REPRESIÓN ILEGAL
Segunda jornada del juicio a “Quique” Barcos
Esta mañana se escucharon tres testimoniales en el juicio oral que juzga al ex espía civil del Ejército por el secuestro de Amalia Ricotti y su ex marido Alberto Tur, ocurrido en mayo de 1978. La docente Adriana Arce, el periodista José Luis Pagés y el ex director de la empresa en la que trabajaba la víctima al momento de los hechos, declararon ante el TOF.
11.03.2010 | 14:21 hs. · Autor: H.M.G · Fuente: Notife

Los testigos fueron ofrecidos por la querella y la Fiscalía, por el grado de relación de amistad o laboral que mantenían tanto con Ricotti, como con su ex marido (fallecido en 2002) Alberto Tur.


Las audiencias se enmarcan en la causa judicial que se ventila en el Tribunal Oral de Santa Fe que tiene como imputado al ex Personal Civil de Inteligencia del Ejército, Horacio "Quique" Barcos. (Ver nota relacionada)


Arce fue detenida el 11 de mayo de 1978 y llevada al centro clandestino de detención que funcionaba en la Fábrica Militar Domingo Matheu, de Ovidio Lagos al 5400, en Rosario.


La mujer recordó en los estrados judiciales que, apenas ingresada la “desnudaron y pusieron contra una pared sin revocar. Dijeron que estaba en un chupadero y a disposición de un grupo de tareas de fuerzas conjuntas”. La testigo contó que les avisó a los captores que “estaba embarazada y no les importó nada”.

“Me desnudaron y me pusieron en la parrilla –continuó su relato Arce–, que era un elástico metálico de una cama sobre la cual me ataron de pies y manos. Usaban como medio de tortura la picana eléctrica, que me aplicaron debajo de las uñas del dedo gordo de mi pie y luego me tiraban agua fría y agua caliente. Me aplicaron además en vagina, pezones, en todas partes. Recuerdo que me orinaron encima. Tenía los pechos convertidos en dos morcillas”.

Adriana militaba en el sindicato de los docentes rosarinos, en ese momento denominado Sindicato de Trabajadores de la Educación Rosario (Sinter, el antecesor de Amsafé). Los días siguientes a su detención la inquirieron sobre su militancia: “Me preguntaron por mucha gente del sindicato, por Guillermo White, y por muchos que estaban desaparecidos. Querían saber la filiación política de los compañeros del gremio. También demostraron tener registrados todos y cada uno de mis movimientos”.

La testigo señaló al tribunal que “sobre una mesa tenían fotos que me mostraban y no pude decir quiénes eran, porque no los reconocía. Me preguntaron mucho por Alberto Tur, que fui a ver a Santa Fe el día que me secuestraron. Él tenía un hermano en México y entonces me acusaban de que junto a Alberto Tur me ocupaba de sacar a los cabecillas de la organización afuera del país”, según describió en el blog La verdadera intención, de la ciudad de Rosario.


Esta mañana, en Santa Fe, Arce profundizó lo antedicho con detalles de viajes y calvarios, y recordó que fue una de las testigos de la denominada Causa 13, que juzgó a principios de la recuperación de la democracia a los militares que habían participado de la represión ilegal. Luego, la mujer se trasladó a España, harta de las persecuciones y las amenazas que aún recibía. Allá, en el viejo continente, colaboró con el juez de la Audiencia Nacional de Madrid, Baltasar Garzón.

Ricardo Omar Scholtus fue el segundo testigo que pasó por la sala del TOF. Convocado por los abogados querellantes, el ingeniero civil que fue durante 26 años rector de la Universidad Tecnológica Nacional, Regional Santa Fe y en los años setenta había sido jefe de Amalia Ricotti en la empresa Meiters Aparatos.


Scholtus recordó esta mañana que “empezó a trabajar en la empresa en abril de 1976 y Amalia un poco antes que yo. Todos nos dimos cuenta de la ausencia de ella y su marido porque los empleados de la firma compartíamos mucho tiempo, en el trabajo y también en la vida social. Como la empresa tenía relación con otra llamada Eureka, que era propiedad de los Vicco (uno de ellos, Miguel Ángel, fue el secretario privado de Carlos Menem en la primera presidencia). Ellos tenían una buena relación con los militares, entonces le pregunté a uno de los directores de esa empresa si sabían algo de Amalia y me dijo que ‘estaba viva y que no pregunte más’. Esto ocurrió a la semana de la desaparición de Amalia”, dijo Scholtus. "Me lo dijo el ingeniero Reynaldo Derlji, que ya está fallecido”- acotó.

Finalmente, el ex rector de la UTN recordó que “Amalia estaba muy afectada cuando volvió al trabajo, nosotros no queríamos preguntarle mucho porque estaba muy conmovida, lo que puedo decir es que Amalia era una excelente empleada, yo la conocí mucho porque trabajábamos en el mismo piso del edificio de la empresa”.


Finalmente, el periodista del diario El Litoral, José Luis Pagés, cerró la jornada de hoy. El cronista de policiales del periódico dijo que conoció a Tur desde los años sesenta. “No supe nada de él entre 1978 y 1980, pero luego de unos años volvimos a vernos, él se mudo a escasos metros de mi domicilio y primero fuimos éso: vecinos, luego fuimos amigos. En largas caminatas que hacíamos por el barrio Centenario solíamos charlar de muchas cosas, pero nunca lo habíamos hecho del episodio de su secuestro, hasta que lo consideré imprescindible. Una vez, caminando, pasamos por una casa cercana al instituto de rehabilitación Vera Candioti, y entonces me señaló una casa ¿‘La ves’? –dijo Tur- ‘ésa casa era patrimonio familiar’. Al tiempo supe que esa casa cambió de manos por un intercambio a favor de la libertad del matrimonio”, dijo Pagés.


También el experimentado cronista señaló que “conocí a Amalia cuando yo estaba investigando las posibles casas donde pudo haber funcionado centros clandestinos de detención. Ella me fue a ver y yo le hice una nota. También supe que en el diario se había publicado una breve noticia sobre la desaparición de Alberto y Amalia, en la que Tur informaba públicamente que se habían ausentado por un viaje que habían realizado a Perú. Fue por la enorme presión que tenían”.

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Hoy declarán tres testigos en la causa
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