Fiel a su estilo, cuando hay cámaras hay declaraciones fuertes. El intendente Martín Balabrrey no falló esta noche: volvió a pegarle a la prensa, y esta vez, además, incluyó también a “políticos”, cuyos nombres no precisó. Fue en el segundo piso de la Municipalidad, mientras anunciaba un “plan” de 1.500 millones de pesos para resolver definitivamente el problema hídrico (ver nota principal).
Balbarrey aludió a la imprecisa categoría “algunos periodistas” en repetidas ocasiones: incluso en medio de su propio discurso, antes de la rueda de prensa. “Irresponsables que quisieron aprovechar la desgracia ajena para montar operativos violentos con objetivos políticos definidos”, leyó.
“Quieren crear el mito de una bomba que no funcionó para hacerme juicio político”, fue otra de las frases del intendente. Una vez más, llamó la atención una cuestión fina: la contradicción entre la diplomacia declamada y los largos torrentes de “devolución de gentilezas”. En particular, cuando pidió de nuevo la colaboración de “todos los sectores sociales”, incluso de los que se enojan y protestan, según dijo en inequívoca alusión a las vecinales, con quienes el Ejecutivo municipal mantuvo una fuerte polémica esta semana. Lo curioso es que, una vez hecha la invitación, denigró a los invitados: “Minorías marginales que usan el dolor de la gente para sus mezquinos intereses”, leyó de nuevo.
Los concejales tampoco se salvaron. Balbarrey se preguntó dónde estaban durante la crisis. “Es lamentable que mientras los funcionarios municipales trabajábamos en los centros de evacuados, haya un puñado de provocadores autodenominados políticos que se dedicaron a sacar una tajada”, opinó.


