A ESTE VÉLEZ LA CABEZA LE FUNCIONA MUY BIEN
“Cinco minutos. En ese lapso todo cambió. Todo. La impotencia de uno, en este caso de los de Vélez, se convirtió en delirio. Y el desahogo del otro, Estudiantes, de pronto, fue rabia pura… Así de cambiante fueron los estados de ánimo. Como el mismo resultado. Estudiantes abrió el show cuando no pasaba nada de nada. Pero Vélez, con un segundo tiempo estupendo, cambió todo: sumó su tercera victoria en cadena y ya está ahí, expectante. En el Clausura y en la Libertadores (el jueves se juega en Maracaibo su pasaje a octavos o al repechaje). ¿Estudiantes? De mal en peor: quinto partido sin ganar y cada vez está más cerca de la Promoción…
Ese arranque, furioso, resultó sólo una amenaza. De un lado y de otro. Fue Vélez el que primero se aproximó, cuando la aguja del segundero ni siquiera había dado una vuelta. Rolando Zárate aguantó una pelota con oficio, esperó la llegada de Marcelo Bravo pero el pase fue defectuoso. Respondió Estudiantes: centro de Pavone que sobrevoló todo el área de Peratta. Era puro vértigo. Y quizás, el miedo pudo más…
Porque de ahí en adelante ninguno dominó al otro. Todo fue muy esquematizado. No hubo música pero sí parejitas. Por derecha, Bravo-Aquino. Por izquierda, Gutiérrez-Krupoviesa. Por el medio, un mundo: Cardozo primero, y luego Castagno Suárez, con Pablo Batalla, Maximiliano Bustos con Carrusca y Somoza con Marcos Gelabert. La premisa era no perder las espaldas. Y eso pudo más. Nadie arriesgó más de la cuenta…
La defensa de Estudiantes se abroqueló atrás. El único que asustaba era Zárate. No había forma de entrarle. Hasta que los de Ischia comenzaron a probar desde lejos. Y tuvieron dos claritas: una del Roly y otra de Bravo, brillantemente controladas por el guante izquierdo de Docabo.
Nadie parecía tener la llave. Parecía… Porque los de Bilardo, una vez más, le sacaron el jugo a un tiro libre. Carrusca se la puso en la cabeza a Pavone y le dijo: “tomá y hacelo”. Y Pavone lo hizo.
Vélez no reaccionó en lo que quedaba de esa etapa. Pero sí salió con todo después del entretiempo. Más decidido, con actitud. Se lo llevó por delante. Estudiantes estaba cercado, sin ideas y sin resto físico, un mal que viene golpeándolo últimamente.
Zárate, De Souza y Pellegrino, en ese orden, estuvieron cerca de la igualdad. Hasta que a Bilardo le llegó el fatídico minuto 13: cabezazo bombeado del más goleador de todos (Zárate ya lleva 9), suspenso, palo y justicia… Bilardo se quedó duro. No podía creer lo que estaba viendo. Otro gol de cabeza, justo a un equipo de él…
Pero habría más. El colmo de los colmos para el Narigón estaba al caer. Cinco minutos más tarde otro centro encontró la cabeza goleadora de Pellegrino, quien se elevó más que todos los pesados centrales visitantes. Con este gol de cabeza, Estudiantes, junto a Chacarita, es el equipo al que más le convirtieron por esa vía.
Ahí se acabó todo. Sólo hubo tiempo para que Vélez se florease al compás del talento de Leandro Gracián (¿qué espera Ischia para ponerlo de titular?). El ole burlón de los locales se hizo escuchar. Y como para cerrar una noche ideal, que invita a soñar, llegó el tercero de Pellegrino, del sorprendente Pellegrino…
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