A confesión de parte
El ex funcionario bustista Oscar Horacio Mori -recientemente condenado a prisión condicional por hechos de corrupción- denunció que las últimas campañas del PJ fueron pagadas “con negocios del Estado” entrerriano, por lo cual pudo recuperar 1,5 millones de dólares que había aportado de sus cuentas personales. A su vez, reconoció que el ex senador provincial Mario Yedro (PJ-Concordia) y ex integrantes de la cúpula del Senado entre durante 1995 y 1999, desviaban dinero mensualmente para engrosar sus respectivos patrimonios. “Hacían una cosa muy simple: confeccionaban un cheque de transferencia de fondos y se robaban la plata entre cuatro”, afirmó. También dijo que “robó” del Estado provincial 2,5 millones de dólares para comprar el desaparecido diario Hora Cero de Paraná y que durante más de un año hizo abrir una cuenta en la Cámara Alta “para pagar los sueldos del personal y el papel y así lo sostuvimos hasta que lo pude transferir” al Grupo Vila-Manzano. Tales apreciaciones podrían lograr la reactivación de la causa por los millones de dólares desaparecidos del Senado entrerriano en el período en que Héctor Alanis (PJ) fue vicegobernador, por lo cual fue denunciado ante la Justicia, aunque el expediente nunca avanzó. Mori realizó tales revelaciones al periodista y escritor Martín Caparrós, en una entrevista que le concedió en Paraná en octubre del año pasado y que ahora aparecieron en el libro El Interior que la Editorial Planeta lanzó al país esta semana, al que ANALISIS tuvo acceso exclusivo.¿Usted tiene idea de cuánto cuesta la política? ¿Mantener los cuadros, hacer la publicidad, pagar las movilizaciones? En una provincia grande como ésta, donde Paraná es el veinte por ciento, donde usted para sostener el poder tiene que estar por lo menos en veinte o treinta ciudades… ¿Usted tiene idea de cuánto cuesta mantener a los punteros, toda la estructura funcionando, una campaña?Es muy difícil. Nosotros cuando armamos la vuelta de Jorge Busti la armamos con recursos privados y obviamente después lo pagamos con recursos públicos. A ver: nosotros nos fuimos del gobierno, y el que viene se instala en el gobierno para la eternidad, agarra todo. Nosotros le armamos una interna: Jorge era intendente de Concordia, ellos tenían cincuenta municipalidades y la casa de gobierno y les ganamos. Para enfrentar semejante aparato hay que disponer de recursos iguales que los de ellos, pero sin el gobierno. Yo lo decidí, yo lo manejé y les ganamos. Obvio que después lo pagamos con recursos del Estado. ¿Con qué lo iba a pagar, si hubo un momento que yo debía un millón y medio de dólares de las cuentas mías y de algunos amigos? ¿Con qué quiere que lo pague, después? Eso se paga con negocios del Estado, no les va a pagar con… Porque de últimas usted dice llegamos, los muchachos de diputados y los muchachos de senadores se ponen unos presupuestos de veintipico millones de dólares cada uno, para pagar a los vagos, los malentretenidos. Es lo que yo llamo el principio de las heladeras vacías, Caparrós: llegan con la heladera vacía, entonces el primer año, el segundo año hacen lo que el poder ejecutivo quiere, hasta que llenan la heladera. El tercer año ya ven que se viene la interna, ya tienen unos mangos, algunas cosas, y se pudre todo, empiezan a hacer cualquier cosa.Todo eso es una máquina de fabricar dinero sin ningún costo. A ver: ¿por qué es más difícil conseguir un legislador nacional que un provincial? De legislador nacional nadie quiere ir, es empobrecerse. A la nación van los tipos que tienen la obligación de aceptar o que es la única forma de mantenerse porque no quieren volver al territorio o son una personalidad expectante que le interesa entrar a la política… Pero esos son los que pierden: van a cobrar seis lucas y les van a dar dos pasajes de avión. Acá en la provincia entre lo que cobra en blanco y lo que cobra en negro el tipo se lleva treinta lucas por mes, vive en la casa, sigue en el territorio, y tiene todos los otros negocios para hacer.El hombre me habla en su digamos quincho: una construcción lujosa, un loft de cien metros cuadrados en el medio del parque con su rincón parrilla, su rincón comedor, su rincón living con televisor y música, sus alfombras, sus perros, su bodega de vinos muy caros.Usted me puede decir sí, Duhalde tiene esto, esto, esto y le deben quedar ocho, diez millones mensuales y los usa, y está fenómeno. O el mismo Busti. La política es efectivo. Si usted me dice mire fulano tiene esto, esto, esto, yo le digo ese señor se fue de la política. Por más que haga notas, salga en los diarios… Podrá estar, hacer ruido, ir a un congreso, hacer una declaración, pero poder efectivo de la política, eso no. Esto es así, desde el pope, este chico Manzano, para abajo. Andará haciéndoles lobby a los negocios, pero eso es otra cosa.Si usted sigue en la política no hay plata que le alcance. Si usted se va de la política sí, y si me dice el que estaba con vos que era ministro se la llevaba le digo que sí, claro, pero entonces era uno que con la política no tenía nada que ver. ¿A Yedro lo denunciaron por enriquecimiento ilícito cuando manejaba el Senado? Sí, todos los meses hacía una cosa muy simple: hacían un cheque de transferencia de fondos y se robaban la plata entre cuatro. Terminaron mal; ahora se está defendiendo como puede, tiene todo embargado, va a perder todo; algunos tienen más suerte, otros menos, en un mundo que va cambiando. Yo no tengo un peso de la política, yo la puse toda, lo que yo tengo no tiene que ver con la política. Por el puesto que yo ocupaba, cuando la política se judicializó, se pudrió: te meten en una picadora de carne, te tiraron la DGI, te tiraron la fiscalía, te tiraron doscientas cincuenta causas, algunas que son ciertas, otras que son mentiras. Pero yo soy el único tipo que no tiene una denuncia por enriquecimiento ilícito, así que… ¿Usted cree que los que están enfrente son pelotudos? Lo que pasa es que yo tengo muy bajo el sentido de la propiedad, esto que llamamos la manera de tener.Pero estas cosas que hicimos acá, y que tienen que ver con el uso del poder, traen muchos problemas, personales, familiares, económicos, judiciales. A ver: vos les pusiste un diario, les arruinaste el monopolio. ¿A cuántos les rompiste el culo, les quitaste el poder, el lustre, el apellido, la tradición? Entonces cuando pueden te embocan. Y si no te embocan los padres te embocan los hijos. Por eso me parece normal que un día me enganches en una, me desinflaste las cubiertas del auto, me rompiste el culo, está bien, yo lo entiendo. Lo que no me parece es esta política de judicializar, usar los jueces, denuncia, denuncia, denuncia. A vos te meten en el juzgado y vas con veinte locos con poder, con el Estado, con plata, con todo, les rompés las bolas, rompés la justicia, rompés todo… ¿y entonces la gente cómo termina? Tampoco creyendo en la justicia. ¿O me va a decir que la gente cree en la justicia?El hombre tiene cincuenta y tantos, barba corta, más panza, una esposa joven rubia jogging, muchas lecturas, ropa buena pero no ostentosa, un pasado muy largo.Nosotros tuvimos esa radio, por eje
mplo, que es una radio de las más escuchadas, exitosas, radio La Voz. Pusimos a un periodista capaz de decir cualquier barbaridad, muy inteligente. Antes de irnos del gobierno la otra vez, en el ‘99, viendo cómo venía el tema de la Alianza, que los medios nos iban a matar, le regalé esa radio. Y todo el mundo decía cómo regaló la radio: la transformó en exitosa, la hizo crecer, le compró todos los mejores equipos, ¿cómo que se la regaló? Pero ésa es plata de la política, no es plata mía.Digo, porque el tema acá es la propiedad, Caparrós, la forma de tener. A ver si nos entendemos. Esa radio está declarada peronista, él con eso educa a sus hijos, mantiene a su familia, le da laburo a veinte personas, tiene la independencia de pelearse con el intendente o no, estar con Busti o no estar, extorsionarlo… Yo lo que necesitaba era que la radio me sirviera cuando la Alianza estuviese en el gobierno. Y necesitaba un tipo que no es un tipo cualquiera, porque estar dispuesto a pelearse con el poder de turno, en cualquier lugar del país, es casi un acto suicida.El diario igual, nos compramos el diario. Es una gesta que vos podés darte el lujo de hacerla. En las capitales de provincia los diarios tradicionales dominan de tal forma que si vos te morís y no salís en el diario estás vivo. Tomá La Gaceta de Tucumán, El Liberal de Santiago del Estero, lo que era El Diario de Paraná. Cuando arman acá el Hora Cero llega un momento que no lo pueden bancar y se les iba a caer. Necesitaban dos palos verdes, buscamos una salida, llamó el dueño, no tiraban dos mil ejemplares, no encontrábamos la forma de que alguien lo comprara. Entonces yo dije me voy a hacer cargo. Conseguí un tipo más o menos presentable que se pusiera al frente, y lo llevamos hasta que logré hacer un enganche con Manzano y en todo un desbarajuste se lo transferimos.El diario nos costó dos millones y medio de pesos que robé de acá, robé de allá, abrimos una cuenta en el Senado para pagar los sueldos y lo sostuvimos hasta que lo pude transferir. ¿La plata de la cámara de diputados, la plata del concejo deliberante, adónde va? Es eso: contratos, más contratos, más pago a periodistas, contratás a un tipo que esa guita nunca le llega o que te deja el veinte por ciento, la mitad, según. Esto es así. Tenés toda la provincia detrás: con eso pagábamos los sueldos, pagábamos el papel.Pero la cuestión es analizar cómo es el sentido de la propiedad. A ver, ¿el tipo se quedó con un diario? ¿Se quedó con un diario para qué? No nos quedamos con un diario para que sea propiedad nuestra. La apuesta era que hubiese dos diarios en la ciudad de Paraná. Si hay dos diarios se democratiza la sociedad, avanza.Ahora, ¿qué análisis hizo Etchevehere cuando yo me senté con el hermano y quedamos que íbamos con una sola planta impresora para El Litoral y nosotros y ellos, nos quedábamos con LT14 porque Corach nos la daba, nos quedábamos con una FM, yo ponía una redacción y él una redacción, y entre los dos alambrábamos la ciudad? Entonces Etchevehere dijo cómo, si perdiendo tanto por mes se funden. Él se funde perdiendo tanto por mes; los contribuyentes no se funden nunca, ¿me entiende lo que le quiero decir? Es el análisis del tema de la propiedad, si el análisis era que yo me quería quedar con el diario y la radio, capaz que ese análisis estaba bien, pero ése no era el tema.Le digo: todo eso es plata de los negocios de la política. No yo siendo empresario sino siendo político, cajero, administrador o tipo que juntaba los recursos, como usted quiera. Yo siempre dije que mi problema no es ser candidato; yo era un soldado de estado mayor en la organización: mi función cuando trabajo en política en un equipo no es ser candidato. Yo armo los pactos, invento los candidatos pero no soy candidato ni estoy en la lista del partido ni nada. Yo si tengo ganas de comprarme un auto me compro un auto; si tengo ganas de cagar y limpiarme el culo con la cortina, me limpio el culo con la cortina. Y si soy político candidato no puedo, tendría que vivir mintiendo, y a mí eso no me gusta.El hombre es amable, se sonríe, habla como una catapulta. El hombre tuvo mucho poder en la provincia –y tiene, ahora, cantidad de juicios. El hombre sabe mucho más.¿Usted sabe lo que es hacer política en una provincia con cincuenta ciudades? ¿Usted sabe lo que es hablar por teléfono una vez por día nomás con todos, caminar las cincuenta, enganchar cada tipo, acordar con uno, enganchar a los otros, armar cada grupo, cada unidad básica, cada aparato departamental?Todos los meses tiene que darse una vuelta por la provincia, pone los intendentes, los diputados, te llaman che a fulano le están por rematar la casa, por qué no juntan diez lucas, veinte, doscientas lucas, pone la de él, pone la tuya, pone la que le roba al vecino y se va armando las lealtades, enganchando a los tipos, se va haciendo la provincia. ¿A un tipo así usted le va a hacer una interna, Caparrós?Pero lo peor que le puede pasar al peronismo es que no haya internas. El peronismo necesita movilización. ¿Y movilización cómo se llama, Caparrós? Movilización se llama plata. Usted ve ahora las campañas en la provincia de Buenos Aires: las están haciendo sin actos, porque ninguno de los dos, por más plata que tienen, está en condiciones de armar actos. Acá armar un acto de dieciséis, diecisiete mil personas en la plaza me costaba ciento sesenta mil pesos de transporte, antes de toda la debacle, es decir que hoy armar un solo acto te cuesta cuatrocientos, quinientos mil.Usted fijesé: ahora Mayita lo trae a Menem a la provincia. Mayita es un tipo folclórico, divertido, amigo; tiene suerte: no quedó pegado en la ley laboral porque cobraba en la otra caja. Mayita la guardó y la está poniendo; a Mayita nosotros lo hicimos senador y se hizo muy rico. Y el Turco no se mueve si vos no le pagás los gastos. Entonces a Mayita traerlo le cuesta cincuenta mil pesos un día: quince mil de avión, seis mil de hotel, cinco mil para la cena, los colectivos.Pero yo le digo: cuando un tipo se hace rico se va de la política. Digo rico en propiedades, empresas, plata afuera. Pero rico en serio: acá un tipo que tiene un millón de dólares no es rico. Y si quiere seguir siendo rico se retira de la política en serio, boludea, habla por los medios, tiene algún periodista amigo que lo ayuda a seguir en el aire, pero la política en serio es otra cosa. Los tipos que son políticos en serio, animales políticos, como Duhalde, Busti, tipos de aparatos grandes, siguen ahí, siguen gastando. Para eso mantienen las cajas: las estructuras de empresas provinciales como vialidad, las afjp, las loterías, los bingos, eso es efectivo. Cuando uno dice la caja dice efectivo, no teoría. La política es efectivo.Usted me va a decir sí, pero hay tipos que se enriquecen. Los empresarios que se enriquecen son empresarios. Usted no puede criticar a un empresario porque aumentó su patrimonio en negocios con el Estado: el tipo es empresario. Y los tipos que están en el Estado y han hecho plata son marginales de la política o se han ido de la política, no queda otra. Yo hice plata, gasté fortunas, y el año 2003 terminé de sacarme de encima todo. Yo dec
idí que mi vida no era ser intendente ni ser administrador de cajas. Esta es una máquina sin sentido de sostener el poder para tipos que son caudillos, tipos que la política es su vida. Para ellos yo lo puedo entender, pero a mí ya no me divertía. Entonces yo salí y puedo volver mañana a la mañana. Mi pregunta a esta altura de mi vida es si quiero seguir siendo gerente de un aparato de mantemiento del poder, para qué. Para mí ya no tenía sentido, ya no me divertía. Ya no es un desafío.El hombre ahora se divierte: se ve que se divierte. Le entretiene esta caminata por el filo, la sorpresa en mi cara, épater les bourgeois. Yo juego el juego.Busti, como Duhalde, vive de encuestas: si no quieren papeleras no hay papeleras, si no quieren maíz pisado no hay maíz pisado. No se resuelve nada en la realidad, todo se resuelve en el discurso. Busti estaba con Menem, hoy le pega; estaba con Kirchner, después andá a saber. A ver: él tiene un déficit en la caja de jubilaciones. ¿Vamos a arreglar la caja? La provincia no tiene la guita. Entonces arregla con Kirchner y Kirchner le manda cien palos para la caja. Si vos te imaginás un gobierno conservador de los años treinta, es esto mismo: no genera nada en la provincia que no sea una transformación que se produzca antes en la realidad; desde el gobierno, nada.En vida de Perón nosotros nos ubicábamos a la izquierda, a la derecha, arriba, abajo de Perón. Se murió Perón, los militares toman el poder. La razón de ser de los militares era Perón; se murió Perón y los militares se quedaron sin razón. Los políticos quedaron sin partido, los empresarios sin empresa, los curas sin feligreses y llegamos al ‘83 e inventamos la democracia. Reinventamos el peronismo con una generación como la suya y la mía, de la cual quedaron las hilachas, la culpa, la vergüenza y las bases. Sin un aprendizaje normal de la cuestión política, sin un desarrollo intelectual y práctico de la realidad, llegamos al gobierno, unos en el ‘83, otros en el ‘87, en general sin práctica, muertos de hambre y con una concepción: el 99 por ciento de los tipos que quedaron en la política inventó este sistema. Pero acá el país tendrá que encontrar un cauce, una generación, una forma de funcionar, porque esto es profundamente anormal. Es profundamente anormal que la sociedad funcione así y creamos que esto está legitimado. Este profundo divorcio entre la conducción y la construcción real del país no se puede sostener en el tiempo.Hoy es mucho más ideológico Estados Unidos: ahí, a partir de Bush, ser demócrata o republicano realmente hace diferencia. En la Argentina vos podés estar con López Murphy, con Kirchner, con Menem, con Busti, ser adventista a la mañana, travesti a la tarde, cogerte a los chicos y te nombran obispo a la noche, y todo es lo mismo. Y si encima te agarra Lanata en su apogeo, te bendice y resulta que sos progresista.Nosotros en el ‘87 ganamos la gobernación que estaba en manos de los radicales; eso sí que era un desafío. En la interna del ‘88 yo fui con Menem; éramos tres funcionarios que íbamos con él. Después en el ‘95 otra vez tuvimos que hacer campaña desde afuera, ellos estaban decididos a barrernos y a meternos presos, los empezamos a enfrentar sin el aparato. Era todo un desafío: jugarte el patrimonio, la inteligencia, las relaciones y pelearte contra el gobierno provincial, Caparrós: para un timbero como yo era todo un desafío, dijimos sí, les vamos a romper el culo. Entonces hicimos todo un plan de operaciones con Jorge día por día, departamento por departamento, parecía que éramos miles, mentira: yo compré una camioneta, puse cuatro tipos arriba, pegamos un millón doscientos mil afiches, cada noche hacía tres pueblos y les pintaba todo. Todos los días una acción. Era una cosa épica. Después vino la Alianza en el ‘97, todavía era un desafío para ver cómo perdíamos por poco las legislativas. Y después vino todo lo que vino: lo de Duhalde fue un golpe de estado, no seamos boludos, y lo de Kirchner fue un fraude electoral total dentro del peronismo. Y entonces la atomización del peronismo y una nueva interna y una nueva forma nacional que yo no he encontrado todavía mi lugar en eso. Lo que sé es que conmigo no va eso de que hoy estoy con vos, mañana con el otro, porque yo si soy amigo de Caparrós soy amigo de Caparrós. Si mi hijo juega con su hijo juega con su hijo. Y yo no voy a Tribunales a denunciar a la mujer de Caparrós. Yo no acepto que vos me pegués por la espalda. Si vos estás enfrente yo te acepto cualquier cosa, pero la regla de juego es que no me vas a pegar por la espalda. Cuando vos pusiste otro diario en la ciudad rompiste muchos intereses, te peleaste con mucha gente, alguno se va a enojar, otro perdió el negocio, alguno se va a poner nervioso. Me parece normal. Ahora, si vos me pegás por la espalda… Hay un límite, porque si vos comés en mi casa, el día que vos necesitaste te banqué todo, yo te construí la posición, éramos socios, y hoy me salís a pegar porque tenés un negocito, ¿qué historia es ésta? Puede haber una traición por plata, por mujeres, por pasiones, ¿pero en esto qué pasión hay, si es todo razón? Es al cuete. ¿Usted vio alguna vez que dos banqueros se peleen?A mí me han pedido que hiciera mandados contra mis amigos y yo dije no, mandalo a Caparrós, porque yo… Claro, porque en la vida tenés que tener algo, porque de últimas, ¿qué te queda? ¿Qué te queda, de últimas? Algún respeto por vos mismo, en algún punto, la remil putas. Eso es lo que te queda.El hombre también habla, de vez en cuando, por teléfono: lo interrumpe el teléfono. Por teléfono, el hombre mantiene el tono perentorio que debía tener cuando mandaba tantas cosas. Conmigo, en cambio, es juguetón: cínico, gracioso, confesional, impúdico.Yo fui viudo a los treinta y tres años: mi mujer falleció, antes me falleció un nene, y después me falleció una nena a los doce años. Yo siempre digo que cuando a vos te pasan estas cosas… Yo perdí la inmortalidad a los treinta y tres años. Cuando a vos se te invierte el orden de la naturaleza te queda como una idea: si algo me gusta lo hago y si no me gusta no lo hago. ¿Cuál es la sanción social que me puede producir a mí que un juez me diga algo o usted me diga algo o el papa me diga algo? Me chupan la pija en hilera, Caparrós. A ver si nos vamos a entender. Cuando a vos se te invierte el orden de la naturaleza… es muy complejo. Tenés que generar tus cosas para sobrevivir. Yo a veces veo a los tipos de Cromañón, las veo a las abuelas, y los comprendo, pero creo que eligieron el peor camino, que es la reconstrucción permanente del pasado. La vida, lo que yo entendí, son los vivos. La vida es la vida, la muerte es lo opuesto. A ver: el nene falleció muy chiquito, entonces… Pero mi señora estuvo enferma un año y pico, terrible para todos. Y después cuando la nena se enferma, que se murió a los doce años, la tuvimos dos años y medio en terapia intensiva. Yo siempre digo ojalá que el día que me muera que e
xplote como un parabrisas, no le hinchás las pelotas a nadie, no le jodés la vida a nadie… El hombre habla y habla y habla. Tiene ganas de hablar y yo lo escucho. Por supuesto, también se calla tanto. Cuando me tengo que ir me muestra el resto de la casa –muchos libros, poca televisión, todo muy limpio– y, al final, me ofrece una caja cerrada con dos vinos. No sé qué son, pero parecen caros: yo le digo no gracias y el hombre, por primera vez en toda la tarde, pone cara de enojo:–¿Cómo no gracias, Caparrós? Sí, gracias. Yo pienso que quizás tenga razón, que mi actitud puede ser grosera innecesaria, y me llevo los vinos. Después sabré que son botellas de muchos cientos cada una. Es, imagino, un buen comienzo.Más tarde, me sumerjo en el túnel.¿NO SERÁ HORA DE REACTIVAR LA CAUSA DEL SENADO?El 12 de diciembre de 2000, la entonces Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA), desaparecida por esta gestión, radicó una grave denuncia en el Juzgado de Instrucción número 6 de Paraná, a cargo de Héctor Eduardo Toloy. En ella se daba cuenta del desvío de casi 22 millones de pesos-dólares del Senado provincial, durante la gestión que lideró el ex vicegobernador Héctor Alanis (PJ), entre diciembre de 1995 y 1999, o sea, el segundo mandato de Jorge Busti. La denuncia comprendió, además de Alanis, al ex director del Programa 18, Maximiliano Alanis y el ex administrador de la Cámara de Senadores, José Crettón Pereyra. La causa nunca avanzó. Toloy -como buen ex asesor legal del bloque justicialista entre 1987 y 1991- hizo “dormir” el expediente durante años en su escritorio. Pero, a su vez, la forma en peronistas y radicales participaron de “la fiesta” de esos días, llevó a que nadie denunciara tales irregularidades.Crettón Pereyra se transformó en uno de los nuevos millonarios de la política entrerriana, con inversiones fastuosas en Montecarlo, provincia de Misiones, donde actualmente vive. Tiene una empresa forestal, una flota de camiones, extensiones de tierras, terminó de hacer un complejo turístico de bungalows y está construyendo un hotel, según lo revelara ANALISIS en los últimos años y en una reciente nota periodística. El ex vicegobernador Alanis también tiene inversiones forestales en la provincia de Misiones, donde su hijo estaba estudiando ingeniería.Las revelaciones de Oscar Mori -recientemente condenado a tres años de prisión condicional por el desvío de un Aporte del Tesoro Nacional (ATN) a la fundación Aciser, sobre la cual tenía absoluto poder y control- dejan al descubierto las maniobras fraudulentas que se cometieron en el Senado en el período de Alanis, siempre considerado un entrañable amigo del ex funcionario bustista. Toloy ya no está. El juez subrogante Gustavo Maldonado tiene la oportunidad de reactivar la causa y la Oficina Anticorrupción y Etica Pública, de exigir respuestas a partir de la gravedad de los dichos de Mori al periodista y escritor Martín Caparrós, sin dudas uno de los hombres más lucidos e importantes del periodismo argentino, con lauros incluso en América Latina. Salvo que quieran seguir mirando para otro y se opte por pasar vergüenza ajena. Porque eso es lo que provocan las revelaciones de Mori. Ni más ni menos.(*) Parte del capítulo “Paraná” del libro “El Interior”, de editorial Planeta, que se desarrolla entre las páginas 233-245, producto de una entrevista del autor con Oscar Horacio Mori, realizada en esta capital en el mes de octubre de 2005.
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