ABBONDANZIERI: “ME PARECE QUE SE NOS MENOSPRECIÓ”
Aunque de a ratos se lo propone, no puede borrar la sonrisa que lo invade. No tira golpes bajos Roberto Abbondanzieri. No va con él. Pero en cuanto se descuida, por ahí desliza un… “Y bueno, dentro de nueve meses juegan la Copa de nuevo”. Está ahí, entre las paredes de un vestuario, en plena Bombonera. Es el día después de otro día de gloria. De Boca en general y suyo en particular. Y habla el Pato. Habla y no para de hablar antes de irse a Bouquet, su pueblo natal en Santa Fe.
—¿Hasta dónde piensa llegar este Boca?
—Y… Hasta donde se pueda. No serviría de nada si no podemos cristalizar todo lo hecho hasta ahora en una final, que seguramente va a ser muy dura.
—¿Nunca hay que dar por muerto a Boca?
—¡Pero por nada del mundo! Nunca nos den por muertos.
—Después de haber jugado en la Selección contra Paraguay, cumpliste una rachita redonda en el Monumental.
—Sí, fue muy lindo haber sido citado. Vivir lo que viví contra Paraguay también fue emocionante. Lo mejor que uno puede tener en su carrera. Así que, bueno, sabía que enseguida venía esto. Y ya estamos otra vez en la final de la Copa Libertadores. Hay que disfrutarlo.
—¿En qué momento dijiste chau, nos eliminan?
—No, no. Eso no. Fue difícil porque River es difícil. Pero no nos llegaron con mucho peligro. Y al final, el gol de Nasuti, fue inatajable. Después, para los penales, hablé con Ledesma, le pregunté cómo estaba porque si no lo pateaba yo. Y me dijo que estaba bien. Y la verdad, hay que destacar el mérito de los que patearon.
—Y tu propio mérito, que volviste a atajar un penal en una serie decisiva.
—Sí, pero lo mío tiene el mismo valor que lo de los cinco que convirtieron.
—Dos al Milan, dos a Sao Caetano, uno a River. ¿Hay secretos en esto de atajar penales?
—Uno se juega en el momento. Qué se yo… En el de Costacurta hay un mérito, más allá de que él pateó mal. Porque esperé y no me jugué. Pero, bueno, ahora más o menos sabía cómo pateaban los de River. Justo del que no sabía nada era de Maxi López y por suerte lo pude atajar. Había estado cerca en los tres primeros… Alguno tenía que atajar.
—¿Cómo te sentiste festejando en un estadio repleto de hinchas rivales?
—Es feo. Nosotros eso no lo compartimos para nada. No es nada lindo para un jugador, uno quiere festejar con su gente. Ojalá que Castrilli cambie de opinión.
—¿Por qué Boca está de nuevo en la final de Copa y River quedó eliminado?
—Porque Boca tuvo tranquilidad, personalidad, oficio. Y al final dimos una gran respuesta dentro de la cancha después de haber estado en silencio, sin responder lo que se decía… Me parece que se nos menospreció. Se habló demás. Un 1-0, como habíamos salido en el primer partido, es una diferencia importante. Hubo algunos que hablaron demás, parecía que Boca había perdido por goleada, no que había ganado. Y eso que ese partido lo pudimos ganar por goleada.
—¿Le pueden sacar a River también el Clausura?
—Y, ¿por qué no? Pero esperemos… Eso ya no depende sólo de nosotros.
—Está claro. Ya tienen al Once Caldas en la cabeza.
—Y va a ser duro, eh… Son fuertes atrás y peligrosos adelante. Fue lógico que clasificaran.
Hoy será un sábado fugaz en Bouquet. Con todos sus familiares, incluidos su esposa Evangelina y sus tres hijos (Camila de 12 años, Ernesto de 8 y Felipe de 3). Mañana a la mañana, otra vez a entrenar. Porque la Libertadores siempre llama.
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