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Lunes 8 de febrero de 2010 - 21:29
ESCRACHE A LA CASA DEL INTENDENTE
“Vinimos a decirle a Balbarrey que es un inundador”
Custodiado por al menos medio centenar de policías, el domicilio del intendente fue escenario de la segunda protesta (del todo pacífica) por el manejo de la crisis derivada de la inundación. Los manifestantes leyeron un documento en el que denuncian las responsabilidades de Balbarrey y representaron, además, una breve obra de teatro en tono paródico. “El Plan de Incontinencia funcionó a la perfección: se cagaron en todo”.
11-04-2007 | 14:37 hs.
Autor: Ezequiel Nieva · Fuente: Notife

El cuadro era dantesco: policías de azul, de negro, con gorra, sin gorra; bomberos, vallados, una autobomba, camionetas y patrulleros. Así lucía esta mañana la casa del intendente Martín Balbarrey, ubicada en el 3255 de Vélez Sarsfield: una bonita construcción, de dos plantas, con tejas negras, ubicada frente al Paseo que lleva el nombre de la calle, por donde alguna vez pasara el tren.

Pero, menemismo mediante, el tren dejó de pasar y la zona ganó en exclusividad: ahora Candioti Sur es uno de los barrios más elegantes y tradicionales de la ciudad, casi en pie de igualdad con el casco histórico y con Guadalupe. Hacia esa zona militarizada (o policializada, si se permite el neologismo) se dirigieron hoy unos 200 jóvenes. El objetivo ya estaba anunciado: fueron a escrachar la casa del intendente, a quien juzgan responsable (aunque no único) de la reciente inundación.

El documento leído por una de las manifestantes señala: “Con este acto, buscamos señalar en nuestra ciudad a uno de los principales responsables políticos de la inundación; porque sino, este tipo (por Balbarrey) va a seguir caminando por la calle como si nada. Y encima pretende ser reelecto como intendente”. El texto justifica la búsqueda de una “condena social” argumentando que “es posible, con la Justicia que tenemos, que Balbarrey nunca sea condenado”.

La oradora siguió: “Frente a la inundación en diversos sitios del norte del país y las lluvias record, el intendente y sus secuaces nos hablaban de un supuesto Plan de Contingencia que se activaría ante cualquier emergencia. Pero finalmente ocurrió lo que se temía: el agua empezó a anegar numerosos barrios de la ciudad, especialmente los del cordón oeste. Y dicho sea de paso: una vez más, el oeste no mereció la atención de nuestros gobernantes”.

En el escrito también se denunciaban las “pésimas” condiciones en que se alojaron los inundados, el manejo de la asistencia y de las donaciones y la caótica forma en que se decidió la evacuación del borde oeste de Santa Fe. “Pero, no conformes con esto, intentan instalar una falsa realidad de la normalización de la ciudad, inconcebible si tenemos en cuenta los 30 mil evacuados que hubo y los que todavía hay”, sigue el documento.

“Se pretende minimizar la situación atribuyéndola exclusivamente a un fenómeno meteorológico. Por eso vinimos a decirle a Balbarrey que es un inundador: esta inundación no fue fruto del clima sino de la desidia y la inoperancia de los gobiernos provincial y municipal (...) Vinimos a decirle que nos parece despreciable que, mientras se inundaba la ciudad, él negociara su candidatura. Por todo esto exigimos juicio político para los inundadores”.

Hasta ahí el documento leído a metros de la casa de Balbarrey. Antes, a media mañana, los manifestantes se habían reunido en la esquina de Bulevar Gálvez y Vélez Sarsfield, para luego marchar 200 metros hacia el sur. Mientras tanto, el jefe de la Unidad Regional I de la Policía provincial, Juan Luis Hek, llegaba a la zona del operativo. Hek se excusó de hacer declaraciones, aunque dejó dos datos: los uniformados ubicados en la “trinchera” vallada eran 40 y el operativo, del que además de los agentes de azul participaron también miembros de la Guardia de Infantería, fue dispuesto por la Jefatura provincial, a cargo de Gabriel Leegstra.

Algunos de los manifestantes desmintieron el primero de los datos: aseguraron haber contado hasta 65 policías. Lo cierto es que el despliegue resultó excesivo, además de inútil: como ocurriera la semana pasada frente al Palacio Municipal, el acto de hoy fue pacífico en cada uno de sus momentos. La columna de los manifestantes llegó encabezada por dos Madres de Plaza de Mayo y dos de los integrantes del Colectivo Inundación, la agrupación que organizó el escrache, tildado ayer de “complot” en una solicitada. Detrás de las Madres, los jóvenes improvisaban cantitos:

Yo sabía
yo sabía
que a las ratas
las cuida la Policía.


Ya instalados en la esquina de Vélez Sarsfield e Ituzaingó, a 20 metros del vallado, y luego de la lectura del documento, un grupo de manifestantes montó una suerte de obra teatral. En tono paródico, y disfrazados todos ellos, simularon las lluvias arrojando el agua que habían llevado en botellas de gaseosa y se mofaron de la reacción municipal ante la crisis.

Uno de los actores, que representaba claramente a los funcionarios, irrumpió en escena y entregó el “kit de emergencia”: el esqueleto de un paraguas, un zapato de mujer y un cartel que decía “sálvese quién pueda”: alusión directa a la forma en que el municipio manejó la evacuación. La breve “obra” cerró con una frase que no necesita mayores explicaciones: “El Plan de Incontinencia funcionó a la perfección: se cagaron en todo”.



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El multitudinario operativo de la Policía fue objeto de las burlas de los manifestantes.
El multitudinario operativo de la Policía fue objeto de las burlas de los manifestantes.

Notas












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