REFORMA CONSTITUCIONAL, DESCENTRALIZACIÓN Y AUTONOMÍA
Con la asunción de Binner, Santa Fe inicia un proceso de cambios
Con un llamado a recuperar la educación como elemento de desarrollo, el socialista Hermes Binner asumió la Gobernación. Denunció las injusticias que generan “una riqueza en crecimiento con una pobreza en expansión” y se comprometió a trabajar para revertir esa ecuación. “La democracia tiene una deuda con la ciudadanía”, fue una de las tantas definiciones del gobernador.
12.12.2007 | 06:17 hs. · Autor: Ezequiel Nieva · Fuente: Notife
Histórico, por varios motivos. No hay una foto, sino una larga secuencia: el juramento ante los 69 legisladores provinciales; el primer encuentro con los militantes, en la plazoleta, ya como gobernador en funciones; las rosas rojas y el viaje a pie hacia la Casa Gris; los policías que saludaban la marcha haciendo la venia; las sentencias del discurso (repensar la democracia, cambiar Santa Fe, cambiar el Estado, recuperar el progresismo y la dimensión ética de la política, luchar contra la ecuación “riqueza en crecimiento con pobreza en expansión”); la ovación que resonó en el hall, las escaleras y los pasillos de Casa de Gobierno cuando llegó la caravana; la ceremonia de la banda y el bastón; la celebración que cerró la jura de los ministros en el Teatro Municipal...

Hermes Binner asumió el Gobierno de Santa Fe y anotó una página inédita: es el primer socialista en administrar una provincia. También es el primer mandatario no justicialista desde la recuperación de la democracia, y además gobernará al frente de una coalición de partidos: otra característica novedosa. El propio Binner usa como palabra-emblema "cambio": una palabra que hace mucho no se escuchaba.

Esa sumatoria de factores motivó una masiva demostración de apoyo hacia el proyecto que se pone en marcha; la presencia de dirigentes de las más diversas posiciones políticas lo prueban: el jefe de Gabinete Alberto Fernández, el ministro del Interior Florencio Randazzo, el secretario general de la Presidencia Oscar Parrilli; la gobernadora de Tierra del Fuego Fabiana Ríos; los intendentes de Santa Fe y Rosario, Mario Barletta y Miguel Lifschitz, su par de Morón Martín Sabatella; el senador nacional y presidente del Socialismo, Rubén Giustiniani (también estaba la senadora Roxana Latorre, pero no Carlos Reutemann); el presidente del PDP, Carlos Favario, el diputado nacional y líder del ARI disidente Carlos Raimundi; Alejandro y Agustín Rossi, Gustavo Marconatto y Juan Sylvestre Begnis (diputados nacionales del PJ); la titular del Inadi María José Lubertino; los presidentes de los Concejos Municipales de Santa Fe y Rosario; el presidente y uno de los ministros de la Corte Suprema de la provincia, Roberto Falistocco y Daniel Erbetta, y una larga lista de invitados.

La visita de dos ministros y de un funcionario de la primera línea del gabinete de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner permite suponer que las definiciones previas, pronunciadas a lo largo de toda la campaña, se van a respetar. Lo confirmó el propio Alberto Fernández: “Una constante de nuestro gobierno es trabajar con las provincias siempre de la misma forma, sin fijarnos en qué partido las administra”. En otras palabras: buena onda de ambos lados.

EN LA LEGISLATURA

Presidida por María Eugenia Bielsa, la Asamblea Legislativa comenzó a sesionar minutos después de las 10. La vicegobernadora saliente leyó los términos propuestos en el decreto 153; luego, representantes de cada bloque salieron del recinto para recibir, en la Presidencia de la Cámara de Diputados, a Binner y a Griselda Tessio.

La fórmula que ganó las elecciones del 2 de septiembre llegaba en ese momento a la Legislatura. Luego del primer encuentro con los senadores y diputados provinciales, el gobernador y la vicegobernadora entraron al recinto y se reanudó el acto. Eran las 10.30; una ovación saludó su ingreso y se repitió luego de los juramentos.

Entonces, Binner pronunció su primer discurso. Con la palabra “cambio” como slogan, el gobernador señaló la necesidad de repensar la democracia, “que hoy es insuficiente”. “Cambiar Santa Fe” y “cambiar el Estado” fueron dos de los tantos llamados que dirigió a la ciudadanía de la provincia. “La democracia tiene una deuda con la ciudadanía; no hay que conformarse sólo con la estabilidad institucional y la mera reproducción de lo existente”, apuntó. Y remarcó que la convocatoria al “cambio” incluye a los otros dos poderes públicos: la Justicia y la Legislatura.

Luego, hizo hincapié en uno de los desafíos que se propuso para su gestión: recuperar el sentido de la educación, y revalorizarla. “Vamos a mejorar el estado de las escuelas, por eso convocamos a la ciudadanía y a la comunidad educativa en general a participar de una jornada de trabajo para recuperar la escuela, arreglar los baños, cambiar los vidrios rotos y pintar la escuela. Por eso convocamos a la comunidad educativa a recuperar la educación como elemento de desarrollo”.

Binner se comprometió también a responder todos los pedidos e interpelaciones que las cámaras legislativas dirijan al Ejecutivo. Con esa promesa arrancó el aplauso de las barras; también cuando se manifestó en contra de “una riqueza en crecimiento con pobreza en expansión”.

“Hay que recuperar la dimensión ética que nos permita llegar a los consensos básicos para lograr la convivencia. Y hay que recuperar el progresismo que caracterizó nuestra historia”, instó más adelante. Pero el listado de valores a recuperar no acaba ahí: Binner también llamó a “superar el temor a la diversidad” y el sentido de pertenencia.

PRIMEROS ANUNCIOS

En su discurso ante la Asamblea Legislativa, el gobernador ratificó que su primera medida será firmar el decreto por el que se autolimitará en las designaciones de funcionarios del Poder Judicial, imitando la determinación del ex presidente Néstor Kirchner.

Binner también confirmó que va a convocar a una reforma de la Constitución provincial, para ponerla acorde a los tiempos que corren, y adelantó, sin dar demasiadas precisiones, que se avanzará en una nueva organización territorial fronteras adentro de la provincia. De paso, se atajó de las chicanas previsibles: “No hay que reducir el debate (de la reforma constitucional) al tema de la unicameralidad”, sostuvo.

Entre los cambios que se vienen, la instauración de las autonomías municipales aparece como uno de los principales. Primero, descentralizar la administración central, y luego, restaurar el sistema de autonomías consagrado en 1921 y derogado al poco tiempo. Ya en el nivel regional, Binner definió como “gran desafío” el desarrollo del norte provincial, como principal medida para frenar las migraciones.

LA ROSA AL PODER

A las 11.25, Binner y Tessio dejaron la Cámara de Diputados y salieron hacia la gente, que los esperaba en la plazoleta. Las pancartas del Partido Socialista y del Frente Progresista dominaban la escena, pero también había militantes de la CTA y de Amsafe. La columna era custodiada de cerca por buena parte de los 700 uniformados que la Policía dispuso para custodiar los actos; algunos agentes saludaron el paso de Binner haciendo la venia.

Entre la multitud, gobernador y vice marchaban munidos de un adorno de alto contenido simbólico: cada uno llevaba una roja rosa (símbolo del socialismo) en la mano. A pie y sonrientes en cada momento, llegaron a Casa de Gobierno; una buena cantidad de trabajadores los esperaba en el hall y en la escalinata. A su ingreso, la ovación se repitió, como había ocurrido en la Legislatura.

Pasadas las 12 (media hora más tarde de lo previsto), comenzó el acto en el que el gobernador saliente, Jorge Obeid, le entregó a su sucesor los atributos del mando: el bastón y la banda. Obeid pronunció un breve discurso, en el que citó a Luciano Molinas: “Me voy con la frente en alto y las manos limpias”.

El escribano de la Gobernación ya había dejado constancia formal del traspaso de mando; apenas hubo hablado Obeid, que le deseó “suerte y éxitos” a Binner, el locutor anunció que el nuevo gobernador acompañaría al saliente para despedirlo en privado. Era el final de las formalidades y el inicio de un nuevo tiempo político, inédito para Santa Fe.