¿POR QUÉ FALLARON LOS CÁLCULOS OFICIALES SOBRE EL TIEMPO DE BOMBEO?
Desagote: "La napa es la otra mitad del problema"
Un docente de la UNL tiene una posible explicación sobre por qué se ha ampliado, desde que comenzó la crisis, una y otra vez, el tiempo estimado por las autoridades para desaguar la ciudad: los plazos para el desagote fueron corriéndose, desde los primeros anuncios del sábado pasado, aún cuando no había lluvias. El experto dijo que se han sumado sólo las aguas visibles que dejó la precipitación, sin adicionar las subterráneas y sus afloramientos. Recomienda prepararse para una emergencia más larga de lo previsto.
05-04-2007 | 19:06 hs.
Autor: · Fuente: El Litoral
"Ésta es una situación bastante distinta de la de 2003, cuando el río Salado ingresó a la ciudad: el Paraná, por entonces, estaba a una cota menor a la actual y la altura del primer acuífero, de la capa freática, o del agua `de vertiente', estaba muy por debajo de sus niveles actuales", advirtió el licenciado Amílcar Hugo Risiga, geólogo, hidrogeólogo y docente universitario.
Subrayó que "si bien es cierto que el volumen ingresado hace 4 años fue mucho mayor al actual y que en algunos sectores de la ciudad cubrió hasta los 4 ó 5 metros -dejando viviendas completamente tapadas por el agua-, el hecho de que el Sistema del Paraná estuviera bajo permitió un escurrimiento relativamente rápido, luego de la voladura de la avenida Mar Argentino". Hoy, esa acción no es posible, por los niveles de ambos ríos: el Paraná y el Salado.
"La napa freática se mueve con el agua superficial, pero a un ritmo distinto, más lento. Actualmente, en nuestra ciudad, tal como ocurre con el agua de la lluvia, la subterránea (proveniente del norte) tiene descargas hacia el Paraná y hacia el Salado. Las cuencas de ambas descargas están divididas por una línea imaginaria (norte-sur) que es similar a la avenida Urquiza".
Por eso, a la complicación de las lluvias debe agregarse que "el nivel del agua subterránea hoy está muy alto: lo vemos en la zona céntrica que tiene los sótanos inundados, cocheras de subsuelos, y las cámaras de la EPE que necesitan ser desagotadas constantemente. En las zonas más altas de la ciudad, la napa está a 7,10 metros".
Así, sucede lo siguiente: "al área que hoy vemos inundada llega todo el volumen de agua de lluvia acumulado sobre la parte de la ciudad que desagua hacia el oeste. Estimo que hubo (en el peor momento) unos 2,6 millones de metros cúbicos acumulados en los barrios anegados. Si el sistema de bombeo tuvo durante los primeros días una capacidad de 60 mil metros cúbicos por hora, al cabo de las primeras 24 horas se sacaron 1,4 millones de metros cúbicos. Con esos números, habríamos visto que el problema se debió reducir a la mitad; pero los descensos que se observaron fueron menores de lo esperado, y de hasta 15 cm". (La entrevista se realizó luego del cierre de la edición de ayer, casi al mediodía, antes de la intensa precipitación de la tarde-noche de la víspera, y de que se anunciara que la capacidad de bombeo había llegado a los 90 mil metros cúbicos por hora).
"La estimación de los tiempos de bombeo para desagotar la ciudad no fue real, no se cumplió porque tienen que sacarse simultáneamente todas las aguas superficiales que vemos, pero también todas las aguas que circulan desde la freática en el reservorio y lo que pasa por debajo de las defensas desde el río hacia la ciudad. Los volúmenes que deben calcularse para que el agua descienda son mucho mayores que los que se ven...", indicó el profesor Risiga.
SEDIMENTOS SATURADOS
"Los sedimentos están saturados y en la medida en que se extraiga el agua superficial acumulada en las zonas más bajas, comenzará a desplazarse el acuífero freático hacia las áreas de descarga natural. Es decir que las bombas, actualmente, están extrayendo no sólo el agua superficial acumulada, sino también una parte de la freática, razón por la cual la respuesta al descenso de los niveles ha sido lenta: el volumen calculado solamente correspondió a lo que se está visualizando".
Con respecto al comportamiento de las defensas, señala que "efectivamente han respondido bien, pero se debe aclarar que, si bien impiden el ingreso de aguas superficiales, por debajo de ellas se producen regularmente filtraciones de mayor o menor importancia que deben ser controladas mediante construcciones complementarias, dado que dichas defensas no tienen un núcleo o pantalla impermeable hasta los niveles arcillosos ubicados a profundidades variables".
"Siempre se debe tener en cuenta que la totalidad del sistema hídrico se encuentra interrelacionado e interdependiente, es decir que no se pueden implementar medidas que contemplen solamente las condiciones generadas por el ciclo exterior (aguas meteóricas y superficiales) sin tener en cuenta lo que está ocurriendo con las aguas subterráneas correspondientes a la capa freática, ya que es la que está directamente conectada al ciclo externo", reflexionó.
"Una vez que pase esta emergencia hídrica, se deberá desarrollar una evaluación detallada de las condiciones y características hidrogeológicas urbanas de los primeros niveles acuíferos e implementar un sistema de alerta temprana y una red de monitoreo, así como también una adecuación de las defensas, que permita adoptar medidas preventivas ante situaciones similares a las presentes", recomendó.
UNA PALANGANA QUE NO ES DE PLÁSTICO
Los santafesinos tienen en claro que la ciudad es "como una palangana", al comparar las paredes de este recipiente con las defensas y su interior con la situación de vulnerabilidad de buena parte de los barrios, en especial en el oeste, es decir, el área más baja de esa palangana.
En 2003, con el río Paraná bajo, esa palangana se llenó en aproximadamente un tercio porque una de sus paredes no estaba completa: el agua del río Salado ingresó libremente llenándola al punto de que, durante lo peor de la catástrofe, en el suroeste era mayor el nivel del agua dentro que fuera de la defensa.
Aquella inundación demostró que la palangana no está sobre el piso, que su fondo no tiene 180 grados, sino que está inclinada en general hacia el oeste y sobre todo hacia el sur de ese borde.
Ahora que sí se ha cerrado esa defensa y la palangana tiene sus paredes como debieron ser siempre -cerradas-, ocurre que ambos ríos presentan niveles que -aunque no son una amenaza por las paredes de defensa- levantan las napas freáticas.
El actual desagote del agua de lluvia de la palangana, sobre el oeste y sobre todo el suroeste de la ciudad, debería tener en cuenta que el suelo no es plástico, sino de una porosa arena y que al mismo tiempo que se saca el agua de la superficie (la que se ve) también lo hace con las aguas que provienen de las napas subterráneas y se suman al área anegada.
Cuando vemos el agua que tapa los barrios "esa es sólo la mitad del problema: la otra mitad aflora por las napas, de la esponja que es toda la ciudad y el agua que por debajo de la defensa se infiltra a la ciudad".
PERFIL TÉCNICO
El profesor y licenciado Amílcar Hugo Risiga, geólogo-hidrogeólogo, es titular ordinario de las asignaturas Hidrología Subterránea y Aprovechamiento de aguas subterráneas (Hidráulica de Medios Porosos y de Obras de Captación) de la carrera de Ingeniería en Recursos Hídricos de la Universidad Nacional del Litoral (desde hace 37 años). Trabaja en la provincia sobre problemas hidrogeológicos desde 1968.
Fue empleado de la Dirección Provincial de Hidráulica hasta 1975. Allí llegó a ser jefe del Departamento de Hidrogeología y Perforaciones. Participó en los estudios para el Proyecto Paraná Medio; siempre actuó como personal técnico, en ambos casos. Hoy trabaja como consultor privado en su especialidad, Hidrogeología pura y aplicada al abastecimiento de agua y al aprovechamiento de aguas subterráneas.>
PRONÓSTICOS
El sábado 31 de marzo y en diálogo con El Litoral, el gobernador estimaba que se iban a necesitar "no menos de 72 horas" para desagotar las zonas anegadas. Es decir, que se demandaría por lo menos hasta el martes pasado.
El domingo 1° de abril al mediodía, en conferencia de prensa, el ministro de Asuntos Hídricos, Alberto Joaquín, también arriesgaba que "el martes por la noche" la ciudad podría quedar sin agua.
El lunes 2 de abril, hablaba nuevamente el gobernador en conferencia de prensa y allí cambiaba su pronóstico; decía que "en tres o cuatro días" (es decir, hoy o mañana) la ciudad estaría desagotada. Fue antes de las últimas intensas precipitaciones.