A 7 días del ballotage: aumenta la intención de votos en Dilma Rousseff
Tras la disimulada frustración por no haber logrado la victoria en la primera vuelta, el comando petista evaluó la necesidad de despegar la imagen de Lula de la candidata para darle a Rousseff autonomía e identidad propia, por lo que el mandatario estuvo ausente de la publicidad y de los actos durante algunos días.
Pero el dos veces presidente retomó el comando de la campaña en la última semana y el protagonismo proselitista, al punto de encargarse de sostener los más duros cruces verbales con el candidato del PSDB José Serra y sus aliados de campaña.
En forma coincidente, la vuelta de Lula al primer plano acompañó la recuperación de Rousseff en las encuestas, las que marcan una ampliación de la brecha sobre Serra y la consolidación en torno al 12 por ciento, según los relevamientos de las consultoras Ibope, Vox Populi y Datafolha.
Este último estudio reveló también que la imagen del mandatario que dejará el poder el 1 de enero tras 8 años de gobierno llegó a los 82 puntos de imagen positiva, la más alta de la historia institucional de Brasil.
Estos datos son coincidentes con el anuncio de una desocupación del 6,2 por ciento, la más baja desde 2002, cuando se comenzó a medir ese ítem, dato que se acompaña con el salario real más alto.
Lula fue quien tomó la iniciativa al denunciar la campaña por internet que la acusó de defender el aborto, y de despejar las posibles vinculaciones de las denuncias que atizó la oposición sobre la quiebra del secreto fiscal de los tucanos y de supuesta corrupción de la ex ministra Erenice Guerra.
En los últimos días, el mandatario fue quien le pidió al candidato del PSDB que aclarara a los brasileños su promesa de cambiar el rumbo de la política económica y en las últimas horas de descalificar la supuesta agresión que dijo haber sufrido el opositor durante una caminata en Río de Janeiro.
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