365 días resumidos en tres ejes
:format(webp):quality(40)/https://notifecdn.eleco.com.ar/media/2019/01/205283_1.jpg)
2018, un año marcado a fuego por tres temáticas fundamentales: Feminismo, Devaluación y la guerra comercial internacional.
Por Pablo Benito
Decía Fontanarrosa que “preocupa más las cinco líneas de fiebre de un hijo, que la Guerra del Golfo”. Llevada la subjetividad al límite por el genial filósofo y politólogo disfrazado de humorista, concluimos que nuestro anuario -como cualquier otro- este cruzado por apreciaciones e intereses personales, sectoriales, sociales y hasta geográficos. Para algunos el que se va es el año del Mundial o del “Superclásico” para los muy “futboluderos”, de la Justicia para los indicadores que vieron desfilar de Comodoro Py al penal de Ezeiza “a los k”, de la lucha por el aborto para quienes se anudaron el pañuelo verde al cuello, de la defensa de las “dos vidas” para quienes se tiñeron de celeste y así podríamos seguir la lista de pareceres.
Lo cierto es que hay tres temas que se mantuvieron, no sólo en las tapas de la opinión publicada, sino también influyendo en las vidas cotidianas de la masa más amplia. La economía como factor principal, motor de opiniones coyunturales, y las transformaciones culturales vertiginosas de la mano de una sociedad que se debate por su mirada de las contradicciones de género que hoy afloran y se habían mantenido en conserva durante siglos, con espasmos temporales que parieron esta actualidad en donde el feminismo empuja a la sociedad hacia una situación de igualdad sin demasiadas previsiones de lo que podría ocurrir pero con la certeza de que ya nada es igual que ayer, la semana, el año o la década pasada.
Empieza el año en Santa Fe 15 de febrero de 2018. Alto Verde. Escuela Victoriano Montes. 12,15 horas. Juan Ramón Cano (30) abordaba por la espalda a la “seño” Vanesa Castillo y con 13 puñaladas apagaba la vida de una mujer íntegra y luchadora que, a diario, recorría 100 km, desde su Santa Rosa natal hacia el frente de un aula en la escuela Victoriano Montes de Alto Verde. Se instaló rápidamente, el motivo de robo. Un acto de inseguridad más. Desde Notife, fuimos desentrañando la investigación periodística que le puso voz a la maestra que ya no estaba para desmentir nada. Vanesa volvía a la escuela, después del receso. Antes de las vacaciones había ayudado a develar la violación de una alumnita de 13 años que había sido embarazada por su hermanastro. Se pudo establecer el contacto entre el asesino y la familia en donde se había producido el abuso, pero más importante fue el emergente que daba cuenta de un sistema en el que un ser desquiciado, como Cano, era abandonado por el Estado que no podía resolver su peligrosidad manifiesta, en hechos, dejando al lobo suelto en tierra de corderos. Desde el Ministerio de Educación se ignoraba la situación de vulnerabilidad de la docente y la extensión de esa situación al resto de los agentes públicos, obligados a denunciar y alertar sobre casos de abuso infantil. Sin ser noticia de tapa y aún sin darse a conocer, el Estado y los gremios estatales, en paritaria, modificaron parte de un decreto que obligaba a denunciar sin ningún tipo de resguardo- a docentes de conocer un caso de abuso. Ocurrió en junio esa modificación, tiene el nombre de Vanesa Castillo el móvil de ese cambio, pero no ha sido debidamente notificada o publicado en los efectores del Estado en los que los casos llegan. Una realidad afloró ese jueves de febrero. Fue más que un caso aislado, fue menos de lo que debería transformar el caso de una docente asesinada en la puerta de su escuela, luego de proteger, con una denuncia, a una pequeña que le develó su padecimiento. La tensión cultural entre conductas aceptables o reprochables socialmente, como la violación de menores, cobraba una nueva víctima y el primer reconocimiento del Estado, de sus falencias, marcaba lo que sería 2018. Un crimen con culpables y responsables. Dos culpables presos y responsables aún en sus cargos. El dólar fue el soberano en 2018 bajo el cual la economía, la política, la cultura y la sociedad, en cualquier expresión, se arrodilló. Los más pidiendo clemencia, los muchos menos, agradeciendo
Este contenido no está abierto a comentarios

