A DOS AÑOS DEL SECUESTRO, NO HAY CERTEZAS EN EL CASO SCHAERER
A casi dos años del secuestro del joven correntino Cristian Schaerer -se cumplirán el miércoles próximo-, no hay certezas sobre su destino, mientras que dos de los principales acusados de haber participado en el rapto se encuentran prófugos, pese a estar identificados.
Mientras tanto, la Justicia sigue una enorme cantidad de pistas, entrelazadas en un laberinto que parece no tener salida.
La causa llevada adelante por la Justicia Federal de Corrientes y encabezada por el fiscal Oscar Resoagli, ya registra 19 detenidos en torno al caso, pero no se puede establecer si el muchacho que hoy tendría 23 años sigue con vida.
Pese a la conmoción que causó el hecho en todo el país y especialmente en la sociedad correntina, los rezos de la madre del joven, Pompeya Gómez, y la disposición de su padre, el ex ministro provincial Juan Pedro Schaerer, a pagar cifras siderales como rescate o colaborar con la Justicia con investigaciones privadas, no permitieron avanzar en certezas sobre su destino.
En estas circunstancias, el caso, al igual que el secuestro y desaparición de la adolescente entrerriana Fernanda Aguirre, es una herida abierta de los recientes días en que el secuestro extorsivo en la Argentina, en algunos casos seguido de muerte, era moneda corriente.
Cristian fue secuestrado el 21 de septiembre de 2003 cuando arribaba a su casa del barrio Las Tejas, en Corrientes capital, por un grupo de desconocidos que lo obligó a bajar de su automóvil y se lo llevó en un Fiat Duna, de acuerdo con la investigación previa, hacia la localidad fronteriza de Paso de los Libres, y desde allí fue derivado a territorio brasileño.
En un primer momento, los investigadores dudaron si el hecho se relacionaba con un secuestro extorsivo o un “asunto personal” con el padre de Cristian, ex ministro de Salud de Corrientes que reside en Paraguay y tiene cuentas pendientes con la Justicia provincial.
Sin embargo, los supuestos captores se pusieron en contacto rápidamente con la familia y exigieron una importante cantidad de dinero, lo que derivó en el pago de un rescate de más de 250 mil dólares, a principios de noviembre del mismo año, en la vecina provincia de Misiones.
Pero a pesar del pago, desde ese momento las comunicaciones con los secuestradores se cortaron.
El primer detenido por el caso fue Néstor Barzuck, quien cayó en la provincia de Misiones, y hasta ahora fue el único en brindar detalles de importancia sobre el secuestro, aunque sólo reveló cómo había sido la suerte de Cristian hasta el 9 de noviembre de 2003, ya que aseguró que en esa fecha terminó su papel en la banda.
Desde ese momento, fueron capturados varios sospechados como actores “secundarios” en el hecho, hasta que en junio de este año cayó en el Gran Buenos Aires Cristian Carro Córdoba, considerado como uno de los cabecillas del secuestro.
También es sindicado como partícipe en otros hechos similares ocurridos en la zona en la que fue capturado.
Por el momento, el hombre no brindó mayores detalles sobre el destino de Cristian, pese a que se especuló con que iba a protagonizar un “quiebre” cuando también fue detenida su novia, Silvia Altamirano.
Además de Carro Córdoba, Altamirano y Barzuck, están detenidos por el caso Carlino Rojas, Pamela Ramos, Amelia Moreyra Castillos, Angel Barbieri, Judith Alvarenga, Miguel Angel Ramírez, Gonzalo Adrián Acosta, Arnaldo Acosta, Raúl Nemesio Salgán, Oscar Salgán, Sergio Salgán, María Ester Sudo, Gabriel Sudo, Domingo Roberto Giannota, Justo Martínez y Juan Angel Oliva.
Sin embargo, por el momento siguen prófugos otros dos de los sospechosos de ser los cabecillas de la banda que secuestró al muchacho: Rodolfo “El Ruso” Lorhman y Horacio “Potrillo” Maidana, ambos sospechosos, además, de haber participado en resonantes secuestros extorsivos en Paraguay, entre otros hechos delictivos, según los investigadores.
Hasta el momento, la única certeza con la que cuentan los investigadores es que el secuestro fue llevado a cabo por una banda que se sirvió de aceitados contactos con contrabandistas que le sirvieron para moverse con impunidad por todo el territorio de la Triple Frontera.
En tanto, pese a que un vocero de la investigación privada que inició el padre del joven señalaba que existen indicios de que Cristian permanece con vida, a esta altura hay varias pistas que investigan un posible destino fatal.
La última novedad en torno al caso, es el aporte de dos presos, uno de ellos paraguayos y otro argentino, que coinciden en que el muchacho habría sido enterrado en uno de los cementerios localizados en las afueras de Asunción, y uno de los testimonios asegura que sólo Carro Córdoba y Lohrman conocerían el lugar exacto.
Lo cierto es que a esta altura, existe la sensación de que el caso se encuentra en la frontera con el territorio al que van los atroces hechos impunes.
Este contenido no está abierto a comentarios

