MEDIDAS DE OBAMA
El Senado rechazó el rescate a las automotrices
Es por 14.000 millones de dólares. Hay un grupo de senadores que lo rechaza. Ford, General Motors y Chrysler insisten en que sus problemas podrían llevarlas a la quiebra.
12-12-2008 | 06:42 hs.
Autor: · Fuente: Clarín Digital
Tras arduas tratativas entre demócratas y republicanos, el Senado estadounidense no logró acuerdo para otorgar un paquete de ayuda estatal a la industria automotriz por 14.000 millones de dólares, tal como exigían los presidentes saliente, George Bush, y electo, Barack Obama.
"Podríamos pasar toda la noche, mañana, el sábado y el domingo y no lograríamos un acuerdo", dijo anoche el líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, quien se definió como "terriblemente decepcionado" por no haber logrado consenso para el rescate de las tres gigantes automotrices, General Motors, Chrysler y Ford el actual presidente y su sucesor se unieron ayer para urgir a un grupo de senadores republicanos que depongan su oposición al proyecto de ley aprobado en la Cámara de diputados para salvar la industria automotriz. El proyecto de ley prevé créditos puente por un total de 14.000 millones de dólares para que los tres gigantes de Detroit, Chrysler. Ford y General Motors puedan sobrevivir hasta el 31 de marzo próximo, mientras preparan un programa para reestructurar sus fábricas.
Tanto Barack Obama como George W. Bush consideran que la quiebra de estas tres empresas agravaría la recesión ya en curso y llevaría la tase de desempleo a dos dígitos. "En este período de grandes dificultades para nuestra economía, no podemos permitirnos asistir al hundimiento de este sector sin hacer nada", dijo Obama durante la conferencia de prensa que dio en Chicago, mientras que el presidente Bush llamó personalmente para convencer a los senadores republicanos rebeldes que no bloqueen la votación del proyecto.
Todas las presiones fueron en vano. "Este proyecto sentará un mal precedente", dijo Mitch Mc Connell el líder de la minoría republicana en el Senado. "Incluso si les otorgamos los créditos, nos tendremos que seguir preguntando si eso nos permitirá lograr el objetivo que todos compartimos, a saber la viabilidad a largo plazo de esta compañías. En mi opinión la respuesta es negativa", dijo.
Según McConnell, el mejor camino hacia la viabilidad de estos tres gigantes automotrices puede ser difícil. Pero "la ayuda del gobierno no es la única opción. Y quizás no sea la mejor opción", remató en un claro desafío al presidente de Bush. De hecho, la oposición que está enfrentando el rescate de las automotrices en el Senado es una señal más del poco poder que tiene hoy el presidente Bush, incluso entre su propia gente. Si el proyecto llegase a ser rechazado, los demócratas culparán a los republicanos y le pedirán a Bush que utilice parte de los 700.000 millones de dólares que el Congreso ya aprobó para, en principio, rescatar al sistema financiero.
El secretario del Tesoro Henry Paulson tiene, sin embargo, la autoridad suficiente como para destinar 14.000 millones de dólares de esos fondos para rescatar a la industria automotriz, una maniobra que hasta el momento la Casa Blanca todavía no ha querido hacer. De hecho, las negociaciones con los senadores rebeldes continuaban al cierra de esta edición. El jefe de la minoría demócrata, Harry Reid, dijo que permitirá que los republicanos presenten enmiendas la proyecto de ley votado en la Cámara de Diputados.
El senador Bob Corker presentó de hecho un proyecto alternativo que prevé que las tres compañías reestructuren las deudas que tienen antes de recibir más plata, que los obreros acepten salarios iguales a los que pagan empresas como Nissan o Toyota y que los sindicatos permitan el despido de obreros sin indemnización.
El proyecto de Corker fue bien acogido entre los rebeldes, pero hay todavía senadores que creen a ciegas en el libre mercado y piensan que hay que dejar que las tres empresas quiebren porque no han sabido adaptar la oferta de autos a la demanda. Uno de ellos es el senador Ensign, quien explicó ayer que es para eso que se creó el Chapter 11, es decir la disposición que regula las quiebras en Estados Unidos.
Para que el proyecto aprobado en la Cámara de Diputados sea aprobado en el Senado se necesitan 60 votos. Actualmente los Demócratas tiene 50 votos, incluyendo dos independientes. Hay una vacante debido al triunfo de Obama en las elecciones. Pero ese no es el peor obstáculo.
Los senadores rebeldes pueden bloquear la votación haciendo lo que llaman un "filisbuster". Se trata de una táctica mediante el cual los senadores toman la palabra y no dejan de hablar hasta que el líder de la mayoría se ve obligado a postergar la votación.