CAE EN SACO ROTO UN TESTIMONIO QUE DENUNCIA LA TRATA
Silencio, proxenetas trabajando
Una adolescente que se había ido de su casa relató hace una semana a Crítica de Santa Fe que estuvo retenida en un prostíbulo hasta que pudo escapar y volver a su hogar. Como apareció, la Policía no investiga nada más, y el juez ni la llamó
19.07.2009 | 17:20 hs. · Fuente: Crítica de Santa Fe
Fue tan inútil como rasguñar un elefante. El domingo pasado, Crítica de Santa Fe publicó el relato de Cecilia Castro, la adolescente que estuvo dos meses encerrada en la habitación de un prostíbulo en San Francisco y que logró escapar con la ayuda de una de las mujeres que trabajan allí. Una semana después, las repercusiones oficiales, sociales y mediáticas se ubican en el grado cero. No pasó nada.

Ante los indicios de prueba sobre la existencia de un lugar en donde se ejerce la trata de personas, el sistema policial y judicial se ha mostrado indiferente. El juez de Instrucción en lo Penal José María Porta debía llamar a la madre de Cecilia, Mariana Godoy, el lunes 5 de julio, pero aún no lo hizo porque está vigente la feria judicial. En tanto, la subcomisaría 10ª cerró la causa porque –explicaron desde esa dependencia– la menor apareció y, por lo tanto, no hubo delito a la vista, y el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Santa Fe atendió a Cecilia con su equipo interdisciplinario en una sola sesión. “No le hicieron casi nada, a mí sólo me entregaron las fotos de ella que yo había dejado para su búsqueda. Ahora, estoy esperando que me llame el juez”, interpretó y transmitió su madre.

El jefe de la subcomisaría 10ª del barrio San Lorenzo, Alcides Colnachi, relató su versión de los hechos. “La madre declaró que su hija se había ido enojada a buscar a su padre, y la chica confesó que no la obligaron a ejercer la prostitución”, contó el comisario y agregó que por eso consideró cerrada la causa por abandono de hogar porque “no hay ninguna ley que prohíba que uno se vaya a la ruta, haga dedo y lo levanten, no hay delito”.

Colnachi no hizo mención a lo que Cecilia relató que vivió en la casa de San Francisco. “Si ella se fue a la ruta, es seguro que alguien la va a levantar, nosotros no podemos hacer nada”, dijo con naturalidad.

Cuando Cecilia tenía 13 años, su padre abandonó la familia para irse a vivir a Córdoba. Hace dos meses, ella se enojó con su madre y quiso ir a buscarlo, pero el auto que la levantó en la ruta adulteró su rebeldía juvenil. “Si ella dice que no pasó nada, no pasó nada. Nosotros no podemos hacer nada”, repitió el comisario Colnachi, a pesar de lo que la adolescente narró a este diario. “Estuvo en una casa de campo durante dos meses”, interpretó el policía. Por cierto, Cecilia estuvo en una casa de campo abandonada, según lo corroboró a este medio Julio Martino, periodista del diario El tiempo de San Francisco, pero en esa casa no reciben a las chicas desamparadas en la ruta para cuidarlas sino que funciona un prostíbulo organizado que todos conocen por esa zona cordobesa, en el límite con Santa Fe. A la Justicia todavía no le consta.