SENTENCIA
Condenaron a 15 años al ex espía civil Horacio "Quique" Barcos
El Tribunal Oral Federal de Santa Fe le acumuló en la sentencia otra condena por extorsión dictada por la justicia bonaerense. "Quique" Barcos fue encontrado responsable del secuestro y privación ilegal de la libertad de Amalia Ricotti y su entonces esposo Alberto Tur, hechos ocurridos en mayo de 1978. La querella no quedó conforme.
13.04.2010 | 06:31 hs. · Autor: H.M.G · Fuente: Notife/LT10

El Tribunal Oral Federal de Santa Fe condenó al ex agente civil de inteligencia del Ejército, Horacio Américo "Quique" Barcos a la pena de 15 años de prisión efectiva. La resolución acumula otra condena dictada por la justicia bonaerense por un hecho de extorsión, cuya sentencia quedó firme hace un año y medio, luego de una decisión de la Corte Suprema de Buenos Aires. (Ver nota: "Quique", el extorsionador)


En consecuencia, la condena a Barcos por los hechos sufrido en carne por Amalia Ricotti y Alberto Tur, es de 11 años, muy lejos del tope establecido por la ley que contempla un monto de hasta 25 años de prisión para este tipo de delitos contra la humanidad.


A la salida del Tribunal, el abogado de la querella Horacio Coutaz se mostró un poco molesto. Graficó: "si se comparan las penas en un poco desmedido, porque por una extorsión fue condenaod a 5 años y por dos privaciones ielgales y dos casos de tormentos, a 11 años, es decir 5 años y medio por cada persona que fue víctima", sintetizó Coutaz (Ver Abajo).


La sentencia de los jueces del TOF, integrado por José María Escobar Cello (presidente), María Ivón Vella y Danie Laborde estuvo cerca -en cuanto a su monto - del pedido por el Ministerio Público, conformado por los fiscales Martín Suarez y Patricio Longo.


En las afueras del tribunal quedó un sabor amargo por el castigo judicial a "Quique". Muchos de los asistentes se mostraron descontentos con la condena. "Barcos era uno de los pesados, quedó demostrado que fue un espía del Ejército, que integró una patota que operaba en la impunidad y que estuvo vinculado a los poderes de la democracia, como los gremios o los partidos políticos, esta condena es a todas luces insuficiente", comentó Carlos, uno de los asistentes a la puerta del TOF este lunes.


El juicio, que comenzó el 15 de marzo, había iniciado la semana pasada su etapa final con los alegatos de las partes. En primer término, los abogados querellantes Horacio Coutaz y Zulema Riveros pidieron 21 años de prisión para el imputado. En una exposición  que duró tres horas, los abogados dieron por probado que Barcos fue el autor responsable del secuestro de Amalia Ricotti y su entonces marido, Alberto Tur. Los hechos investigados ocurrieron en mayo de 1978, en plena dictadura militar.


Poco menos de 20 testigos declararon en la causa que se reabrió en 2006 cuando el juez federal Reinaldo Rodríguez reactivó una denuncia que databa desde 1986. La morosidad judicial y la vinculación de ese poder con los eslabones del pasado represor impidieron que la justicia llegue también para el profesor Alberto Tur, ex esposo de Amalia Ricotti, única víctima sobreviviente del secuestro producido por fuerzas conjuntas en mayo de 1978, frente a la Junta Nacional de Granos, en la zona del puerto local. 

Para la querella y la Fiscalía quedó probado que Barcos participó del operativo del 16 de mayo de 1978 en el que fueron secuestrados la bibliotecóloga Amalia Ricotti y su entonces marido José Alberto Tur. Ambos, permanecieron en cautiverio 15 días en una casita de campo en las afueras de la ciudad de Santa Fe. Algunos señalan que ese chupadero estaba en Santo Tomé y otros en Rincón. Después de 34 años de inicio de la dictadura más sangrienta, y varios juicios en marcha –incluso uno con condenados: Causa Brusa- nunca se pudo establecer fehacientemente dónde funcionaba y operaba ese centro de torturas.

Ricotti y su entonces marido fueron liberados el 31 de mayo de 1978 y obligados a guardar silencio, caso contrario los matarían. Barcos, que participó del operativo de secuestro, también se hizo presente en el centro clandestino de detención donde, además, abusó sexualmente de la mujer denunciante.

El juicio ventiló otras situaciones curiosas y preocupantes: muchos de los PCI (Personal Civil de Inteligencia) que operaron en Santa Fe en los años de plomo fueron o son empleados civiles dentro de estructuras de la democracia. Luis Frillocchi, por ejemplo (que declaró en este juicio) es el jefe de diplomas de la Universidad Nacional del Litoral y llegó a ser consejero durante tres períodos en la casa de altos estudios. Daniel Sidoni es el jefe de Aeronáutica de la Gobernación, es el piloto que traslada al primer mandatario cuando lo requiere. Oscar Martínez y Horacio Vallejos fueron diputados provinciales del PJ en Santa Fe. Entre los espías también apareció el nombre de Carlos Cenoz, periodista de Reconquista, expulsado de la Asociación de Prensa de Santa Fe por su pasado como PCI.

“No quedamos conformes” y “nos parece insuficiente”

El abogado querellante, Dr. Horacio Coutaz, no ocultó su enojo con la resolución: “No quedamos conformes ya que se da por probado lo que nosotros veníamos sosteniendo y nos parece insuficiente la pena”. De este modo, el letrado se refirió a los delitos cometidos por el ex agente como “gravísimos”, y más aún si se tiene en cuenta que Barcos representaba al Estado.

En referencia a ello, mencionó que se habían pedido 21 años de cárcel, teniendo en cuenta que se representaba a una sola de las víctimas, en este caso a Ricotti y “quedó probado que Barcos fue el autor de la privación ilegal de la libertad y de los tormentos que sufrió” tanto la mujer como su pareja de entonces.

Sin embargo, la querella confirmó que esperará por los fundamentos que dará el Tribunal y luego evaluará los pasos a seguir. Al respecto señaló que “no es tan fácil apelar a este tipo de fallo porque si hubo condena y no fue inferior a la mitad de lo solicitado, no podemos ir a Casación”.

No obstante dijo que la actuación de “Quique” podría haber sido más amplia “porque estaba dentro de una patota” y seguramente participó en más operativos similares al de Amalia. “Esto no fue un hecho aislado sino una maquinaria que formaba parte de un plan sistemático de destrucción” agregó. Asimismo recordó que “así como Barcos hay gente que no fue identificada más que por nombre o rasgos particulares”.