Abuso sexual y muerte de un bebé en saga judicial
A los 15 años dio a luz a un niño producto de un abuso sexual y lo arrojó en un terreno baldío. El cuerpo fue hallado por vecinos, con signos de haber sido desgarrado por perros. Ni su familia ni sus maestras habían notado el embarazo, del que la adolescente finalmente responsabilizó a un vecino de 53 años que la violó por primera vez a los 10 años y que poco antes del parto le habría inducido un aborto. Quedó imputada de homicidio calificado por el vínculo, con pena de prisión perpetua, pero por su edad no es punible. Él fue procesado por corrupción de menores, aunque la Cámara Penal modificó la carátula a facilitamiento de la prostitución al interpretar que mantenía sexo con la víctima por dinero.Éste no es el argumento de una película de terror sino un dramático y cercano hecho que comenzó el año pasado en San Lorenzo y tuvo un llamativo correlato judicial. La historia de Cintia (su nombre es ficticio para preservar la identidad de la víctima) sale de la oscuridad mientras a nivel nacional se debate la despenalización del aborto en caso de violación y la restitución de la figura del infanticidio (ver aparte).LOS HECHOSLa comisaría 7ª de San Lorenzo inició la pesquisa de oficio la tarde del 4 de agosto de 2005 ante la alerta de un vecino. Sorprendido por el inusual hallazgo, el hombre avisó a una patrulla que en su patio había “un feto” desgarrado por su perro. En un terreno baldío, a pocos metros, fue encontrada la placenta envuelta en tela.Quien había dado a luz, pronto se descubrió, era una adolescente de 15 años que vivía en las inmediaciones y atribuyó el embarazo a la violación de un vecino, con el que tenía contacto pues era dueño de un quiosco cercano. Apodado Cabeza de Vaca o Gringo, la agredió sexualmente por primera vez a los 10 años, a poco de que Cintia se instalara en el barrio con sus padres y sus tres hermanas. Volvió a abusarla a los 14, bajo amenaza de dañar a su familia. Esta relación habría originado el embarazo.El hombre, que siempre negó todo, fue inmediatamente detenido. El juez de instrucción de San Lorenzo, Eduardo Filocco, allanó su casa buscando sin éxito rastros de un parto o de un aborto. Entonces le imputó el delito de corrupción de menores, cuya pena oscila entre los diez y los 15 años de prisión, y no el homicidio.Precisamente bajo ese cargo Cintia fue conducida a Rosario, donde pasó unos días privada de libertad hasta que el juez de Menores Juan Artigas permitió que fuera a vivir con una tía en otra ciudad. Al principio se mostró ajena al hecho, pero el médico de policía que la atendió comprobó que había tenido “un aborto completo infectado” y sugirió urgente atención psicológica. Días después, Cintia se quebró y confesó.Describió cómo había transitado el embarazo en silencio, fajándose o usando ropa grande y abrigos incluso cuando hacía calor. Ya encinta, en mayo de 2005, cumplió 15 años y Cabeza de Vaca, que era conocido de su familia y solía tomar mate con su padre, participó de la humilde fiesta. Poco después, de acuerdo al testimonio, le inquirió si estaba embarazada y ella lo negó por miedo.El 1º de agosto, a siete meses del supuesto abuso, faltó a la escuela. “Sentía como contracciones, me senté en el baño y apreté la panza”, relató. En ese momento se produjo la expulsión sin que el bebé, que cayó en el inodoro, llorara o gritara. Cintia arrojó los restos en un terreno baldío ubicado en la parte trasera de su vivienda. En días subsiguientes fue a clases, pero pronto la policía se enteró del asunto y el secreto ya no pudo mantenerse oculto.“Él me daba plata en ocasiones, después de la primera vez me daba centavos por los mandados, pero después de los 14 años me daba plata por lo que me hacía. Yo no la quería pero igual me la daba”, declaró la niña. “El 29 de julio me llamó como hacía siempre, para que le cocine o le haga mandados. Me agarró del brazo y me sentó en la cama”, confió, revelando que por la fuerza el hombre le practicó una maniobra aparentemente abortiva que le provocó mucho dolor.LA INVESTIGACIÓNLa autopsia, realizada el 5 de agosto en el Instituto Médico Legal por la forense Alicia Cadierno, estableció que el bebé era de sexo masculino y presentaba de ocho a nueve meses de gestación. No tenía signos “de lesiones traumáticas asimilables a maniobras abortivas o violentas propias de la intencionalidad de dañar o quitar la vida”, según el informe. “El deceso debe considerarse como vinculable a abandono de persona, atento aparecer como recién nacido que ha respirado”, opinó la médica, que en un dictamen posterior no descartó “la posibilidad de depredación animal en vida”.El 17 de agosto el juez Artigas autorizó a Cintia a ir a vivir con los padrinos, bajo su control tutelar y asistida por una trabajadora social. Como por su edad no es punible, directamente no hubo proceso. Esta semana El Ciudadano intentó averiguar cómo se encuentra actualmente la chica, pero en el juzgado no brindaron datos al respecto.La que sí continuó fue la causa penal contra Cabeza de Vaca, de oficio albañil. En su indagatoria, negó los cargos pero una prueba de ADN estableció sin dudas que era el padre del bebé fallecido. En el interín, había conseguido la sustitución de la prisión preventiva y estaba en su domicilio con un permiso para trabajar. Cuando en febrero llegó el resultado del examen científico fue detenido de nuevo y en esa condición permanece hasta hoy.El 4 de mayo el juez Filocco lo procesó por corrupción agravada de menores pero la defensa apeló, llevando las actuaciones a la sala IV de la Cámara Penal de Rosario, integrada por los vocales Rubén Jukic, Antonio Paolicelli y Guillermo Fierro. Estosmagistrados emitieron un llamativo pronunciamiento el 28 de julio pasado.Señalaron que la casa de la joven no había sido allanada y tampoco se había indicado a los médicos que comprobaran si Cintia había tenido un embarazo anterior, tal como declaró una compañera de la escuela y deslizaron dos docentes. “Esta prueba omitida y los testimonios ya mencionados no permiten otorgar a los dichos (de Cintia) la ciega credibilidad que le da el juez (Filocco) ya que frente a sus dichos de candorosa niña brutalmente abusada (por Cabeza de Vaca) desde que tenía diez años, culminando embarazada y en un parto natural, se alzan constancias que la contradicen señalándola como una de las más ‘quilomberas’ del barrio junto a sus hermanas, vendiendo sexo al imputado por dinero y mercaderías”, dijeron los jueces.Lo único que para la sala IV está probado a esta altura de la pesquisa es que Cabeza de Vaca es el padre del bebé fallecido, por lo tanto tuvo sexo con Cintia cuando ésta aún tenía 14 años, a fines de 2004. En consecuencia, se confirmó el procesamiento pero no por el delito de corrupción de menores sino por el de facilitamiento o promoción de la prostitución de m
enores, aún con consentimiento de la víctima. Este ilícito tiene una pena de cuatro a diez años de prisión, según el código.Fuentes tribunalicias señalaron que la instrucción ya concluyó y en pocos días la fiscalía pedirá la elevación a juicio. Según los voceros, lo más probable es que no haya tiempo para tomar las medidas que sugirió la Cámara. Éstas seguramente se realizarán en el juzgado de Sentencia de Rosario donde tramite el juicio.UN CASO SIMILAR, PERO CON UNA IMPUTACIÓN DE HOMICIDIO CALIFICADO POR EL VÍNCULOEl 14 de junio una joven de 26 años fue detenida en cercanías de Rosario por el supuesto asesinato de su bebé recién nacida, cuyo cadáver apareció en un basural. Declaró haber ocultado el embarazo para luego parir en su casa a una criatura que nació muerta, aunque según la autopsia la niña respiró y luego falleció por un fuerte golpe en la cabeza.El caso es parecido al de Cintia, sólo que como la acusada es mayor quedó presa e imputada de homicidio calificado por el vínculo, con pena de prisión perpetua.Ambas causas remiten a su vez a otra que ocupó durante varios meses la atención de la prensa nacional: el de la jujeña Romina Tejerina, quien mató al hijo que concibió como producto de una violación. El movimiento de mujeres impulsa la restitución de la figura del infanticidio, quitada del Código Penal en 1994.Hasta allí, cuando una mujer mataba a su hijo durante el estado puerperal (en los 40 días posteriores al nacimiento) se le aplicaba el tipo penal del infanticidio, derogado en una de las tantas reformas al Código.“Desde entonces hubo muchos casos que demostraron la necesidad de esta figura, porque generalmente la muerte de los recién nacidos está relacionada con situaciones muy especiales de la madre, con estados psíquicos determinados por situaciones económicas, emocionales, abandonos, violaciones”, opinó Mabel Gabarra, de Indeso Mujer.
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