A INDEPENDIENTE LE ALCANZÓ CON UN GOL DE ENTRADA
Parece que la tórrida tarde de otoño en Avellaneda surtió efecto. Porque tanto Independiente como Olimpo disputaron un partido aburrido y muy mal jugado. De esos en los que el que hace el gol gana. Y el triunfo fue para los de Pastoriza, que con un penal que convirtió Daniel Quinteros a los 9 minutos del primer tiempo se llevaron tres puntos para seguir en la conversación en este Clausura.
Todo se simplificó para los de Pastoriza. Porque cuando ambos equipos recién se estaban estudiando, el árbitro Horacio Elizondo sancionó una mano de Cristian Manfredi en el área visitante que Daniel Quinteros se encargó de trasnformar en gol. Con muy poco, los de Avellaneda ya se encontraban en ventaja.
Desde ese momento, el dominio del juego pasó a ser de Olimpo. Los bahienses, conscientes de que tienen que sumar la mayor cantidad de puntos para escapar a los fantasmas del descenso y la promoción, se apoderaron del mediocampo y llevaron peligro al arco de Navarro Montoya. E incluso Elizondo no cobró un claro penal a favor de los de Saporiti. Independiente, acusando un notorio cansancio, apostó a la contra, con la que pudo haber desnivelado.
El inicio del complemento no mostró grandes variantes. Pero a Independiente se lo vio más activo. Damián Manso, a los 10, tuvo una buena chance para ampliar tras esquivar a varios defensores en el área bahiense. Pero se demoró y desperdició la ocasión.
Con el paso de los minutos, Olimpo comenzó a desesperarse. Saporiti decidió el ingreso de Javier Mazzoni para tener más profundidad arriba. Pero no fue solución. Independiente, con muy poco, seguía siendo algo más peligroso. Los dos siguieron cometiendo grandes errores. Si estos se producen en las áreas, sirven para que el partido sea un festival de goles y jugadas de riesgo. Pero cuando ocurren en el medio, sólo provocan aburrimiento. Y en este partido se vieron muchos de esos.
El final no aportó nada nuevo. Como si los dos equipos comprendieran que no era la tarde para desplegar un buen juego. Olimpo no pudo en ningún momento llevar peligro al arco de Navarro Montoya. Y los de Pastoriza se conformaron con el resultado. Sólo un tiro libre de Galván, para los de Bahía, sacudió la modorra. Los dos deberán mejorar mucho si quieren cumoplir con sus objetivos. Para el local, mucho más ambicioso por su historia, se trata de avanzar en la Copa y seguir peleando el campeonato. Olimpo, en cambio, deberá luchar contra el fantasma del descenso, agigantado por las buenas campañas de sus rivales directos en la permanencia.
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