A TRAVÉS DE UN ARDID, LE SACARON 9.400 PESOS A UN COMERCIANTE EN UN BANCO
Daniel Fiori, un corredor mayorista de 39 años, está convencido: lo hundieron con una variante muda del cuento del tío. Lo curioso de este caso es que los ladrones no necesitaron usar palabras para montar la simulación. Ni siquiera esperaron a que saliera del banco de la zona sur para sacarle, con un ardid infantil, los 9.400 pesos que tenía en su manos. Fue instantes después de que el distribuidor dejara en el piso un maletín con la intención de ayudar a un hombre que se desvaneció al lado suyo. Un gesto de solidaridad, piensa ahora, para nada oportuno.
Tras repasar cientos de veces el incidente, Fiori no duda de que la persona fingió la descompostura para distraerlo. Y que de esa manera otro sujeto se llevó el maletín con el sobre donde estaban los billetes.
Fiori es representante comercial en Rosario de la firma Molinos Cañuelas. El martes a la mañana se disponía a depositar en el Banco Credicoop, ubicado en el cruce de Ayacucho y Arijón, el dinero recaudado por la venta de harina y otros productos de esa empresa. A las 11, el comerciante llegó a la entidad financiera y se ubicó en la cola para depositar. Tenía en sus manos un portafolios con 9.400 pesos.
De pronto, advirtió que un hombre mayor que estaba a su lado en la cola se descompuso. El comerciante dejó el maletín en el suelo y decidió ayudarlo. “Temblaba y se caía al suelo. Traté de socorrerlo. Pedí ayuda a los demás clientes y que llamaran a un médico. Le dieron agua y lo sentaron en una silla”, explicó Fiori, en su depósito comercial de Sánchez de Bustamante al 2600.
Cuando regresó al lugar que ocupaba ya no vio más el maletín. Se esfumó en los escasos segundos que el distribuidor se había descuidado. Primero el corredor se preguntó dónde lo habría dejado. Un rato después comenzó a digerir que lo habían timado. El hombre vestido con pantalón negro y de “aspecto bonachón” se había recuperado y levantado en un santiamén. Ya se disponía a marcharse del banco con un ataché en sus manos cuando Fiori, que creyó que recuperaría su maletín, le salió al cruce. “Le dije «te equivocaste, dámelo que ese es el mío». Pero lo abrió y no era”, comentó.
Daniel ya no dudó y empezó a gritar que le habían robado. Cuando su exclamación resonaba en el banco, algunos clientes vieron a dos hombres que corrían por la vereda. Todos creyeron que eran los ladrones, pero nadie vio si uno de ellos llevaba el maletín. Tampoco lo divisó Fiori.
Después, el comerciante le pidió al hombre mayor que lo acompañara a la subcomisaría 20ª: estaba convencido de que estaba involucrado en la maniobra delictiva. “Este hombre fingió la descompensación para que otro se llevara el maletín”, aseguró.
En la dependencia policial de San Martín al 6200, Juan Díaz, de 66 años, dijo que había “sentido un dolor en el pecho” que lo hizo desplomarse al suelo. Allí estuvo demorado algunas horas hasta que recuperó la libertad por disposición de la jueza correccional Graciela Sedda. El vocero consultado indicó que Díaz no tiene antecedentes penales y señaló que la magistrada dispuso que el banco entregue el video donde quedaron registrados los movimientos de las personas que estaban en el momento del suceso para detectar a los autores del ilícito.
Fiori se lamentó porque ninguna autoridad del banco se “hizo cargo” del hurto que sufrió dentro de sus instalaciones. “Me explicaron que el policía que custodiaba no pudo intervenir porque no puede salir de la garita”, comentó. Susana, la esposa del comerciante, estaba desconsolada por la pérdida que le ocasionó el robo. “El dinero era de la empresa. Ahora vamos a tener que sacar un crédito para reponerlo”.
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