Accidente de trenes en España: el choque ocurrió entre 160 y 200 km/h
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El informe preliminar sobre la tragedia ferroviaria en Toledo reveló detalles del impacto, las fallas previas y la recuperación de las cajas negras.
El primer informe técnico sobre el accidente ferroviario ocurrido en Urda, en la provincia española de Toledo, aportó nuevos detalles sobre la magnitud del impacto entre un tren AVE y una formación de la empresa Iryo. Según las estimaciones iniciales de los investigadores, la colisión se produjo a una velocidad de entre 160 y 200 kilómetros por hora.
El documento fue elaborado por la Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes Ferroviarios, Marítimos y de Aviación Civil (AITAT), luego de las primeras 24 horas de actuaciones en el lugar del siniestro. La tragedia dejó al menos 69 personas fallecidas, de acuerdo con el último balance oficial difundido por las autoridades de Castilla-La Mancha.
Los investigadores aclararon que todavía no se conoce la velocidad exacta del impacto. Ese dato podrá establecerse cuando se extraiga y analice la información de los registradores embarcados en ambos convoyes, conocidos como cajas negras.
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El informe describe la violencia del choque y los daños sufridos por las dos formaciones. El coche de cabeza del AVE, identificado como el número 8, quedó empotrado en el coche de cola del Iryo, correspondiente al número 1.
Ambos vagones terminaron volcados y girados al pie del terraplén de la vía. El resto de las formaciones también sufrió importantes daños y descarrilamientos.
En el caso del AVE, los seis últimos coches quedaron sobre la plataforma ferroviaria, mientras que el coche número 7 cayó por el terraplén. Además, el coche número 3 quedó atravesado por un fragmento de carril que se deformó como consecuencia del impacto.
En el tren Iryo, en tanto, descarrilaron todos los coches, con excepción de los dos primeros, identificados con los números 7 y 8. Los coches 1, 2 y 3 también terminaron fuera de la vía y cayeron por el terraplén.
Las cajas negras quedaron bajo custodia de la Guardia Civil
Uno de los principales avances de la investigación fue la recuperación de los registros embarcados de los dos trenes. Un equipo de tres técnicos investigadores de la AITAT se trasladó a Urda para inspeccionar el lugar del accidente, con especial atención a las formaciones involucradas y sus sistemas de seguridad.
El retiro de las cajas negras se realizó con la participación de la policía judicial y representantes de las empresas ferroviarias. Debido al estado de algunos vagones, el acceso a los dispositivos presentó dificultades.
Los registros quedaron bajo custodia de la Guardia Civil. La extracción y el análisis de sus datos se realizarán bajo las condiciones establecidas por la autoridad judicial que interviene en la causa.

