El abogado local Horacio Coutaz presentó ayer un escrito en el que se solicita la indagatoria de un ex comisario preso por delitos de lesa humanidad. El pedido hace referencia a Roberto José Martinez Door, alias “Morrongo”, quien en los años de plomo se desempeño como agente en comisarías y también como operario de calle. Precisamente, fue una “felicitación” de la policía santafesina a su labor –y que aparece en su legajo personal- la que termina poniéndolo otra vez como protagonista de un delito gravísimo.
Según consta en esos antecedentes, Morrongo participó de un operativo policial y militar que acabó con la vida de Luis Viustaz y Miguel Ángel Fonseca, el 6 de septiembre de1976. El procedimiento se realizó en una casa ubicada en Martín Zapata 2526 de la ciudad de Santa Fe, en el que –además- fuera secuestrada Vilma Pompeya Gómez. Precisamente, ésta última impulsa la investigación de las muertes y desapariciones de Viustaz y Fonseca en una mega causa que acumula y tramita el juez federal santafesino Reinaldo Rodríguez.
“Virilidad”
Según consta en el apartado “Actos Meritorios” del legajo de Martínez Door, en la fecha 13 de septiembre de 1976 concretamente se dice: “El jefe de la URI felicita al causante y personal actuante del Comando Radioeléctrico con motivo de los hechos acaecidos en la finca de calle Martín Zapata 2526 de esta ciudad, por la destacada solvencia, virilidad y espíritu de sacrificio puesto de manifiesto en el citado enfrentamiento armado exhortándolo a proseguir con igual entusiasmo y dedicación en su cometido para el logro definitivo del restablecimiento del orden público, y moral en nuestra patria”. Así quedó plasmado en el expediente URI 2444 DP (DI).
Morrrongo está preso en el penal de Las Flores en Santa Fe, procesado por privación ilegal de la libertad, tormentos y encubrimiento en perjuicio del ex militante de la UES Froilán Aguirre, quien lo denunció en el 2006 en sede judicial. Martínez Door llegó a ocupar el cargo de jefe de la Unidad Regional V (Departamento Castellanos), último destino antes de jubilarse.
El asesor jurídico de la AFA
El escrito de Coutaz también solicita que se oficie al ministerio de Defensa de la Nación para que se remita a la justicia santafesina el legajo de Alberto Julio Candioti, quien revistó con el grado de Teniente Primero en el nefasto Batallón de Inteligencia 601 en Buenos Aires, según consta en el listado que el propio Ejército envió a la justicia porteña en el marco de la desclasificación de las listas de espías, civiles o militares, que actuaron en la represión ilegal.
Concretamente, a Candioti se lo señalo como presunto autor de la desaparición del conscripto Roberto Daniel Suarez, en agosto 1977. El “colimba” cumplía el servicio militar obligatoria en el Batallón de Anfibios de Santo Tomé y fue enviado por personal de esa guarnición a llevar un sobre cerrado a un teniente en la costanera de Santa Fe. Su hermano dijo ante la Conadep que fue muerto de un tiro en la cabeza y que sus restos fueron trasladados en una barcaza del Ejército, envueltos en una lona verde para ser enterrado en la clandestinidad. Su mujer dijo en el juicio que se siguió a Brusa y Cía el año pasado, que a ella cuando la detuvieron y la mantuvieron en cautiverio la interrogó el capitán del Destacamento de Inteligencia 122, Domingo Morales, que le preguntaba por su pareja. El conscripto Suarez, a quien conocían como “el mudito”, desapareció un año después de la detención de su entonces mujer.
Al menos dos testimonios brindados en la justicia federal santafesina dan cuenta de la participación que habría tenido Candioti en el secuestro y desaparición de Suarez. De esas declaraciones surge que el actual asesor legal de la AFA fue el que interceptó al “mudito” Suarez cuando bajaba de un colectivo de la línea 14 en la costanera santafesina ese invierno del 77, donde no se supo más de él.
Por la desaparición de Suarez está imputado Mario Carmelo Ferger, que en 1977 era el jefe inmediato de Suarez.
Al lado de Don Julio
Según recordó el periodista Nicolás Lovaisa en el sitio Notifedeportivo.com, Alberto Julio Candioti es, desde hace casi dos décadas, uno de los hombres más importantes dentro de la estructura de poder de la Asociación del Fútbol Argentino. “Los que circulan sin credencial por los pasillos del edificio de calle Viamonte lo señalan, sin dudarlo, como la mano derecha de Julio Humberto Grondona, el dirigente que maneja los destinos de la pasión nacional desde 1979, y que supo cómo relacionarse con todos los gobiernos, democráticos o de facto, para permanecer en ese lugar”.
En Santa Fe – informó Lovaisa- participó activamente de la política de Colón. “Se acercó al club en la década del ’80 a través de su amigo Francisco Paz, quien fue representante de los Rojinegros en la AFA y luego estuvo a cargo de la Secretaría Privada de la Nación durante los gobiernos de Carlos Saúl Menem. También se relacionó con Rubén Cardozo, el “Buscapié”, histórico dirigente del PJ en la provincia, quien encabezó un homenaje al presidente de facto Roberto Viola en 1981 y luego, en democracia, fue uno de los operadores políticos más importantes del menemismo en el interior del país.
A principios de la década del ‘90, José Néstor Vignatti asumió la presidencia de Colón y se apoyó en Candioti, quien ya tenía peso en la AFA. Luego, en su segundo mandato, le dio la vicepresidencia primera. En esos años Colón logró el tan ansiado regreso a Primera División y, poco tiempo después, su primera clasificación a la Copa Libertadores de América. Sin embargo, la relación entre ambos no terminó bien. Con el tiempo, Candioti (o el Capitán, como lo llamaba Vignatti), comenzó a tener mayor protagonismo en la vida Rojinegra y eso al Gringo, un dirigente personalista, que no delegaba demasiadas cosas en sus pares, no le gustó: forzó una reunión de Comisión Directiva en la que, por mayoría, se decidió la salida de Candioti de la institución.
En 2002, Candioti se convirtió en el primer y único opositor que tuvo Vignatti: fue candidato a presidente por la agrupación “555”, pero fue derrotado en los comicios del 16 de junio de 2002. “Con nivel nacional e internacional. Un presidente para ser campeón”, fueron algunos de los lemas de su campaña, que no lograron seducir al hincha Sabalero.


