A 10 AÑOS DE LA RECUPERACIÓN DE "LA CASITA"
A diez años de la recuperación de la Casa de la Memoria, ubicada en Santiago 2815, militantes vinculados a los derechos humanos protagonizaron ayer un encuentro en el que no faltaron semblanzas sobre la pareja de ciegos secuestrada durante aquel oscuro setiembre de 1977, cuando las fuerzas represivas hicieron desaparecer a Cuqui y Emilio además de apropiarse de su hogar. “No podíamos dejar pasar esta fecha ya que la recuperación lograda en 1994 significó un avance importante en la lucha contra la impunidad”, afirmó Norberto Olivares, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH), una de las agrupaciones que organizaron el acto. Además de las palabras encendidas, no faltó la animación musical que estuvo a cargo de Jorge Fandermole.
Cerca de las 19, los militantes y representantes de distintos sectores de izquierda como Agrupación Che, Movimientos de Desocupados de la Casa de la Memoria y la Coordinadora Provincial de Desocupados del Cordón Industrial comenzaron a congregarse debajo del techo parabólico recientemente reconstruido en el lugar. El objetivo de la convocatoria fue rememorar los 26 años de la desaparición del matrimonio de ciegos y al mismo tiempo celebrar la recuperación de la casa, ocurrida hace diez años luego de prolongados reclamos.
El 17 de setiembre de 1977 las fuerzas conjuntas que actuaban bajo órdenes del teniente de Segundo Cuerpo de Ejército, Leopoldo Fortunato Galtieri, asaltaron la casita ubicada en Santiago 2815 y secuestraron al matrimonio de ciegos integrado por Emilio Etelvino Vega, de 33 años; María Esther Ravelo, de 23, y a Iván, el hijo de ambos que sólo contaba con tres años de edad. El golpe represivo no perdonó ni siquiera al perro lazarillo de la pareja que también fue apropiado junto a todos los bienes de la vivienda.
Según la investigación realizada por el historiador Osvaldo Bayer, en esos hechos intervino en forma directa el represor e integrante de la Gendarmería Nacional, comandante Carlos Augusto Feced, quien sometería a torturas a la pareja, que pereció durante esas prácticas.
Luego del crimen y de la apropiación de la propia casa vendría la ocupación efectuada por las mismas fuerzas represivas, que durante años utilizaron el lugar para realizar festejos. La lucha de la Madres de Plaza de Mayo y algunos abogados de derechos humanos permitió reconquistar “La Casita”. Ahora la vivienda –propiedad del hijo del matrimonio desaparecido, quien actualmente vive en Santa Fe– se convirtió en un lugar de militancia.
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