1° ANIVERSARIO DE LA NOCHE MÁS TRISTE DEL ROCK NACIONAL
“No creo en navidades ni en las noches de paz,
las verdades no son absolutas y hay mentira y verdad…”
Un Lugar Perfecto – Callejeros.
Las crónicas cuentan que la noche del 30 de diciembre de 2004, a las 22:40, comenzaba el recital de Callejeros, la banda de Villa Celina (Bs. As.), que había crecido en el último año de forma vertiginosa, y que empezaba a convocar a miles de chicos en sus recitales. Esa noche, en el boliche del barrio de Once, “República Cromañón”, gerenciado por el empresario y artista Omar Chabán, habían ingresado más de 4 mil personas, superando holgadamente el límite de capacidad permitido en el lugar. El tema que dio comienzo al show que nunca terminó fue “Distinto”. A mitad del mismo, una persona del público, a la derecha del escenario, prendió una candela, un artefacto de pirotecnia que dispara luces intermitentes, las que alcanzaron el techo inflamable del local. Los músicos comenzaron a señalar hacia arriba donde una bola de humo se agigantaba, a medida que el fuego alcanzaba las banderas. Desde el escenario, lo último que se escuchó fue: “Loco, rajen de acá que se quema todo”. La oscuridad se apoderó del lugar y fue el comienzo del caos. Las puertas de emergencia cerradas con candado fueron una trampa mortal. Murieron 194 personas. Cientos de heridos y miles de pibes con secuelas psicológicas irreparables.
LAS MALDITAS BENGALAS
Transcurrido un año de ese instante que cambió la historia del rock, quedaron cientos de testimonios desgarradores que nos hacen reflexionar y preguntarnos ¿cómo nadie se dio cuenta de lo que podía pasar? Juan Carbone, el saxofonista de Callejeros dijo: “La verdad es que toda la preocupación que teníamos con el tema de las bengalas era que nos jodía el humo. Jamás pensamos que podía haber un incendio. Hace diez años que en los recitales de rock hay bengalas y nadie hizo un carajo para pararlo”. Gaby, el manager del grupo La Renga opinó: “La verdad, yo nunca vi a una banda parar un show cuando se prendía una bengala. Todos los que salieron a criticar a Callejeros por lo que la banda no hizo tendrían que ver qué dejaron de hacer ellos”. Chizzo, cantante de La Renga cree que lo de las bengalas “en un momento se descontroló. Cuando empezaron a usarse no pasaba nada y eran vistosas, a la gente le gustaban. Se trasladó del fútbol al rock. El rock se futbolizó, y en las canchas de fútbol se siguen prendiendo”. Por su parte, Hernán, del grupo Árbol, planteó: “Me parece idiota prender una bengala en un lugar cerrado, lleno de gente, con todo el peligro que eso implica. Pero tengo que reconocer que, en cierta medida, estaba bueno dentro de un recital. Era una onda distinta del público y estaba todo bien. Hasta que nos tuvimos que dar cuenta de la peor manera de que en realidad era una idiotez y un error muy grave”.
“NADIE NOS CUIDA”
Hay muchos que le piden al rock que asuma su parte de culpa por la tragedia, pero otros creen que podría haberle pasado a cualquiera, como Gaby, de La Renga: “A cualquiera y en cualquier ámbito. Como sociedad tenemos que hacernos un replanteo. Tenemos que cuidarnos solos porque, lamentablemente, nadie nos cuida. Si un lugar se prende fuego dos veces, la responsabilidad pasa por un tipo que tiene que clausurarlo, pero también por el que lo vio y no lo denunció. Todos tenemos responsabilidad”. Charly García reflexiona en el mismo sentido: “Atribuirle la culpa al rock es la burrada más grande del mundo. Tendríamos que atribuírsela a cualquier cosa que no tenga una puerta de emergencia. La verdad es que nunca nadie le dio pelota a eso. Porque nadie pensaba que iba a pasar algo malo. Ley de Murphy: todo lo que pueda ir mal va a ir mal. Ahora no es cuestión de buscar culpables, sino soluciones reales y prácticas”. Hernán, de Árbol, dice al contrario: “Es algo nuestro y podemos echarle la culpa al gobierno o a Chabán si queremos, pero sería medio infantil no hacernos cargo de nada nosotros. Lo digo como músico y como fan”. Leo, de Nonpalidece, afirma: “Todos somos culpables. Nosotros volvimos a tocar en Cemento después de más de 2 años y lo hicimos porque teníamos un compromiso con el padre Farinello. Pero le decimos no a todos esos ratas que le hacen creer a la gente que tener baños sucios sin papel, lugares que meten gente a reventar, cagándose de calor, y que te cobran un vaso de cerveza a 5 pesos, es parte del rock. No es así: la música es hermosa, es parte de nuestras vidas y yo quiero estar en un lugar mejor para todos”.
En el mismo sentido opinó Axel, de Santos Inocentes: “Todos sabemos que los lugares de rock generalmente no tienen las condiciones necesarias, pero nos arriesgamos y vamos igual, ¿qué vas a hacer con la única alegría que tenés?, ¿denunciar el lugar?, ¿quién lo va a cerrar? Y si lo cierran, ¿quién pierde? Es otro golpe para todos nosotros, porque el under no tiene espacios. Hay algo seguro: los señores que lucran directa o indirectamente con un país devastado no van a ir presos ni nada va a cambiar en sus vidas. Los que la van a pagar somos los de siempre, los nadies que morimos asfixiados, los marginales, los que trabajamos, los de la cultura, los que sostenemos esta ciudad encorvando la espalda”. Chizzo, de La Renga, contó: “Todos los músicos tocamos en Cemento. Muchas veces le dije a Chabán: ‘Mirá cómo están los camarines y los baños’. Y como éramos rockeros nos la bancábamos, y al otro día íbamos a tocar de nuevo. Aunque todo estuviera hecho un desastre, yo iba y tocaba, entonces yo también soy responsable. Pero todos los que hablaron también fueron a tocar, porque Cemento fue como un templo para el rock argentino, la historia del rock pasó por ahí. Y todos salieron a hablar mal de Chabán y de Callejeros”.
Tete, otro de los integrantes de La Renga, cree que “a partir de Cromañón la derecha y los fascistas tomaron la cuestión como propia. Ahora tienen una excusa y un motivo. Los noticieros lamentablemente los ve gente que desconoce muchas cosas y ahí les tiran mucha información. Ahí está Blumberg, que es lamentable. Siempre le tuvieron miedo a la juventud. El sistema, si no puede con vos, trata de destruirte. Y acá la derecha está tratando de pisarle la cabeza a la juventud, con un poco más de fuerza, agarrándose de lo que pasó. Ya nada va a ser igual. Estas 194 personas ya no están más, así que ya cambió todo”.
“CHABÁN ERA NECESARIO PARA EL ROCK”
Si hay alguien autorizado para opinar sobre el tema es el Indio Solari: “Yo no lo puedo ver a Chabán como a un asesino. Ni siquiera como a un empresario. Para mi es un artista. Creo que lógicamente se tiene que hacer responsable por lo que le explotó a él. Pero hay que ver todo esto en el marco de las inseguridades que tiene nuestra sociedad. Yo nunca he tenido una relación profunda con Chabán, hemos, sí tocado en Cemento. Y en otros lugares peores. Yo he tocado en lugares donde no se murió nadie de pedo. Es así, no hay que ser hipócrita. Quiero dejar de lado el desgarrador dolor de los padres, respeto ese dolor con el alma. Pero no le podemos dar conciencia social a un grupo de padres desesperados, porque ellos pretenden algo muy parecido a la venganza. En fin, todo el país está dentro de los parámetros de seguridad de Cromañón, que no son los parámetros de Bélgica o Suiza. Son parámetros del Tercer Mundo.”. Con respecto a este tema, Charly García piensa que “en toda profesión hay gente que es buena, mediocre y mala. Hay bolicheros que tienen amor por su boliche y saben dónde está cada cuadrito y hay tipos a los que no les importa si el baño está inundado; les da lo mismo. Yo no creo que haya sido una cuestión de ganar guita. Creo que fue una cuestión de desidia. Como siempre salía bien seguían así, pero insisto que culpar al rock es estúpido”.
Los Piojos dicen que Chabán nunca les cayó particularmente bien. Ciro afirma: “Tocamos poco en Cemento, tenía la cerveza muy cara y los inodoros de los baños eran un asco. Por ahí es un tipo re copado, como dicen muchos. Su nivel de responsabilidad lo determinará la Justicia”. Toti, de Jóvenes Pordioseros cree que Chabán era necesario para el rock. “Ahora, que tenga responsabilidades por la puerta cerrada y eso, bueno, pero en la Argentina pasa a diario: siempre hay coimas, desprolijidades de todo tipo. Los argentinos vivimos en esta movida”. Goy Ogalde, de Karamelo Santo, dice: “Siempre pienso que el negocio del rock mató al rock. Me hace pensar lo inescrupulosos que son todos los empresarios del rock a la hora de planificar sus shows, sus discos, etcétera. En este caso me toca profundamente, ya que considero a Omar Chabán una buena persona, que tal vez se equivocó. Pero de ahí a que la gente lo convierta en un asesino, me duele. Considero que él trabajó mucho por todo su entorno y dio trabajo a mucha gente y a muchas bandas”
¿QUÉN ES EL RESPONSABLE?
Una de las primeras e inmediatas reacciones sociales fue la movilización de los familiares de las víctimas de la tragedia (aunque ellos prefieren denominarla “masacre”). Todos los días 30 de cada mes se movilizaron y se siguen movilizando para pedir justicia. En una de estas marchas leyeron lo siguiente: “Hacemos cargo a los empresarios ambiciosos y lavadores de dinero apañados por Aníbal Ibarra, y a la complicidad del gobierno de Kirchner, no solamente de la muerte evitable de casi 200 personas, sino de las secuelas físicas y psíquicas de miles de sobrevivientes, que han sufrido el dolor terrible de ver morir a sus amigos, a sus conocidos, a sus hermanos, y que quedaron con profundas secuelas psicológicas”.
Con respecto a la responsabilidad de Callejeros, Ciro, de Los Piojos, dice que “la situación de Cromañón tuvo que ver con un crecimiento inesperado para la banda. Crecieron muy de golpe y con una mentalidad un poco ingenua. Creyeron estar más allá de todo formalismo. Hubo muchos factores que intervinieron para que la tragedia ocurriera. En lo personal, nunca me terminó de copar lo de las bengalas, salvo como cierta cosa estética filmada, te diría. La cagada es que tuvimos que llegar a esto para que digamos que los lugares no tienen que estar saturados. Lo que uno espera es que haya justicia, es lo mínimo que se merece el dolor de los padres. Con respecto a esto, Pedi, de Jóvenes Pordioseros opina que “los músicos son responsables si agarran el micrófono y dicen: ‘Loco, rompan todo’; pero los chabones de Callejeros sólo fueron a tocar. Con ese criterio, Stevie Wonder no puede ser músico, porque no puede distinguir qué es ignífugo y qué no. Un músico no tiene por qué estar en eso. Vos vas a comer a un bar y no le pedís al cocinero el certificado de las papas: si está abierto es porque vino un inspector y lo habilitó antes. Lo mismo en el rock, una banda no tiene por qué estar en esos detalles. Se alquila un lugar habilitado y se toca. Es así de simple. En todo caso, que se hagan cargos a los inspectores, los juzguen y eviten la gran María Julia”.
LA POLÉMICA OPINIÓN DEL FLACO SPINETTA
En el mes de septiembre de este año, el suplemento Radar del diario Página/12 publicó una entrevista a Luis Alberto Spinetta. La misma fue realizada por el periodista Sergio Marchi, quién escribió el libro “El Rock Perdido”, y la entrevista al Flaco es el epílogo del mismo. La polémica se desató porque varios familiares se sintieron ofendidos por las opiniones que expresaba en la misma. Por ejemplo, una de las opiniones de Spinetta fue: “Hay algo de cerebro infraalimentado, cultural y proteínicamente, en gente que como no tiene dónde dejar a los pendejos los deja en una guardería donde toca una banda de rock. La gente que perdió bebés ahí no tiene que hacer causa criminal a nadie, al contrario: el Estado les tendría que hacer una causa. Por abandono de la criatura, como cuando alguien no alimenta a su hijo y lo meten preso. ¿Qué tenés que haber pensado para dejar a una criatura en un baño?”. Spinetta, encerrado en su mundo de cristal, ignora lo que viene sucediendo en los recitales de rock desde hace más de diez años, donde los padres, cada vez más jóvenes, llevan a sus hijos para que presencien el ritual que ellos sienten como parte de sus vidas. La Psicóloga Eva Giberti, autora del libro “Los hijos del Rock” afirma: “Cotidianamente se ofende a las víctimas de Cromañón acusando a los padres como irresponsables por llevar consigo a sus hijos pequeños, ignorando que los adolescentes hijos del rock son también padres del rock y comparten con sus niños la cultura rockera que los involucra en el deseo de compartir aquello que esos recitales significan”. En otra parte de la entrevista Spinetta expresa: “Lo de Cromañón es como la puerta 12 del fútbol. Ni la banda, ni los propietarios ni nadie iba a calcular que podía ocurrir una cosa así, tan dolorosa para todos. Nadie va a premeditar eso, ni a tener una idea delictiva. Pero la gente quiere ese pan y circo de la justicia también. Quiere un ajusticiado, quiere que rueden las cabezas. Pienso que es una vergüenza que Chabán se haya ido del lugar, aunque no lo considero un asesino”.
LA SITUACIÓN ACTUAL DE CALLEJEROS
Los ocho integrantes de Callejeros estaban imputados por “estrago culposo”, un delito bastante menor, que contempla penas de hasta cinco años de cárcel. Pero el 16 de diciembre el juez Lucini decidió reemplazar la acusación a “estrago doloso”, un delito para el que se prevé una pena de entre 8 a 20 años de prisión, y que es el mismo delito por el que está procesado que Omar Chabán.
“Estamos muy bajoneados. Fue una noticia terrible. Nos levantamos sin saber si terminaríamos presos. Es todo tan demencial que salimos de casa preparados para ir a la cárcel, porque obviamente íbamos a respetar la decisión del juez. Es una locura” dijo Juan Carbone. Por su parte, Patricio Fontanet, la voz de Callejeros, opinó: “Acá hay una operación política, no puedo pensar otra cosa. Hace un mes le echaron la culpa a un muerto por la bengala y ahora los asesinos somos nosotros y la policía. Tengo que empezar a pensar que fui a Cromañón a matar a mi novia, a quemar a mi vieja, a asesinar a un montón de gente. Es una locura… El dolor nuestro se repite 194 veces y más también, porque nuestras familias y amigos se murieron ahí y se siguen muriendo hoy. Nadie se imagina el calvario que vivimos desde el 31 de diciembre”.
Carbone cuenta: “La semana pasada nos entregaron los instrumentos que habían quedado en Cromañón desde hace un año. Tuvimos que ir buscarlos al local y volver fue terrible. Nos hizo mierda, no habíamos vuelto al lugar nunca más. Y encima encontramos que nos habían afanado la mitad de los instrumentos. A mí me dieron el estuche sin el saxo, y faltaban las cosas más caras, que habíamos tardado años en comprar. Y ahora se viene el aniversario, que nos tiene destruidos”. El Pato agrega: “Estamos muy para atrás. Vamos a terapia los ocho juntos un día por semana y otros dos días vamos solos. Y a un hospital público. No tenemos obra social ni prepaga. Por eso pido que aflojen con la historieta de que somos empresarios, debemos ser el único grupo empresario del planeta que no tiene cuenta bancaria. Es ridículo”. Carbone concluye expresando su indignación: “No prendimos las bengalas, no las dejamos pasar, no pusimos el candado, no elegimos el techo. Somos unos chabones que hacemos rock, nada más. Cuando se armó la tragedia, nosotros estábamos tocando. ¿Qué acto criminal estábamos cometiendo? A lo mejor, como nos dijo León Gieco, si hubiéramos muerto seríamos héroes. Pero no: somos criminales”.
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