12 de abril, un día icónico para el automovilismo argentino
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No hay dudas: cada 12 de abril se convierte en un día especial para todos los argentinos fanáticos de la Fórmula 1 y, en particular, de Carlos Alberto Reutemann.
No sólo porque ese día, pero hace 78 años, nació el querido Lole sino porque, para el mejor piloto de nuestro país luego del enorme Juan Manuel Fangio, es una fecha que marca dos hitos en su fantástica carrera: su debut en el automovilismo europeo y su última competencia en la máxima categoría en nuestra tierra.
Nacido un 12 de abril de 1942 en Santa Fe, y con dos títulos del Turismo Nacional Clase D (1966 y 1967) y uno en la Fórmula 2 (1969) de nuestro país, además de un reconocido talento desparramado en las pista argentinas, a Carlos se la abrió la puerta gracias a un proyecto en conjunto entre el Automóvil Club Argentino y el gobierno militar de aquel entonces encabezado por Juan Carlos Onganía. Por lo tanto, en 1970 y con 28 años, tuvo la posibilidad de irse a Europa a competir en la muy jerarquizada Fórmula 2, en la que participaban estrellas consagradas de la Fórmula 1 como Sir Jackie Stewart, Jochen Rindt, Jacky Ickx, Graham Hill, Derek Bell, Ronnie Peterson, Clay Regazzoni, Emerson Fittipaldi, François Cevert y Vittorio Brambilla.
A bordo de un Brabham BT 30 de la F-2 Europea, Reutemann iba a tener hace 50 años su bautismo de fuego en el automovilismo europeo un 20 de febrero pero, como no se llegó con el armado del auto, se retrasó hasta el 12 de abril de 1970. Y ese día, en el circuito alemán de Hockenheim, uno de los más desafiantes de la época, y el cual el santafesino visitaba por primera vez, dio muestras de lo que más adelante desplegó en la F1. Con apenas unas vueltas sobre su nuevo auto, el Lole clasificó quinto entre 30 pilotos y, ya en carrera, le porfió la posición al legendario Rindt que, ese año, se iba a convertir en el primer y único campeón post mortem de la F1 tras fallecer el 5 de septiembre en Monza, mientras clasificaba, al impactar de lleno contra el muro de la famosa curva Parabólica.
Ese incidente con el austríaco en el inicio de la carrera y mientras peleaban adelante, le hizo perder algunos puestos, aunque arribó 10° en su primera prueba. Luego, en la segunda competencia de ese fin de semana, partió 10°, se arrimó al tercer puesto, luego lideró durante una decena de vueltas y, finalmente, cruzó la bandera de cuadros en el 9° lugar, cerrando la fecha con un 8° puesto por la suma de tiempos de ambas competencias. Sin dudas, una presentación que le terminó de abrir las puertas a la máxima categoría.
Mismo día y un hito nostálgico
Como si el destino se hubiera encaprichado con esa fecha, un 12 de abril pero de 1981, Reutemann disputaba su última carrera en Argentina a bordo de un Fórmula 1. Fue en el autódromo Oscar y Juan Gálvez de Buenos Aires y justo dos semanas después del histórico desplante del Lole al equipo Williams cuando, en Jacarepaguá, Brasil, se negó a cederle el primer puesto a su compañero Alan Jones, rebeldía que, a la postre, le impidió ganar el título por apenas un punto. Pero esa es otra historia.
El santafesino llegaba peleando el campeonato tanto con Jones como con el brasileño Nelson Piquet, quien finalmente ganaría la carrera y, tiempo después, se alzaría con la corona. Hay un dato que muestra la dimensión de lo que era el automovilismo en nuestro país por aquellos días: ese mismo fin de semana de jugaba el Superclásico Boca-River y, el mismo, fue adelantado y se disputó un viernes, con victoria para los Xeneizes por 3-0 con el recordado gol de un muy joven Diego Armando Maradona haciendo arrastrar al Pato Fillol.
Con cierto clima de guerra debido a lo ocurrido en Brasil, todo el autódromo le brindó su apoyo incondicional al Lole, celebrado como una victoria su sobrepaso a Jones para quedar tercero y festejando el segundo puesto final, coronado con el canto de “Feliz cumpleaños” de parte de las miles y miles de almas que colmaron el Coliseo porteño. En 1982, disputadas las dos primera carreras, Reutemann le dijo adiós a la Fórmula 1.
La última hasta el momento
Este hecho no tiene al Lole como protagonista pero, sí, a la Fórmula 1. Porque un 12 de abril de 1998, hace 22 años, se disputaba en el Gálvez la última carrera de la categoría en nuestro país. Aquella vez, la victoria fue para un Michael Schumacher al que, con la Ferrari, le faltarían dos años para encadenar esos cinco títulos consecutivos que le permitieron sumar siete en su carrera para superar al mítico Fangio. El campeón de esa temporada, Mika Häkkinen, con un Mclaren Mercedes, y Eddie Irvine, con la otra Ferrari, completaron el podio.
El otro atractivo de la carrera fue la participación de un piloto argentino. A bordo de un humilde Minardi, Esteban Tuero se quedó con las ganas de completar su primera carrera ya que, a nueve giros para el final de la misma y con una pista complicada por la lluvia, se terminó despistando y abandonando.

