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Lunes 15 de marzo de 2010 - 14:46
EL HECHO DELICTIVO SE PRODUJO HACE UN AÑO
Cayó el autor intelectual de un secuestro en Santo Tomé
Es un ex amigo de la víctima, que entonces tenía 21 años y estuvo cautivo en una finca de Sauce Viejo durante 10 horas. Fue capturado el 29 de diciembre del 2008 y sus familiares pagaron la suma de 100 mil pesos para el rescate. La causa se inició en la justicia federal de oficio, pero luego las diligencias fueron realizadas por las TOE y la Fiscalía de Causas NN.
09-02-2010 | 15:04 hs.
Autor: Héctor M. Galiano · Fuente: Notife

Un hombre de 26 años, identificado como Daniel Krenz,  fue capturado ayer al mediodía en Santo Tomé, sindicado de ser el autor intelectual del secuestro de Lucas Corbo, un joven santotomesino que al momento de los hechos tenía 21 años. Las Tropas de Operaciones Especiales de la policía santafesina (TOE) lo apresaron luego de un trabajo de hormiga que incluyó vigilancias y trabajos de inteligencia.


La familia del joven pagó por el rescate 100 mil pesos y las negociaciones estuvieron a cargo de la madre de la víctima que, a pesar de la gravedad del hecho no hizo la denuncia policial ni tampoco judicial. Sin embargo, las TOE iniciaron una investigación de oficio que no prosperó en la justicia federal, diezmada por las ausencias de la feria de enero. Las investigaciones de la Unidad Antisecuestro de la fuerza de elite de la policía santafesina fueron tramitadas luego por la Fiscalía de Causas NN de la justicia santafesina, que, precisamente, hace un año había identificado a los autores del hecho.


Fueron cuatro las personas involucradas en el secuestro: el amigo de la familia detenido hoy, su pareja de entonces y dos hombres que regenteaban una cancha de Fútbol 5 en las afueras de Santo Tomé, donde la víctima realizaba actividades deportivas.


Los hechos


Lucas Corbo fue secuestrado el 29 de diciembre del año pasado por tres hombres en adyacencias del comedor Marsó, sobre la ruta nacional 11, a la salida de la ciudad de Santo Tomé. Allí fue a encontrarse con una jovencita a la que había contactado por mensajes de texto. Incluso, el secuestro pudo ocurrir unos días antes, pero la logística había fallado. Lucas, a bordo de su BMW había ido al encuentro de la chica pero en esa ocasión no había aparecido. El último mensaje de texto enviado fue disparado a las 23.29 del 29 de dieciembre, luego el celular fue capturado por los delincuentes. La celada estaba en marcha: al joven le cruzaron un auto tres hombres decididos con armas. Lo vendaron y lo llevaron a una casa de la localidad de Sauce Viejo. Desde ese lugar se hicieron los llamados al teléfono fijo de la familia del secuestrado. Las captores pidieron en principio 200 mil pesos y las negociaciones del rescate fueron encabezadas por la madre del muchacho. Consternados por la situación, los familiares reunieron 30 mil pesos y algunos dólares. Pidieron ayuda a un supermercadista local y llegaron a la suma de 118 mil pesos. Los secuestradores bajaron las pretensiones en uno de los llamados y acordaron el pago de 100 mil pesos. Todas las llamadas se realizaron entre las 2 y las 7 de la mañana del 30 de diciembre del 2008, según consta en la causa a la que tuvo acceso Notife.com.


Los malvivientes pidieron a la madre de Lucas que arroje el dinero por la ventanilla del auto en una zona de Sauce Viejo. Al chico lo dejaron dos horas más tarde en un descampado, golpeado y cubierto con cocaína. Los secuestradores también dijeron dónde debían buscar el auto en el que se trasladaba la víctima, “descartado” en la zona del camping municipal de Santo Tomé.


Los familiares no hicieron la denuncia ni en la policía ni en la justicia, pero las TOE recogieron el “dato de la calle” y el 2 de enero presentaron un informe de inteligencia en la justicia federal, que luego enviaría las actuaciones a la Fiscalía de Causas NN, a cargo de María del Carmen Bertone. La metodología que dio con los responsables del secuestro fue la del cruce de llamados y mensajes de texto desde los teléfonos celulares.


Así, se logró detener primero a una mujer y un hombre que, tras declarar en sede judicial, recuperaron la libertad. Pero el aporte fue clave: permitió detectar cómo los autores utilizaron 4 líneas de celulares para el ardid de la captura. Los secuestradores utilizaron el celular del rehén para acordar el pago del rescate. Pero una última llamada la hicieron desde otro aparato celular, y alló quedó la huella de la que se prendieron los pesquisas.


Como una muestra de poder, los autores del hecho llamaron al teléfono fijo de la familia de la víctima a las 10.23 hs del 30 de diciembre. “Vemos que el pibe llegó bien”, dijeron en mensaje de hostigamiento.

La sábana de comunicaciones de la línea fija pedida a Telecom aportó el dato esclarecedor. El teléfono no era el de Lucas Corbo, sino otro que aparecía en los días anteriores con comunicaciones entre los autores.

Una vez identificados a los autores, la Fiscal Bertone giró las actuaciones a la justicia de instrucción.

















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