A CAÑAS SE LE ESCAPÓ EL TÍTULO EN VIENA
Guillermo Cañas lo tuvo ahí nomás de sus manos. Era su cuarto título en la temporada y se convertía, sin dudas, en uno de los jugadores del momento del circuito ATP. Pero se encontró con un inspiradísimo español Feliciano López, quien cerró mejor la final y le ganó en cinco sets (6-4, 1-6, 7-5, 3-6 y 7-5) para lograr el primer título de su carrera. De paso, embolsó un cheque de 126.450 euros.
Palo y palo
Fue duro desde entrada para Guillermo Cañas, quien se encontró con un rival en su pico de inspiración. Sí, hay que decirlo con todas las letras: hoy Feliciano López jugó en altísimo nivel. Confiado, con un saque impresionante, una derecha fabulosa y un revés que, aún siendo su golpe más flojo, funcionó sin problemas.
Pese a todo, los primeros games fueron muy parejos y hubo un motivo para que esto ocurriera: el argentino jugó fenómeno. Incluso, podría decirse, de la misma forma en que lo hizo durante toda la semana. Es cierto, quizá no sacó con tanta profundidad, pero sus golpes (de drive, fundamentalmente) tuvieron ángulo y potencia. Además, corrió todas como si fuera la última y así, entonces, todo arrancó parejo. Pero ante la primera chance, el español quebró y de ese modo se quedó con el set inicial.
Lo del segundo set de Cañas fue perfecto. Jugó muy metido adentro de la cancha y el español no tuvo armas para contrarrestar un tornado que se le vino encima. El resultado no amerita mayores ampliaciones: 6-1.
A esa altura, claro, empezaba otro partido, bien distinto al del comienzo. Más que nada por la cuestión mental. Pero López y su zurda implacable, siguió dominando la mitad de la cancha y un dato clave: lograba sus servicios con mayor comodidad. Igual, el final del set parecía resolverse en l tie break. Error, porque Cañas sacó 5-6 y se equivocó. Conclusión: ventaja para Feliciano.
El cuarto y decisivo set podría haber sido un trámite, apenas, para López. No ocurrió eso porque Guillermo siguió muy metido detrás de su objetivo. Y en el séptimo game logró un quiebre muy importante para ponerse 4-3 arriba. Nada cerrado, entonces. Mantuvo su saque el argentino y a esa altura sólo debía cuidarse. Pero no, fue por más y en medio del fastidio del adversario, quebró nuevamente. Game y set. Definición abierta para una final con todas las letras. No sólo por el resultado, sino porque hubo puntos muy elaborados, con lujos incluidos y mucha ductilidad de ambos lados.
Cualquier cosa podía pasar en el cierra. Ante todo, se mantuvo la paridad. A medida que se acercaba el final, los nervios jugaron un papel crucial. Vale decirlo: los dos siguieron jugando fenomenal. Todo se empezó abrir en el décimo game. Cañas mostró algunas dudas y el español las aprovechó. Sacó para partido y se quedó con el triunfo.
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