A SU ESTILO, BIELSA HABLÓ DE LOS HINCHAS Y DE TÉVEZ
Desde aquel desencanto sin cicatriz del 12 de junio de 2002, en Miyagi, la cuestión es recurrente: la relación entre el público (el hincha) y el técnico de la Selección, Marcelo Bielsa. Cada partido, tras la eliminación de Argentina en la primera ronda del Mundial de Oriente, tiene el significado de una evaluación implacable para un entrenador (y su equipo) de crédito recortado de parte de un público proclive a la intolerancia. Bielsa lo sabe: “La gente es exigente, pero no es insensible”.
Enseguida, durante la conferencia de prensa que brindó ayer en el complejo de Ezeiza, brindó un ejemplo para su concepto: “En el partido contra Chile (2-2 en Buenos Aires, en el debut de estas Eliminatorias) el mismo público que empezó reprobando a Verón, terminó reconociéndolo por su buena actuación”.
—¿Y qué deberá hacer el equipo para seducir de nuevo al público?
—Poner las cosas en neutro llevará tiempo. Y una vez que consigamos ese estado en nuestra relación con la gente, las respuestas oscilarán de acuerdo con los resultados y con el juego.
El técnico también se refirió a las reacciones de los hinchas de Boca con relación a la cuestión Tevez: “Si el público de Boca me insulta, me parece genuino. Entiendo que pretenda que un jugador de las condiciones de Tevez sea convocado o que se sienta lastimado por una convocatoria cuando su club tiene un partido relevante… Todo esto nace del amor de la gente por la camiseta. Y esto es lo que hace del fútbol algo maravilloso, extraordinario”.
Durante los 58 minutos de la conferencia, Bielsa también abordó un tema con el que suele involucrarse: “el sistema perverso”. Y lo enfocó en un par de casos puntuales: el retiro de Nelson Vivas y la situación del técnico de River, Manuel Pellegrini. “Hay una tendencia a exponer el fracaso, a mostrar al que pierde en vez de exhibir las razones del que ganó. En el Superclásico, pareció más importante lo que le pasó a River que todo lo destacado que había hecho Boca… Ahora parece que el éxito, como en el caso de Pellegrini, dura tres meses. El modelo es cada vez peor… Hay cierta crueldad, exitismo, inmediatez, intolerancia. También Vivas se despidió por esto…”.
Quedaba una pregunta sintomática para El Técnico de la Máscara de Hierro.
—¿Es feliz dirigiendo a la Selección?
—Si no lo fuera, preferiría no seguir. Tengo momentos de placer conduciendo al seleccionado. Es cierto que no siempre. Porque dirigir a un plantel y afrontar un partido tiene dos resultados…
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