A dos meses del crimen de Betinelli no hay detenidos
Pasaron dos meses del asesinato de Rodrigo Betinelli, el joven de 28 años que discutió con un automovilista que arrolló a su perro en la puerta de casa, y luego lo ejecutó. Su padre, Magin Alberto, un jubilado de 68 años, criticó el accionar de la comisaría 6ta. que "no hizo nada para detener al tipo que nos disparó".Rodrigo murió la mañana del 14 de enero, en el hospital Cullen, a poco de haber ingresado con un disparo debajo del párpado izquierdo. Su padre también tuvo que ser hospitalizado y operado, puesto que dos balazos impactaron en su antebrazo izquierdo.Esa mañana Alberto regaba el pedazo de calle de tierra que tiene frente a su casa, en Boneo al 3800 del barrio San José, cuando un Fiat Palio gris y de vidrios polarizados, arrolló a la mascota de los Betinelli. "En ningún momento frenó", contó el jubilado, que estaba haciendo tiempo para ir al cementerio. "Entonces se me dio vuelta la gorra y le patee la puerta" explicó su exabrupto.A partir de allí hubo una discusión que llevó a Alberto a romper el vidrio del acompañante con un palo de escoba, que luego arrojó al parabrisas. El conductor del auto, un muchacho de alrededor de 25 años -ahora prófugo-, "me dijo: ‘yo te voy a matar’. Pero como estaba todo el vecindario haciendo un círculo, no sacó el arma", relató el padre de la víctima.A QUEMARROPALa pareja del auto -el muchacho estaba acompañado de una chica rubia-, abandonó el lugar y los Betinelli recogieron el perro que había quedado mal herido en el medio de la calle.Pero "cuando mi hijo salió por el pasillo para entrar la manguera y cerrar la puerta", recibió el disparo en la frente. Alarmado por el estampido, el padre corrió al encuentro de su hijo y escuchó otras dos detonaciones, que lo hirieron en el antebrazo izquierdo."Los vecinos me dijeron que (el conductor del auto) venía con el revólver en la puerta", relató el hombre que además de perder a su hijo dos meses atrás, enviudó el año pasado, y para colmo de males tuvo que sacrificar a su mascota que ya no se paraba.Estos hechos dieron inicio a una causa, que está en el juzgado de Instrucción Séptima, a cargo del Dr. Diego Andrés De la Torre. Si bien no han podido localizar al acusado, sí lograron identificarlo, y las versiones indican que sería un proxeneta y traficante de drogas, que tendría mujeres trabajando en Paraguay.Del automóvil, se supo que lo halló la policía en la casa de una tía del buscado y está secuestrado por orden judicial. "El auto tenía vidrios adentro, y pelos del perro en el chapón", afirmó Alberto.IMPUNIDAD Y PASIVIDAD"La policía y el gobierno no sirven para nada. Hay una impunidad constante", se enfureció Alberto Betinelli, que trabajó como personal civil en esa fuerza, haciendo trabajos de carpintería. Su hermano, José Betinelli, habló de "impunidad y pasividad policial", y responsabilizó al propio ministro de Gobierno, Roberto Rosúa, porque "ellos tienen los mecanismos para actuar".Alberto denunció que "en la esquina de mi casa hay un aguantadero", y apuntó contra una vivienda "pintada de azul" en la intersección de Estanislao del Campo y Boneo. "Después del hecho desaparecieron todos los autos caros e importados" que frecuentaban la zona.A propósito, afirmó que el conductor del auto sería un conocido del lugar, dado que ya lo habían visto entrar y salir de la casa azul. También dicen que el prófugo "tiene antecedentes", y ahora "saben dónde está".José, el tío de Rodrigo, piensa que de sostenerse esta situación "Santa Fe va camino a ser como Catamarca", y se puso a enumerar los homicidios más resonantes de los últimos tiempos, todos sin responsables tras las rejas.
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