18.500 TRABAJADORES RECIBEN REPRO
Santa Fe, al tope de la lista de subsidios
El 70% de los aportes del Estado lo reciben empresas metalúrgicas. En Trabajo le echan la culpa a las consecuencias de la guerra gaucha.
10.05.2009 | 10:23 hs.
· Fuente: Crítica Santa Fe
Los empresarios de Santa Fe presentaron ante el Ministerio de Trabajo de la Nación 18.500 solicitudes –ya se otorgaron 10 mil– del Programa de Recuperación Productiva (Repro), a través del cual el Estado otorga 600 pesos a cada trabajador a cambio de que se mantenga el empleo. Con más de 11.100.000 pesos que 220 empresas reciben por mes, Santa Fe acapara cerca del 26 por ciento del total de los subsidios que se piden en las distintas provincias. Los sectores de la industria que concentran el 70 por ciento de los Repro son el metalmecánico y el metalúrgico.
Los trabajadores de las empresas que piden el socorro estatal cobran una suma fija mensual no remunerativa de hasta 600 pesos, destinada a completar el salario.Las empresas logran cierto desa-hogo porque tienen vía libre para llevar adelante recortes salariales, compensados en parte por los subsidios del Repro.
En la Provincia no dudan cuando interpretan estas cifras: “Son las consecuencias de la crisis que atraviesa el campo desde el año pasado”, consideró Alicia Ciciliani, viceministra de Trabajo.
Según la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), en Santa Fe más de 16 mil trabajadores del sector están afectados por la caída de la producción. Según un relevamiento que realizó esta cámara en marzo pasado, sólo el 9 por ciento de las fábricas pudo recuperar los niveles de producción previos a marzo del 2008, cuando estalló la guerra gaucha. El 40 por ciento de todas las empresas del país en este sector son santafesinas.
Como el Plan Trabajar. Los problemas en las fábricas se multiplican día a día, y desde el Estado se encontró en el Repro un instrumento para evitar que el campo de los desocupados se mine de trabajadores fuera del sistema, que frente a una crisis que todavía no encontró fondo, les costará mucho volver a hallar un empleo.
Carlos Crucella, investigador de la UNR, consideró que “la idea de que el mejor instrumento de inclusión social es el empleo tendrá que cambiar frente al actual escenario. En un contexto de crisis, a un trabajador que es despedido le será muy difícil retornar al mercado laboral. Creo que tienen que rearmarse mecanismos de asistencia social que fueron eliminados a medida que la economía creció después de 2003”.
El investigador resaltó además que, dentro de la fisonomía actual del modelo económico, el consumo interno tiene una gran relevancia. Y con la distribución de planes sociales se podría conservar el nivel de consumo actual para que no se vean debilitados los sectores comercial e industrial.
Crucella calculó que “en el último trimestre del año pasado quedó al descubierto en las estadísticas del Indec una tendencia preocupante, con una destrucción de 4.000 puestos de trabajo en el Gran Rosario”.
La segunda es la vencida
El empresario bonaerense Norberto Taranto aparece como el principal interesado en comprar Mahle, la autopartista rosarina que cerró el 24 de abril. Pero no es la primera vez que el veterano autopartista entra en escena dentro de la estrategia nacional para evitar el cierre de una industria. A fines del año pasado, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, lo había presentado ante la UOM como uno de los interesados para quedarse con Paraná Metal. Después de analizar la complicada situación de la empresa, con 1.400 empleados y una deuda de 50 millones de pesos, Taranto avisó que no tenía la espalda financiera para agarrar ese fierro caliente. Entonces, el gobierno sacó un as de la manga y convenció a Cristóbal López, dueño de Casino Club, para que se quedara con Paraná Metal, donde actualmente los empleados cobran el 75 % del salario –una parte en Repro– y siguen sometidos al sistema de suspensiones rotativas. Juan Actis, de la UOM, admitió que “la fábrica sigue con un bajo nivel de producción –de unas 1.300 toneladas por mes–. Y todavía no vimos las inversiones”.
Los trabajadores de las empresas que piden el socorro estatal cobran una suma fija mensual no remunerativa de hasta 600 pesos, destinada a completar el salario.Las empresas logran cierto desa-hogo porque tienen vía libre para llevar adelante recortes salariales, compensados en parte por los subsidios del Repro.
En la Provincia no dudan cuando interpretan estas cifras: “Son las consecuencias de la crisis que atraviesa el campo desde el año pasado”, consideró Alicia Ciciliani, viceministra de Trabajo.
Según la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), en Santa Fe más de 16 mil trabajadores del sector están afectados por la caída de la producción. Según un relevamiento que realizó esta cámara en marzo pasado, sólo el 9 por ciento de las fábricas pudo recuperar los niveles de producción previos a marzo del 2008, cuando estalló la guerra gaucha. El 40 por ciento de todas las empresas del país en este sector son santafesinas.
Como el Plan Trabajar. Los problemas en las fábricas se multiplican día a día, y desde el Estado se encontró en el Repro un instrumento para evitar que el campo de los desocupados se mine de trabajadores fuera del sistema, que frente a una crisis que todavía no encontró fondo, les costará mucho volver a hallar un empleo.
Carlos Crucella, investigador de la UNR, consideró que “la idea de que el mejor instrumento de inclusión social es el empleo tendrá que cambiar frente al actual escenario. En un contexto de crisis, a un trabajador que es despedido le será muy difícil retornar al mercado laboral. Creo que tienen que rearmarse mecanismos de asistencia social que fueron eliminados a medida que la economía creció después de 2003”.
El investigador resaltó además que, dentro de la fisonomía actual del modelo económico, el consumo interno tiene una gran relevancia. Y con la distribución de planes sociales se podría conservar el nivel de consumo actual para que no se vean debilitados los sectores comercial e industrial.
Crucella calculó que “en el último trimestre del año pasado quedó al descubierto en las estadísticas del Indec una tendencia preocupante, con una destrucción de 4.000 puestos de trabajo en el Gran Rosario”.
La segunda es la vencida
El empresario bonaerense Norberto Taranto aparece como el principal interesado en comprar Mahle, la autopartista rosarina que cerró el 24 de abril. Pero no es la primera vez que el veterano autopartista entra en escena dentro de la estrategia nacional para evitar el cierre de una industria. A fines del año pasado, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, lo había presentado ante la UOM como uno de los interesados para quedarse con Paraná Metal. Después de analizar la complicada situación de la empresa, con 1.400 empleados y una deuda de 50 millones de pesos, Taranto avisó que no tenía la espalda financiera para agarrar ese fierro caliente. Entonces, el gobierno sacó un as de la manga y convenció a Cristóbal López, dueño de Casino Club, para que se quedara con Paraná Metal, donde actualmente los empleados cobran el 75 % del salario –una parte en Repro– y siguen sometidos al sistema de suspensiones rotativas. Juan Actis, de la UOM, admitió que “la fábrica sigue con un bajo nivel de producción –de unas 1.300 toneladas por mes–. Y todavía no vimos las inversiones”.


