137.000 PESOS DE INDEMNIZACIÓN POR UNA MUERTE EN EL ÓVALO DE RAFAELA
La Asociación Corredores de Turismo Carretera (ACTC), entre otras instituciones, deberá pagar una indemnización de 137.000 pesos más sus intereses a la esposa y a la madre de un fotógrafo que murió al ser atropellado por la unidad que conducía Diego Gabriel Ponte, durante una competencia realizada el 30 de abril de 2000 en el circuito de la ciudad santafesina de Rafaela.
Así lo resolvió el juez en lo civil Miguel Prada Errecart, en una extensa sentencia en la que analizó pormenorizadamente los hechos ocurridos ese día cuando el Ford Falcon con el número 63, que guiaba Ponte, sufrió desperfectos técnicos y atropelló al fotógrafo Roberto Héctor Abarza provocándole heridas que le causaron la muerte.
El magistrado condenó a la entidad madre del Turismo Carretera, a la Asociación Mutual Social y Deportiva Rafaela, organizadora de la carrera y a la aseguradora Sancor, eximiendo de responsabilidad al piloto cuyo vehículo, tras la “rotura del motor y derrame de aceite sobre el neumático derecho” impactó al fotógrafo ocasionándole las mortales heridas.
Entre los condenados deberán pagar a María Adela Electra Marcos, la viuda del reportero gráfico, 91.995 pesos más los intereses desde la fecha del siniestro; mientras que para Rafaela Villegas, madre del conductor, el juez fijó la suma de 45.000 pesos en concepto de indemnización; en tanto también deberán hacerse cargo de los gastos del juicio y honorarios de peritos y abogados.
El juez consideró como “agravio moral” merecedor de indemnización los ”dolores y sufrimientos íntimos que indudablemente deben haber padecido, padecen y padecerán como consecuencia de la pérdida de su cónyuge e hijo”.
Prada Errecart dijo que por la “dificultad que representa introducirse en el interior de la espiritualidad y de la moral humana, no es posible encontrar parámetros que permitan conceder una suma indemnizatoria sin margen de error”.
No obstante y como las mujeres “debieron padecer la muerte intempestiva de su ser querido” y no existiendo “parámetros para determinar la suma compensatoria por este rubro, he de fijarla con ecuanimidad, prudencia y razonabilidad a la luz de lo que surge de las constancias”.
De acuerdo a los elementos reunidos en el expediente ese día, Abarza estaba en la “chicana” tres del circuito, junto a los banderilleros Pablo Eiris y Daniel Ingaramo, cuando se produjo la avería en el motor del auto de Ponte que, a una velocidad superior a los 200 kilómetros horarios, embistió al fotógrafo que salió “despedido como un proyectil humano”.
Al hacer su descargo la ACTC efectuó una “negativa genérica” de los hechos afirmando que ”no tenía a su cargo la organización” y que su deber era sólo de fiscalización y controlar los tiempos, otorgar las clasificaciones válidas para el campeonato de la categoría; y verificar que los autos cumplan con las especificaciones técnicas (peso, medida, compresión).
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