Abbey Lincoln, una voz para el recuerdo
A los 80 años, murió en Nueva York Abbey Lincoln, una de las más prestigiosas voces femeninas del jazz, además de compositora, actriz y activa luchadora por la afirmación de los derechos civiles en los Estados Unidos durante los años ‘60. No se revelaron las causas de su muerte, aunque Lincoln estaba delicada de salud desde que fue operada a corazón abierto en 2007.
Nacida el 6 de agosto de 1930 en Chicago, su verdadero nombre era Anna Marie Wooldridge. Era hija de un albañil y tenía 11 hermanos. Creció en Michigan, y descubrió la música desde joven, influenciada por los discos que su padre pedía prestados a los vecinos. Estudió piano y canto.
Cuando era adolescente trabajó como mucama, pero siguió cantando y logró llegar a los clubes nocturnos de Honolulú. Finalmente entró a otros de Los Angeles al comienzo de la década del ‘50, donde utilizó distintos nombres artísticos: fue Anna Marie, Gaby Lee y Gaby Woolridge, hasta que en 1956, por consejo de su representante, Bob Russell, se quedó con el de Abbey Lincoln.
Ese año lanzó su primer album, Affair a Story of a Girl in Love , que en poco tiempo pasó a ser un éxito de ventas. Y actuó en su primera película, The girl can’t help It . Por entonces, Lincoln era una sensación, no sólo por su voz, sino por su belleza. Las primeras portadas de sus discos la presentaban con vestidos ceñidos, y en una de las películas de Jayne Mansfield usó el vestido que tenía Marilyn Monroe en Los caballeros las prefieren rubias .
Pero a partir de su casamiento, en 1962, con el baterista Max Roach, y por su influencia, Lincoln dejó atrás esa imagen y se proyectó como defensora de los derechos civiles. Usaba vestidos y cortes de cabello inspirados en Africa, además de que su música adquirió un tono más político.
En ese sentido, la suite compuesta por Max Roach y Oscar Brown, titulada We Insist!; Freedom Now Suite (1960) es un exasperado grito “contra el poder blanco” y el abuso racial.
Al explicar su cambio de imagen, Lincoln dijo en una entrevista de 1993: “Ese vestido (ceñido) era más importante que yo. La gente en la audiencia veía mis pechos expuestos y la forma de mi cuerpo, y no tenía nada que ver con la música”. Y agregó: “Mi sueño no era ser una estrella, así que Max llegó en el momento adecuado y me salvó de mí misma. Si no hubiera sido así, me habría vuelto alcohólica y triste”.
Como actriz actuó con Ivan Dixon en 1964 en el drama racial Nothing But a Man y con Sidney Poitier en For Love of Ivy (1968).
La carrera de Lincoln entró en un largo receso en las décadas de 1970 y 1980, después de separarse de Roach. Pero en la década del ‘90, renació cuando comenzó a explorar el terreno de la composición. Es que había pasado mucho tiempo escribiendo, entrenando su voz y “encontrando la paz interior que necesitaba”.
En los últimos años tuvo algunos álbumes muy exitosos, como You Gotta Pay the Band , que grabó con Stan Getz, y Devil’s Got Your Tongue , en el que criticaba a algunos raperos, comediantes y cineastas que se aprovechan de la denigración de la cultura negra para llenar sus bolsillos. En 2007 lanzó Abbey Sings Abbey , en el que realizó un recorrido por su trayectoria, acompañada de una instrumentación que va del jazz al country soul.
Al enterarse de la noticia de su muerte, la cineasta Carol Friedman, que estaba trabajando en un documental sobre su vida, afirmó ayer: “Hay mujeres hermosas, hay mujeres llenas de vida, hay mujeres geniales. Abbey Lincoln era todo eso”.
Este contenido no está abierto a comentarios

