ABUSÓ DE UNA JOVEN Y LOS VECINOS LO ATRAPARON Y LO ENTREGARON A LA POLICÍA
Hacía un par de horas que había amanecido. Los autos iban y venían por la avenida San Martín, en Florida, partido de Vicente López. A media cuadra, la chica de 21 años caminaba hacia la parada del colectivo. Pero a mitad de camino, desde atrás un hombre la agarró de los pelos y la empujó contra unas rejas hasta que logró tirarla. Cuando ella cayó al piso se le tiró encima y la empezó a manosear.
La joven comenzó a gritar y el hombre la quiso callar pegándole la cabeza contra el asfalto. A esa altura los dos habían rodado y caído al medio de la calle.
El ataque duró unos minutos hasta que unos vecinos salieron a de sus casas alertados por los pedidos de ayuda. Al verse sorprendido intentó confundir a la gente que se acercaba. “Está loca”, dijo tres veces y luego salió corriendo.
Dos vecinos lo siguieron y a las tres cuadras lo atraparon, lo ataron con una soga y lo metieron en un auto. Un custodio que está en una garita a dos cuadras de donde fue el ataque avisó a la Policía que finalmente se lo llevó detenido. Pero antes amenazó a su propia víctima que lo reconoció en plena calle y a la gente que lo atrapó: “Ojo, soy vecino. Nos vamos a volver a ver”.
Todo ocurrió a unas 15 cuadras de la quinta presidencial de Olivos. El detenido se llama Diego, tiene unos 25 años, y aparentemente no cuenta con antecedentes. El fiscal Eduardo Rodríguez lo acusó de abuso sexual agravado (un delito con una pena que va de 4 a 10 años de prisión). El acusado presentó el lunes un pedido de excarcelación que el juez de Garantías de San Isidro, Diego Martínez, deberá resolver entre hoy y el lunes.
Ayer los vecinos que ayudaron a la chica estaban entre indignados y temerosos. “Este tipo suelto es un peligro. Hay pruebas de sobras para mantenerlo detenido. No sólo abusó de una chica sino además que amenazó a la gente que lo agarró”, dijeron a Clarín.
La joven atacada, es estudiante de Medicina. Y el sábado iba a su trabajo cuando fue sorprendida por este hombre sobre la calle Liniers, a metros de la avenida San Martín. La zona tiene varias garitas de seguridad privada en los alrededores.
La chica quedó con varios golpes aunque nada grave: traumatismo en la cabeza, en la espalda y lastimaduras en la manos. Pero hoy su principal trauma es el psicológico, dijo la familia. “No quiere ni subir a la planta alta porque tiene miedo. No puede dormir sola. Llora, se quiebra. Y todo esto sabiendo que su atacante está detenido. No sé qué puede pasar si lo sueltan. Más todavía con las amenazas que hizo”, explicó Facundo, su hermano a Clarín. El nombre de la víctima no se da a conocer para mantener su privacidad.
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