A través de un examen ocular reconocen evidencias tempranas de Alzheimer
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Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington han detectado, utilizando tecnología similar a la que se encuentra en muchos consultorios oftalmológicos, evidencias tempranas que sugieren principio de esta enfermedad en mayores que no tenían síntomas.
Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis (Estados Unidos) han detectado, utilizando tecnología similar a la que se encuentra en muchos consultorios oftalmológicos, evidencias tempranas que sugieren principio de Alzheimer en pacientes mayores que no tenían síntomas de la enfermedad.
En su estudio, que ha involucrado a unos 30 pacientes y que se publica n la revista ‘Journal of the Medical Association Ophthalmology’, los científicos aseguran que, en el futuro, podría ser posible detectar la enfermedad de Alzheimer mediante un simple examen de la vista.
“Esta técnica tiene un gran potencial para convertirse en una herramienta de detección que ayude a decidir quién debe someterse a pruebas más costosas e invasivas para la enfermedad de Alzheimer antes de la aparición de los síntomas clínicos. Nuestra esperanza es utilizar esta técnica para comprender quién está acumulando proteínas anormales en el cerebro que pueden llevarlos a desarrollar Alzheimer”, explica el primer autor del estudio, Bliss E. O’Bryhim, médico residente en el departamento de Oftalmología y Ciencias Visuales.
“En los pacientes con niveles elevados de amiloide o tau, detectamos adelgazamiento significativo en el centro de la retina. Todos nosotros tenemos una pequeña área desprovista de vasos sanguíneos en el centro de nuestras retinas que es responsable de la visión más precisa. Descubrimos que esta zona que carecía de vasos sanguíneos se amplió significativamente en personas con enfermedad de Alzheimer preclínica”, explica el investigador principal, Rajendra S. Apte.
La prueba ocular utilizada en el estudio, común en las consultas de los oftalmólogos, ilumina el ojo con luz, lo que permite al médico medir el grosor de la retina, así como el grosor de las fibras en el nervio óptico. Para este estudio, sin embargo, los investigadores agregaron un nuevo componente a la prueba: la angiografía, que permite a los médicos distinguir los glóbulos rojos de otros tejidos en la retina.
Los investigadores reconocen que se necesitan más estudios en pacientes para replicar los hallazgos, pero puntualizan que si los cambios detectados con esta prueba se pueden utilizar como marcadores para el riesgo de Alzheimer, “es posible que un día pueda detectar personas tan jóvenes como de 40 años o 50s para ver si están en riesgo de contraer la enfermedad”.
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