SANTO TOMÉ
DUDAS
Acusan a un abogado de intentar una estafa millonaria
El letrado santafesino Ricardo Luciano Molinas fue imputado de haber fraguado un testamento que lo designa como administrador de una fortuna que supera los 50 millones de dólares
20.11.2008 | 06:35 hs.
· Fuente: Diario Uno
La Justicia santafesina dispuso indagar al abogado Ricardo Luciano Molinas, acusado de haber fraguado un testamento que lo designa como administrador de una fortuna que supera los cincuenta millones de dólares, informó el abogado de la viuda.
Janice Muller, viuda del empresario español José María Juan Leonardo Chalbaud y Sanginés, denunció que el letrado –hijo de quien fue el Fiscal de Investigaciones Administrativas del gobierno de Raúl Alfonsín, Ricardo Molinas–, realizó una maniobra para perjudicar a las legítimas herederas de la fortuna de su esposo, entre ellas su hija de un año de edad.
El legado de Sanginés está integrado por varios campos que suman 10.000 hectáreas en Santa Fe, dos departamentos en la Capital Federal –ubicados en Tagle al 2.700 y Guise al 1.600–, propiedades en España –de donde era oriundo el empresario– y varios vehículos.
Tras su muerte, ocurrida el 28 de marzo pasado a los 60 años, se conocieron dos testamentos redactados de su puño y letra dos días antes, en los que dejó la propiedad de todos sus bienes a su hija (de por entonces cinco meses), y el usufructo vitalicio de ellos en partes iguales a Muller –su pareja, brasileña– y a su propia madre, Carmen Sanginés, quien vive en España.
Francisco García Santillán, abogado de Muller, dijo que los dos ejemplares fueron elaborados para que se los presentara en la Argentina y en su país de origen, y así simplificar futuros trámites a las tres herederas.
Dos semanas después de la muerte, Molinas, quien había sido anteriormente abogado de la familia, anunció que además de los dos testamentos firmados por el empresario fallecido existía un tercero, por escritura pública, donde se lo designaba albacea y administrador de la fortuna legada.
“En ese documento no estaba la firma de Sanginés, pues según Molinas, en el momento de redactarlo, supuestamente dos días antes de la muerte, tenía suero en una mano, aunque en esa misma fecha firmó los dos testamentos a favor de su hija, su mujer y su madre”, explicó García Santillán.
En la denuncia, la viuda deploró: “El despojo no sólo de mis bienes, sino también, y esto es mucho más importante, de los de mi hija y de los pertenecientes a la madre de mi marido, quien también ostenta la calidad de heredera”.
“La firma de mi marido no se encuentra plasmada en la escritura exhibida por Molinas por la sencilla razón de que, al momento de armarse el engañoso documento, él ya se había muerto”, declaró Muller ante la Justicia.
La mujer añadió que el cuestionado letrado inició la sucesión de Sanginés de manera inconsulta, cuando un albacea sólo puede hacerlo si la familia es negligente al respecto, “cosa que no sucedió”, y para ello “ni siquiera pidió el certificado de nacimiento” de la menor.
El testamento esgrimido por Molinas alude a “instrucciones escritas” del empresario a la escribana, “pese a que pocos renglones antes se había explicado que no podía mover la mano por el suero que le colocaron”, órdenes que nunca aparecieron y provocaron que también la profesional fuera llamada a indagatoria.
Como último elemento, García Santillán señaló que “de los tres testigos supuestos de la lectura del testamento falso, dos no sólo comparten el mismo domicilio sino también el mismo número de Documento Nacional de Identidad”.
Los delitos de “estafa procesal” y “falsedad ideológica” que se le imputan a Molinas, están reprimidos en el Código con penas que alcanzan los seis años de prisión.
Hijo del ex fiscal Molinas
El abogado Ricardo Luciano Molinas es hijo de quien fue el Fiscal de Investigaciones Administrativas del gobierno de Raúl Alfonsín, Ricardo Molinas.
Molinas (padre), quien murió el 22 de mayo de 2006 a los 88 años, fue un histórico miembro del Partido Demócrata Progresista, al que se afilió a los 18 años. Como candidato del PDP llegó dos veces a ser diputado nacional: su primer mandato fue entre 1963 y 1966 y el segundo fue entre 1991 y 1995.
Era abogado, graduado en 1940 en la UNL. En oportunidad de su primer mandato como diputado conoció y se hizo amigo de Raúl Alfonsín, quien al llegar a la Presidencia de la Nación lo nombró Fiscal Nacional de Investigaciones Administrativas. Desempeñó ese cargo hasta febrero de 1991, cuando el presidente Carlos Menem aceptó su renuncia.
Janice Muller, viuda del empresario español José María Juan Leonardo Chalbaud y Sanginés, denunció que el letrado –hijo de quien fue el Fiscal de Investigaciones Administrativas del gobierno de Raúl Alfonsín, Ricardo Molinas–, realizó una maniobra para perjudicar a las legítimas herederas de la fortuna de su esposo, entre ellas su hija de un año de edad.
El legado de Sanginés está integrado por varios campos que suman 10.000 hectáreas en Santa Fe, dos departamentos en la Capital Federal –ubicados en Tagle al 2.700 y Guise al 1.600–, propiedades en España –de donde era oriundo el empresario– y varios vehículos.
Tras su muerte, ocurrida el 28 de marzo pasado a los 60 años, se conocieron dos testamentos redactados de su puño y letra dos días antes, en los que dejó la propiedad de todos sus bienes a su hija (de por entonces cinco meses), y el usufructo vitalicio de ellos en partes iguales a Muller –su pareja, brasileña– y a su propia madre, Carmen Sanginés, quien vive en España.
Francisco García Santillán, abogado de Muller, dijo que los dos ejemplares fueron elaborados para que se los presentara en la Argentina y en su país de origen, y así simplificar futuros trámites a las tres herederas.
Dos semanas después de la muerte, Molinas, quien había sido anteriormente abogado de la familia, anunció que además de los dos testamentos firmados por el empresario fallecido existía un tercero, por escritura pública, donde se lo designaba albacea y administrador de la fortuna legada.
“En ese documento no estaba la firma de Sanginés, pues según Molinas, en el momento de redactarlo, supuestamente dos días antes de la muerte, tenía suero en una mano, aunque en esa misma fecha firmó los dos testamentos a favor de su hija, su mujer y su madre”, explicó García Santillán.
En la denuncia, la viuda deploró: “El despojo no sólo de mis bienes, sino también, y esto es mucho más importante, de los de mi hija y de los pertenecientes a la madre de mi marido, quien también ostenta la calidad de heredera”.
“La firma de mi marido no se encuentra plasmada en la escritura exhibida por Molinas por la sencilla razón de que, al momento de armarse el engañoso documento, él ya se había muerto”, declaró Muller ante la Justicia.
La mujer añadió que el cuestionado letrado inició la sucesión de Sanginés de manera inconsulta, cuando un albacea sólo puede hacerlo si la familia es negligente al respecto, “cosa que no sucedió”, y para ello “ni siquiera pidió el certificado de nacimiento” de la menor.
El testamento esgrimido por Molinas alude a “instrucciones escritas” del empresario a la escribana, “pese a que pocos renglones antes se había explicado que no podía mover la mano por el suero que le colocaron”, órdenes que nunca aparecieron y provocaron que también la profesional fuera llamada a indagatoria.
Como último elemento, García Santillán señaló que “de los tres testigos supuestos de la lectura del testamento falso, dos no sólo comparten el mismo domicilio sino también el mismo número de Documento Nacional de Identidad”.
Los delitos de “estafa procesal” y “falsedad ideológica” que se le imputan a Molinas, están reprimidos en el Código con penas que alcanzan los seis años de prisión.
Hijo del ex fiscal Molinas
El abogado Ricardo Luciano Molinas es hijo de quien fue el Fiscal de Investigaciones Administrativas del gobierno de Raúl Alfonsín, Ricardo Molinas.
Molinas (padre), quien murió el 22 de mayo de 2006 a los 88 años, fue un histórico miembro del Partido Demócrata Progresista, al que se afilió a los 18 años. Como candidato del PDP llegó dos veces a ser diputado nacional: su primer mandato fue entre 1963 y 1966 y el segundo fue entre 1991 y 1995.
Era abogado, graduado en 1940 en la UNL. En oportunidad de su primer mandato como diputado conoció y se hizo amigo de Raúl Alfonsín, quien al llegar a la Presidencia de la Nación lo nombró Fiscal Nacional de Investigaciones Administrativas. Desempeñó ese cargo hasta febrero de 1991, cuando el presidente Carlos Menem aceptó su renuncia.
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