A BOCA B SE LE VA ESCAPANDO LA COPA
Si hay algo que se nota de acá a Japón es que la prioridad de Boca no es ni por casualidad esta Sudamericana. Porque el líder del Apertura, ése que todas las noches sueña con la Intercontinental y con el Milan, sabe que no le da para acaparar todo. Entonces, regula Carlos Bianchi. Y regula sin importarle el qué dirán: reserva a los titulares (a tal punto que ayer tuvo dos jugadores menos en el banco) y aprovecha la volteada para agregarle experiencia y horas de vuelo a los pibes y a los que no tienen cabida en horas más importantes. Y esta apuesta, riesgosa, puede salir mal. Como anoche…
Nacional de Medellín, con algo más de inteligencia y la paciencia como mejor aliada, sacó tajada de este Boca B y le ganó 1-0 y se convirtió en el primer equipo colombiano en ganarle acá. Lo primereó en estos cuartos de final y ahora esperará con lógica ilusión la revancha del 5, en Medellín, justo cuatro días antes de que el Boca A visite a River.
La Bombonera, claro está, imponía su respeto. Boca, por más que no fuera el todopoderoso, también invitaba a tener cierto miedo escénico. Y así entró Nacional. Pero, al ver que este equipo de repuesto no era tan cuco, se le fue animando. Hasta terminó el primer tiempo llegando menos pero golpeando más. Obra y gracia del Totono Grisales.
Boca chocaba y chocaba contra una barrera imaginaria levantada al borde del área grande. Hasta ahí llegaban sus ganas. Todo era probar de afuera, una y otra vez. No había caso: el área colombiana parecía territorio prohibido.
Vista la indisposición de Estévez, Bianchi salió de entrada con Cangele como único delantero-delantero ya que Caneo y Fabbro se tiraban más a la creación. Así y todo, Boca tenía dos enganches pero carecía de conductor. Y le faltaban variantes para responder a la solidez visitante. El que entendía mejor el juego era Clemente Rodríguez, que pasaba siempre por afuera. Esto, y los aportes de Vargas, hacían que el peligro trepara por la izquierda.
Nacional, sin ser demasiado audaz pero con líneas juntas y compactas, empezó a llegar. Bien Ramírez y mejor Grisales, tuvo tres claritas en la primera etapa.
Algo acelerado, se descontroló Boca en el complemento. Pero eso no le impidió tener tres minutos a puro ataque: de los 17 a los 20, se lo perdieron Caneo (tapó el arquero), Fabbro (definió mal) y Cangele (al corner). En eso, llegó el gol visitante: centro de Toro, habilitación de Hurtado y remate bajo del otro Perea. Uno a cero y final. ¿Y despedida de la Sudamericana? Tal vez. Aunque, con Boca, nunca se sabe.
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