A UN AÑO DEL CRÍMEN DE DANIELA HUBO MARCHAS Y NUEVAS HIPÓTESIS
Un millar de personas marcharon ayer por las calles de Cañada de Gómez al cumplirse un año del brutal asesinato de la maestra rural Daniela Spárvoli. La marcha estuvo encabezada por su madre, Marta Ferreyra y un grupo de Padres del Dolor.
Pero el grueso de los manifestantes eran maestras llegadas desde pueblos vecinos desobligadas no por el ministerio de Educación ni por la jefa de la región V, sino por la supervisora de la zona: Stella Michalek, la ex secretaria de AMSAFE Rosario. La madre de la víctima aprovechó el aniversario para revelar un episodio que consta en el expediente, y que llenó de conjeturas al pueblo de Correa.
“En diciembre de 2002 dos jóvenes llevaron a una chica desde Cañada de Gómez a Correa, y mientras iban por la ruta sorpresivamente ingresaron al camino de tierra hacia Bustinza. Se pararon y hablaron entre ellos y no se sabe por qué de repente arrancaron y volvieron a la ruta. Y si bien no le hicieron nada, la chica se asustó mucho”. El relato de un hecho que quedó sólo en un esbozo, tiene un escenario particular: el mismo sitio donde seis meses después apareció muerta Daniela.
Marta relató que “por eso cuando asesinaron a mi hija, vinieron a contarme lo ocurrido, y le aconsejamos que declararan ante las TOE”. La testimonial se sumó al expediente a fines del año pasado pero la jueza Ana Bardone lo desestimó y ni siquiera llamo a los involucrados, en un hecho que para algunos fue una broma, y para otros un hecho delicado. Ambos son allegados al presidente comunal de Correa, Alberto Monti.
La jornada comenzó temprano para la madre de la docente rural asesinada el 12 de mayo de 2003, en la misma escuela donde a diario daba clases Daniela: en el campo Loma Partida de Villa Eloísa. Allí se descubrió una placa y la directora Regina Albónico recordó la tarea de la docente que a diario recorría 80 kilómetros para educar a un puñado de chicos. Su madre emocionada agradeció el acto. Pasadas las 11, Marta encabezó la gruesa columna que partió desde la sede de AMSAFE en Cañada de Gómez, y que pasó primero frente la jefatura de policía donde por primera vez se cuestionó a su máximo jefe Luis Leiva. “¿Y el jefe donde está?” preguntaban los manifestantes en referencia al uniformado que tenía como mayor carta de presentación al asumir, el haber nacido en ese mismo pueblo.
La marcha pasó luego frente al edificio de la Municipalidad, que es lindero con el del Concejo municipal, donde estaban esperando la intendenta Stella Clérici y algunos ediles. Los tribunales cañadenses fue el destino de los manifestantes, aunque en este lugar nadie salió a recibirlos. Aquí tuvo lugar el acto donde hablo la secretaria gremial de AMSAFE Adriana Penna, y estuvo presente el secretario provincial José María Tessa. Después Marta quien dirigió sus críticas hacia “el poder político, el judicial y el policial” por la falta de esclarecimiento del asesinato de su hija. “Hoy no solo se cumple un año del crimen de Daniela, un año del día en el que le quitaron el derecho de vivir a mi hija sino un año en el cual que los asesinos están entre nosotros, en el que la justicia es muy lenta, pero también en el que dimos pruebas que no vamos a parar hasta que se esclarezca el crimen”, dijo Marta. Las críticas se dirigieron también hacia el Ministerio de Educación “que tiene olvidados a los maestros, sobre todo el crimen de una empleada del propio Ministerio”.
Pasadas las 15, Marta Ferreyra compartió con una sesenta personas la instalación de una cruz de hierro, en el mismo sitio donde apareciera el cuerpo de la infortunada maestra. En el lugar se erigió una cruz de hierro color blanca, de dos metros y medios de altura, con un corazón rojo en su centro que recuerda el sentido del símbolo. “Daniela Spárvoli asesinada el 12 de mayo de 2003”.
Daniela Cintia Spárvoli, tenía 27 años y era docente rural desde hacía cinco años. Como casi todos los docentes del lugar viajaba normalmente “a dedo” por la falta de transporte regular y por el magro sueldo que reciben. El primer tramo, hasta llegar al cruce de la ruta 9 lo hacían con gente conocida del lugar, colonos por lo general y todos han testimoniado. El 13 de mayo se encontró su cuerpo a unos mil metros de la ruta, violada estrangulada, con marcas de golpes en su rostro.
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