El conductor de la Iglesia santafesina prefirió mostrarse conciliador ante la consulta sobre el "homenaje" que la curia católica le realizó a dos curas procesados en la causa que investiga los aprietes al fallecido padre Guntern.
En la mañana de hoy el arzobispo de Santa Fe, Monseñor José María Arancedo, intentó explicar lo sucedido en la noche del lunes en la Catedral Metropolitana. Tal como lo informara el martes este portal, en esa oportunidad se concretó la habitual celebración del día del Sacerdote en la que, como todos los años, se conmemora de manera especial el aniversario de vida eclesiástica de los párrocos.
Cabe aclarar que
esos datos fueron publicados del modo en que se reflejaron en la página web del Arzobispado. Según se indica allí, se trató de un “homenaje” a los padres Marcelo Mateo y Edgar Stoffel por sus 25 años de sacerdocio, verdad que nunca se malversó. Sin embargo llamó poderosamente la atención, y así lo reflejaron varios medios de la provincia, que se “homenajee” a curas procesados en la causa en la que se investiga la coacción sufrida por el extinto cura José Guntern.
Al respecto, Arancedo insistió en que en ese tipo de celebraciones “la Iglesia vive la jornada de santificación del clero con horas de silencio, oración, etc. y se aprovecha esa jornada para rezar por los que cumplen algún aniversario. Este año el padre Stoffel y Mateo cumplen 25 años” explicó.
Sin embargo el religioso se mostró “sorprendido por la interpretación que se le dio al hecho” que a su juicio fue “totalmente ajena. Se armó una noticia a partir de un hecho que no daba para más. Se hizo una interpretación de un hecho religioso” alegó. No obstante prefirió dar por superado el entredicho y aseguró que “ya pasó”.
Al mismo tiempo aseveró que “no quiero detenerme más en eso porque si se hubiese preguntado qué fue esto al Arzobispado, se hubiese contestado”. Vale destacar que en ningún momento se faltó a la verdad, sino que sólo se cuestionó la realización de un “homenaje” a dos representantes de la Iglesia santafesina que permanecen cuestionados por la Justicia.
“La iglesia tiene que acompañar el juicio” dijo el arzobispo, al tiempo que recordó que en el mismo, aún “no hay condena. Yo lo lamenté cuando me enteré porque un hecho que debe ser para ir superando cosas… bueno, bueno, ya pasó” alegó, para finalmente recomendar a los feligreses “buscar caminos de superación. Estamos en un camino de salir adelante”.