A 20 MESES, LA LUCHA CONTINÚA
“Luces y sombras en la ciudad de Santa Fe: para los pobres y los inundados no hay fiestas posibles mientras los inundadores están haciendo los festejos de espaldas al pueblo”. Esas palabras fueron pronunciadas ayer a la tarde en la plaza 25 de Mayo, ubicada frente a la Casa de Gobierno y los Tribunales. Como todos los días 29, ayer organizaciones sociales de afectados por el desborde del río Salado hicieron un acto junto a la Carpa Negra por la Dignidad y la Memoria para exigir justicia con el fin de que los “responsables de esta inundación evitable paguen por lo que hicieron” y por una “indemnización integral” de los damnificados del sector oeste de la capital provincial.
María Claudia Petinari, de la Asamblea Permanente de los Afectados por la Inundación, fue contundente: “Al mirar los números de la pobreza, de la violencia, de la enfermedad que tenemos en Santa Fe capital, uno se puede dar cuenta de que pasaron veinte meses de la inundación. La lectura más correcta que debe hacer el gobierno provincial es justamente una ciudad devastada, golpeada: Santa Fe tiene secuelas, la ciudad está secuelada(sic)”.
Su compañera de lucha, Mónica, dijo lo suyo: “La mejor forma de activar la memoria significa mirar para delante sin olvidar lo que pasó. Hay que tener en cuenta que lo sucedido nos tiene que servir para reclamar justicia y que la impunidad no siga reinando”.
La plaza sirvió de escenario para el discurso en contra de la anterior y la actual administraciones provinciales. “Este gobierno es cómplice del anterior y sigue mintiendo y firmando decretos entre gallos y media noche. Vamos a estar aquí para seguir la lucha”, dijo uno de los 250 afectados que se dieron cita en el acto.
Integrantes de la agrupación Marcha de las Antorchas partieron en caravana desde el barrio Santa Rosa de Lima –uno de los más castigados por el desborde del río Salado– para sumarse a la manifestación, que fue custodiada desde la explanada de la Casa de Gobierno por una discreta guardia de la policía con escudos.
Estos vecinos llegaron a la plaza haciendo ruido y entonando cánticos en dos camionetas y un par de autos. Además exhibían muñecos que tenían las manos atadas y representaban a Carlos Reutemann, Jorge Obeid, Marcelo Alvarez (el intendente de Santa Fe al momento de la tragedia) y el actual ministro de Justicia de la Nación, el santafesino Horacio Rosatti.
Allí, junto a la Carpa Negra por la Dignidad y la Memoria levantada una vez más para la ocasión y con un par de parlantes, se leyó el documento de la Asamblea Permanente de los Afectados de la Inundación para denunciar “la falta de mantenimiento de los desagües, el mal servicio de recolección de residuos y la ausencia de desmalezamiento”.
Los rostros tristes de los congregados, en su mayoría de clase media, portaban carteles condenando al “triste Balbarreynato del río Salado”, en referencia al intendente de la ciudad de Santa Fe, Martín Balbarrey. El acto comenzó con la lectura de los nombres de las 146 personas muertas que las organizaciones sociales contabilizaron hasta el momento a partir de la tragedia del 29 de abril de 2003. Hubo un minuto de silencio en memoria de las víctimas fatales. “Llamo a acordarnos de los muertos inocentes de esta tragedia y decirle a la ciudadanía que estamos en un cordón oeste que está secuelado. La gente está muy deprimida y no hay mejor forma de vencer la depresión que la resistencia en la lucha: para eso tenemos que encontrarnos todos juntos y pelearla”, expresó Gladys, una familiar directa de los fallecidos.
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