara y concisa los riesgos y todos los actores y responsabilidades que deben desempeñar. Esto amerita que el plan sea sencillo, flexible, eficiente, seguro y organizado porque no se quería hacer un plan de escritorio sino un plan práctico, dinámico que se fuera ajustando a los cambios que hay día a día”.

“Este sistema -dijo Zuccarini- nos impulsa a nosotros a tener una orientación para que toda la comunidad y los organismos de respuesta tengan un mecanismo unificado, homogéneo de acción. Es simplemente un código de colores que se ha ido internacionalizando con los colores verde, amarillo, naranja y rojo, donde cada uno de los colores indican el momento de pensarse en la producción de un evento, cuál va a ser la activación del plan de contingencia, como se va a trabajar la parte comunicacional”.

Zuccarini también había afirmado que “esto se ha sintetizado barrio por barrio, se ha dividido en sectores por la ley de riesgo. Lo importante es que este plan fue diseñado y aportado por los mismos miembros de la comunidad, es decir que la misma comunidad maneja esta información.

Esto esta hecho en 43 barrios de los 82 que tenemos, pero mientras se crea la oficina de riesgo se va continuar con el trabajo y se va a seguir impulsando las actividades en cada uno de los barrios faltantes porque la idea es que los 82 barrios registrados tengan el conocimiento”.

Según este código de colores, y según informó esta mañana el intendente Balbarrey, Santa Fe hoy está en “alerta roja”, que es el “caso de una fase de impacto, que es la emergencia como tal. Aquí ya se toman las decisiones del estado de emergencia y los miembros que constituyen las áreas operativas del plan de contingencia trabajan en su respectivas áreas. Esto nos permite tener una aproximación del enfoque claro y real de lo que tiene el plan de contingencia”.

Supuestamente, el Plan de Contingencia se debía cumplir en tres etapas: la primera de ellas es la de la emergencia misma, el conocimiento de la población de los lugares a dónde debe ir, rutas de evacuación y la estructura que debe armarse. Al día de hoy y tras muchas horas de reuniones, no pudo terminar de coordinarse las acciones de emergencia, cuyas respuestas hasta la noche seguían dilatándose. Por su parte, funcionarios provinciales dejaron trascender esta mañana el malestar por la demora en la toma de decisiones por parte del Ejecutivo municipal, llegando incluso a hacer referencia concreta a los inconvenientes en la ejecución del denominado Plan de Contingencia para la capital provincial.

Postales del pasado que vuelven, imágenes del 2003 que se repiten y que demuestran que hemos aprendido muy poco sobre lo que no hay que volver hacer.
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