LA MASACRE DEL CAMINO DE LAS MORAS
Huellas que no se borran con el paso del tiempo
Con la identificación de Graciela Cristina Siryi, una rosarina que militaba en Montoneros, la justicia federal santafesina pudo establecer los nombres de 3 de las 4 jóvenes que aparecieron asesinadas en una fosa común cerca de Coronda, en marzo de 1976. La Fiscalía contempla ahora impulsar una investigación penal para encontrar a los responsables de la masacre, ocurrida antes del último Golpe Militar.
18-05-2008 | 08:00 hs.
Autor: Héctor Martín Galiano · Fuente: Notife
Los estudios del laboratorio cordobés LIDMO fueron contundentes: la muestra sanguínea codificada como 634-60288 se correspondía en su mapa genético con los restos óseos identificados como C-1 en el expediente de la justicia federal santafesina. Nilda Raquel Siryi buscaba a su hermana desde que se la chuparon los grupos de tareas en febrero de 1976 y ahora la muestra coincidía. Después de 32 años de búsqueda, se pudo establecer que Graciela Cristina Siryi es una de las mujeres asesinadas y enterradas en una fosa común en marzo de 1976 en la localidad de Larrechea, ubicada a unos seis kilómetros de Coronda, en un tramo rural que se conoce como “el camino de las moras”.Graciela Siryi había nacido en Rosario el 7 de septiembre de 1946 y militaba en la agrupación Montoneros mientras cursaba sus estudios en la Facultad de Humanidades.
Los restos de las mujeres fueron exhumados del cementerio municipal de Coronda a fines de los años noventa y depositados en el Panteón de la Memoria en Santa Fe como NN. El cadáver de Siryi fue encontrado por un baqueano de la zona de Larrechea el 19 de marzo de 1976 junto a otros tres cuerpos de mujeres, dos de ellas ya identificadas por la justicia: Olga Teresita Sánchez y María Cristina Mattioli, ambas oriundas de la ciudad de Santa Fe.
El cuerpo de Siryi fue oficialmente identificado a través de la Resolución judicial Nº 07/08 del 4 de abril pasado, firmada por el juez federal Reinaldo Rodríguez. Tras décadas de búsqueda y angustia, Graciela Cristina Siryi murió por segunda vez, pero esta vez sus familiares pueden dejar caer las flores frente a su recuerdo.
Historia macabra
La historia de la muerte de las 4 mujeres conmovió tanto a los corondinos que no creyeron en las versiones periodísticas que informaron sobre el hallazgo, en marzo de 1976, asociando el episodio a un “ajuste por trata de blancas”.
A fines de los años noventa, el abogado santafesino Jorge Pedraza solicitó formalmente la apertura de una investigación judicial en el marco del Derecho a la Verdad instituido como principio jurisprudencial por diversos tribunales, especialmente la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe y la Cámara de Apelaciones de Rosario.
Pedraza en su escrito adjuntaba las crónicas del Diario El Litoral de Santa Fe donde se mencionaba el hecho en una nota de fecha 20 de marzo de 1976. Allí el periódico señalaba: “hallan cuatro cadáveres femeninos a seis kilómetros de Coronda, por la ruta 64 a Larrechea (…) los mismos denotarían entre 15 y 26 años, tenían los pies y manos maniatados y el deceso dataría de varios días”.
La investigación penal provincial fue cajoneada y hasta hoy no se pudo tener acceso a ese expediente que se tramitó (en ése entonces) en el Juzgado de Instrucción Penal, segunda Secretaría, actual Juzgado de la Séptima Nominación de Instrucción Penal en la ciudad de Santa Fe. En aquella oportunidad, el expediente se caratuló “Actuaciones de la Policía del Departamento San Jerónimo s/ hallazgos de cuatro cadáveres NN femeninos”.
Graciela Cristina Siryi apareció muerta junto a Olga Teresita Sánchez y María Cristina Mattioli y una cuarta mujer que aún no fue identificada. Fue ubicada en un descampado por un arriero de apellido Carignano que observó una anomalía en el terreno y, al ver escarbar a los perros, identificó el cuadro macabro. Lo denunció a la policía que, ya por entonces, respondía a los mandos de quienes unos días después asaltarían el Estado.
Olga Teresita Sánchez, fue secuestrada el 28 de febrero de 1976 por una patota parapolicial cuando se dirigía, junto a tres personas más, a una cita de Montoneros en Villa Hipódromo, en la ciudad de Santa Fe. La Justicia Federal inició las actuaciones (con un fin no punitivo) en marzo del año 2000 tras la presentación de la hermana de Olga, María Ofelia Sánchez. El 11 de agosto del mismo año se exhumaron
los restos de las cuatro mujeres, y por orden de la Justicia Federal santafesina fueron enviados a Buenos Aires, para realizar los análisis de ADN en el Hospital Durand. Cinco años más tarde la ciencia comprobaría la sospecha de los familiares.
La segunda identificación fue la de María Cristina Mattioli, quien desapareció el 27 de febrero de 1976 junto a su esposo, Mario Luis Tottereau. Los dos fueron secuestrados por una patota que ingresó al domicilio del matrimonio en la calle 1º de Mayo 5180, de la capital santafesina. El año pasado el juez Reinaldo Rodríguez confirmó fehacientemente que las muestras cotejadas por el laboratorio LIDMO –ubicado en Córdoba - entre los restos de la mujer NN y los de Rubén Alfredo Mattioli (su hermano) se correspondían.
La investigación penal
Fuentes confiables de la justicia federal santafesina aseguraron a Notife que, tras la tercera identificación, se continuará en la investigación para establecer quién es la cuarta mujer que fue enterrada clandestinamente en Larrechea en 1976, antes del Golpe Militar. Pero además sugirieron –las mismas fuentes judiciales- que hay elementos suficientes para la apertura de una investigación penal que intente establecer quiénes fueron los responsables de los asesinatos de las cuatro mujeres.