500 argentinos juntaron euros para un comedor rosarino
La voz de Larralde suena como música de fondo. Un catalán de unos 60 años mira extrañado el despliegue de banderas, camina lentamente, se acerca a la gran parrilla que se ha montado sobre uno de los sectores del parque de la Trinitat y comenta a modo de interrogación: "Así que este es el famoso asado argentino". Nadie le responde, no hace falta. Una sonrisa pícara de José, el asador, sirve como respuesta. La escenografía también. Son argentinos en Barcelona disfrutando de un buen costillar a la parrilla, unos 500 inmigrantes celebrando por anticipado el 25 de Mayo. Son criollos que se juntaron en la distancia y dedicaron el día a hacer patria: todo lo recaudado irá a parar a Rosario, al comedor comunitario María Madre de la Esperanza que coordina la monja María Jordán en zona noroeste."Cada vez que se organiza un asado, lo recaudado va a parar a alguna entidad en Argentina. Esta vez, todo lo que quede de este encuentro lo enviaremos a Rosario, al comedor María Madre de la Esperanza", afirma José Luis Moreno, el presidente de la Federación de Entidades Argentinas en Cataluña, Punto AR, organizadora del evento junto a la Unión de Argentinos en Cataluña y Foroamérica.La respuesta no se hizo esperar y el parque comenzó a vivir una agradable mutación catalana-argentina. El sol pegaba con fuerza sobre la carpa blanca que el Ayuntamiento de Barcelona preparó para la ocasión. El reloj marcaba las 11:30 cuando el humo embriagador que desprende la carne sobre la parrilla comenzaba a invadir el ambiente. Un chico de unos 10 años le daba a la pelota. Llevaba una camiseta celeste y blanca. "Soy de Mar del Plata y vine con mi familia", afirma.Son argentinos de todas las zonas del país, de todos los equipos de fútbol y de todas las ideologías. Están los exiliados de la dictadura, los que huyeron de la hiperinflación del 89 y los que llegaron tras el corralito. "Acá lo importante es pasar un buen momento y ser solidarios. Hemos aprendido y estamos aprendiendo a dejar de lado las diferencias. Esto es una muestra de que se puede", afirma Moreno, un inmigrante que cruzó el charco hace ya más de 25 años.Oscar Burgos pasea a su hijo Giano bajo la sombra que dan los árboles del parque mientras la mamá prepara unos mates. Oscar viste una camiseta de Central. Y Giano también. Llegaron hace cuatro años y están felices. "Estamos bien, contentos. Es la segunda vez que participamos de estos almuerzos. Es un buen motivo para pasar un domingo entre argentinos y además ayudando a un comedor en nuestra ciudad", sostuvo.Cristina Real hace desde 1978 que está fuera de Argentina. Su hijo Fabio ni siquiera nació en Pérez, pero igual se siente un argentino. Por eso muestra orgulloso la camiseta con los colores de Newell"s que dice Campeón Apertura 2004. "Los colores no se pierden", afirma mamá Cristina mientras abraza a su hijo y se emociona por un domingo distinto en celeste y blanco. "Lo pasamos muy bien, incluso bailamos el pericón", sostuvo.Aún se escucha el eco de un "quiero retruco". La voz de Larralde le ha dejado el turno a la Bersuit Vergarabat. La tarde cae desmayada sobre la colina del Tibidado y el domingo argentino en Barcelona está terminando. En Rosario, un comedor infantil se sentirá un poco más protegido. Aunque sea a la distancia y con muchas dificultades la solidaridad sigue presente. Y más si se trata de un 25 de Mayo.
Este contenido no está abierto a comentarios

