A CASI UN AÑO: UN NUEVO TESTIGO DENUNCIA IRREGULARIDADES EN LOS MANEJOS DE LAS DONACIONES DEL GADA
El programa “Alma de Barrio”, que se emite por LT10 los días sábados, puso al aire un testimonio, el cual denuncia nuevas irregularidades en cuanto al manejo de las donaciones depositadas en el GADA, de barrio Guadalupe, con motivo de la inundación del año pasado.
Como se recordará, a partir del 29 de abril de 2003, con motivo de la tragedia más grande de Santa Fe, la maquinaria solidaria comenzó a funcionar y donaciones de todas partes del país y del mundo empezaron a llegar a la inundada ciudad. Desde las esferas oficiales, lo recibido era canalizado a través de la Secretaría de Promoción Comunitaria de la Provincia, a cargo de Adriana Cavutto en primera instancia, y de Celia Arena en la última etapa. En otros ámbitos, diversas instituciones colaboraban con el recibimiento y la ubicación de las donaciones. Dentro de estas se enmarcan ATE, FUL, entre las más representativas.
Este portal había denunciado el mal manejo de dichas encomiendas que se encontraban en el puerto de Santa Fe, el otro lugar elegido oficialmente para depositar lo que llegaba a parte del GADA. Este documento fue hecho público en el mes de agosto de 2003. En esa oportunidad, el puerto santafesino almacenaba en sus galpones una cantidad muy grande de ropa, calzado, alimentos secos, y en menor medida, pequeños muebles.
Sin embargo, a poco más de haberse conmemorado un año de la inundación, se conoció que una situación similar tenía lugar en el predio militar ubicado en las inmediaciones del barrio Guadalupe. “Gente que estaba acostumbrada a donar mandaba todo ordenado y encintado, hubo muchos juguetes para los chicos”, dijo Marcelo, el testigo que se animó a brindar su testimonio, pero cuyo nombre no es el verdadero, ya que se prefirió llamarlo de esta manera para preservar la fuente. Durante la inundación, el encargado de la tarea en este lugar, era el actual secretario legislativo del Concejo Municipal santafesino, Pascual Reschia, según el testimonio emitido radialmente.
“Ropa de EE.UU. de muy buena calidad, la ropa que vino de Ushuaia vino en cajas y estuvo uno o dos meses a la intemperie” afirmó. Estas prendas no se arruinaron porque estaban relativamente tapadas y “muy bien presentadas”.
El nuevo testigo advirtió a LT 10 que “arroz que han donado se tiró porque se mojó, la polenta la comían los caballos, había sido donada por una cooperativa en bolsas de 50 kilos y ni si quiera estaba tapada, terminó todo duro y podrido. Calles enteras con palets de arroz, todo el mundo lo veía, hasta los funcionarios que venían a controlar” aseguró “Marcelo” al programa sabatino.
“A las UDE o la gente hacía los pedidos, se les hacía un remito y después se repartían las cosas que se necesitaba, si eran o no reales los domicilios…” dijo la fuente sin completar la frase, en lo cual dejaba entrever cierta duda. “Acá venía gente con un remito que decía ‘Fundación Gauchito Gil’ y vos tenías que entregar, pero no terminás de saber si esa institución existía o no, porque no era tu trabajo, acá tenías treinta camiones del ejército esperando, más los particulares” dijo “Marcelo”.
Según el relato de quien un año después de la llegada del agua decidió hablar, “la mayoría de las cosas siempre eran de donaciones, la parte de Defensa Civil fue la primera en quedarse sin colchones”.
El trámite a cumplir para obtener parte de las donaciones, era el siguiente: se debía elevar el pedido a la Secretaría de Promoción Comunitaria y esta dependencia decidía la cantidad y el lugar en donde debía terminar la donación. Para que quien hiciera el pedido pudiera encontrarse con lo solicitado, se le entregaba un remito en el cual se detallaba lo que se debía entregar y su cantidad. Sin este comprobante la mercadería no podía salir del predio del GADA.
“Marcelo” en su testimonio deja en claro que quienes estaban a cargo de esta tarea era el ex concejal reutemanista y actual secretario legislativo del Concejo Municipal, Pascual Reschia –en aquel entonces vinculado a la Secretaría de Promoción Comunitaria-, un hombre apellidado Rosini y Cristian Hoffmann, quien –según agregó el dato- el 10 de diciembre, cuando finalizó la gestión gubernamental se llevó el cuadro de Carlos Reutemann del lugar.
El período al que “Marcelo” hace referencia en su testimonio es el comprendido entre los meses de “junio, julio, agosto y hasta diciembre”. Él cuenta que “todos los vehículos que entraban (para traer víveres, ropa, colchones, etc.), lo hacían a Promoción Comunitaria, pero no se sabía si era compra o donaciones, de eso uno hacía las divisiones de ropa y calzado y todo lo que decían los remitos”.
El relato continuó: “hubo muchas cosas que llegaron y nunca se vieron, como utencillos de cocina por ejemplo que aparecieron recién en diciembre, y colchones deben quedar muchos en el GADA, es más, después de las entregas muchos quedaron afuera, la nueva gestión (del gobernador Obeid) fue metiéndolos adentro, pero antes estaban todos en las galerías envueltos” disparó “Marcelo” frente al grabador.
El testigo comentó que “uno lo veía porque trabajaba acá, pero uno a veces lo hace por la comida, si vos lo necesitás lo hacés y entonces no ves nada. Dirigentes de acá atrás –dixit- entraban y salían diez veces cargados con comida, ropa nueva, todo el mundo lo sabe, no se porqué nunca hicieron nada. Es mas –agregó- según tengo entendido, mucha de esa gente está con licencia desde que asumió el nuevo gobierno hasta hoy, es medio raro”.
Cuando “Marcelo” se refirió a quienes llegaban al predio del GADA dijo que “acá venían camionetas y sacaban ollas italianas nuevas, colchones, frazadas, acá se veía que ciertas cajas con fines políticos eran marcadas con una ‘x’. Habiendo gente con necesidad, atendían una parte de esta y otra parte operacional estaba para otra cosa” concluye Marcelo.
“Esto lo comentaban en los medios, lo sabía todo el mundo, que había manejos irregulares en el puerto y en el GADA, pero nadie hacía nada, vos imaginate, nosotros llegábamos a decir algo por una caja de comida… Acá había unos nenes (dixit), si acá entraba la policía no quedaba uno solo” dijo “Marcelo” en referencia a los voluntarios que prestaban servicios en el lugar. Según el testigo, muchos de ellos dejaban armas afuera por miedo a que las descubran en el fuerte operativo militar de ese momento.
Con el cambio de gestión gubernamental, “Marcelo” aclaró que comenzó a ordenarse, “todo lo que estaba afuera se lo entró a los galpones, pero quedaron víveres que han venido de Buenos Aires en cantidades exorbitantes”.
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