300 PROFESIONALES TRABAJAN EN NEGRO EN HOSPITALES ROSARINOS
La Asamblea de Trabajadores Profesionales de la Salud Municipal denunció ayer públicamente que en el sistema sanitario rosarino hay unos 300 empleados que trabajan “en negro”, por lo que no tienen vacaciones, no gozan de licencias por enfermedad y perciben unas tres cuartas partes de lo que cobra un personal de planta. Para graficar paradójicamente esta situación, la portavoz de la asamblea, Alicia Franke, destacó que “una empleada de la Maternidad Martin no tuvo licencia por tener un hijo”.
Se trata del personal “eventual”, profesionales que pagan monotributo, cumplen horarios, emiten factura como contraprestación y pueden pasar hasta tres años en esa situación, a partir de los cuales estarán otros siete como transitorios para finalmente consolidar su situación laboral en planta permanente.
“Un eventual está en negro, no tiene aportes previsionales, licencia ni obra social, no hay contrato escrito, ni ART”, describieron ayer quienes están en esa situación pero no se identifican por miedo a las represalias.
Otra categoría laboral es la de contratado transitorio, que se extiende entre siete y diez años, con evaluaciones semestrales para la renovación del contrato. Después de esto, los trabajadores pasan a revistar como permanentes.
Muchos de ellos confluyeron ayer en la asamblea que se realizó ante las puertas de la Municipalidad y que logró congregar a unos 200 profesionales. El movimiento, que no es reconocido por el municipio, ya cuenta con la adhesión de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (Fesprosa), y efectuó ayer su décimo paro y los efectos se sintieron en los hospitales, donde los pasillos estuvieron desiertos y los pacientes se apiñaron en torno a las salas de guardia (ver aparte).
La medida de fuerza continúa hoy en los efectores municipales y, a las 10, habrá una movilización frente al Hospital de Niños Víctor J. Vilela. Como si esto fuera poco, ya está en agenda un nuevo paro para el jueves y viernes próximos.
Lo cierto es que médicos, bioquímicos, odontólogos, kinesiólogos, psicólogos y fonoaudiólogos, entre otros profesionales, aseguraron ayer que la estrategia de la Municipalidad es no considerarlos como interlocutores. Aunque dejaron en claro que ni el sindicato municipal ni el Médico, son los ámbitos para hacer público sus reclamos.
Según datos aportados en la asamblea, la planta de salud municipal ronda los 1.200 trabajadores, 800 de los cuales son médicos y el resto está distribuido entre las profesiones antes señaladas. Además de esta cifra, hay unos 400, entre contratos transitorios y empleados eventuales.
Ayer, en una nueva jornada de reclamo, un ingenioso cartel recogía una ironía: “Porque quiero seguir siendo médico, necesito cobrar como un chofer, 2.200 pesos”.
DE RECLAMOS Y REPROCHES
Entre aplausos y exposiciones, los profesionales de la salud autoconvocados no cesaban de repetir ayer que los gremios que deberían representarlos, Sindicato Municipal y Asociación Médica República Argentina (Amra), no tienen el poder como para levantar las medidas de fuerza que ellos vienen impulsando. “Esto hace evidente que las bases están en otra parte a pesar del empecinamiento municipal de no reconocernos”, dijeron.
Además, y en relación a las versiones que desde el municipio los habrían calificado como un “grupito de médicos politizados”, dejaron sentado que si política es reunirse en asamblea para reclamar por los derechos, se sienten altamente politizados. “Acá no hay militancia activa, habrá alguno con su historia de militancia, pero somos un grupo de profesionales que desde hace más de 15 años trabajamos para la Municipalidad construyendo la salud que fue premiada”, explicó Franke.
Por su parte, Lucía De Vincenti, otra integrante de la asamblea, dijo que la lucha que llevan adelante se realiza en el marco democrático. “Votamos a mano alzada, hacemos asamblea en los lugares de trabajo, si hay algo que no tiene consenso se vuelve a discutir. ¿Si eso no es construir ciudadanía, qué es”, insistió.
Con respecto al anuncio de la puesta en práctica de la carrera de médico sanitarista, que se conoció ayer por parte de la Secretaría de Salud, Franke dijo que “es una ley que está cajoneada hace años y que aplicada en crudo puede constituir una trampa, entre otras cosas por el requisito del límite de edad”.
Sobre la propuesta de un sueldo de 1.600 pesos, la médica dijo que merece otra lectura. “Nos proponen un adicional en negro de 200 pesos que nos equipara a una categoría inferior de un personal administrativo. Esto suena casi como una cachetada”, explicó. Y acotó que la cifra anunciada es para quienes tienen 36 horas de trabajo y que desde allí se calcula en forma proporcional hacia abajo.
Así, la bronca está lejos de aplacarse y los profesionales van hoy por otro día de huelga. Algo es seguro, los autonconvocados crecen y el conflicto tiende a
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