ACCIDENTES DE TRÁNSITO: PRIMERA CAUSA DE MUERTES JÓVENES EN LA PROVINCIA
El dato se repitió hasta el hartazgo: la provincia de Santa Fe está segunda en la escala de muertes por accidentes de tránsito en la Argentina. De las 7.138 muertes por esta causa durante el 2005 en el país, 552 se produjeron aquí.
Mientras una infinidad de transgresiones se suceden a diario en las calles de la ciudad, los titulares de los diarios siguen haciendo hincapié en la problemática y las cifras sorprenden, una y otra vez, por la gravedad implícita; más de 20 personas mueren por día, constituyéndose en la primera causa de muerte en menores de 35 años en el país.
¿Por qué, a pesar de las campañas de concientización y las multas, siguen ocurriendo? En torno a éste y otros interrogantes giró el encuentro organizado por la Universidad Nacional del Litoral en el marco del programa Ateneo. El jefe de la División Guardia y Urgencias del Hospital Cullen, Dr. Carlos Abraham; el coordinador de Seguridad Vial de la provincia, Marcelo Duquez; el director de Defensa Civil, Eduardo Wagner y los padres de Rubén Miño y Diego López, jóvenes muertos recientemente en accidentes de tránsito; debatieron el pasado 20 de julio acerca de las principales causas que provocan los accidentes y la necesidad de fortalecer los controles oficiales y la educación vial.
Punto de partida
La primer referencia que se hizo en el encuentro tiene que ver con datos de la realidad. Más allá de adjetivizaciones pavorosas, las cifras hablan por sí solas: en el 2005 en el Departamento La Capital murieron 65 personas en siniestros viales, según los datos de la Unidad Regional I. Aquí, desde el 2002 a esta parte, mientras los homicidios van en descenso las muertes originadas por accidentes viales se incrementan mes a mes.
Los accidentes de tránsito, bien vienen las comparaciones, son la tercer causa de muerte en el país luego de enfermedades cardiovasculares y cáncer, y tienen una incidencia fundamental en la muerte de niños, adolescentes y adultos jóvenes. Son la principal causa de fallecimiento en la franja etaria de entre 1 y 35 años.
En el transcurso del programa Ateneo, se destacó que entre las principales “causas de muerte en accidentes de tránsito se encuentran la excesiva velocidad, la ingesta irresponsable de bebidas alcohólicas y las malas condiciones meteorológicas”. Un dato interesante es que el 90% de los choques ocurre con buenas condiciones climáticas; el 95% en calles pavimentadas y el 64% a plena luz del día. El 25% de los accidentes ocurren en lugares donde hay semáforos, “lo cual evidencia una notoria falta de respeto a las normas y señales de tránsito”.
Los aportes
Cada uno de los participantes, desde su especialidad, compartió su experiencia con los demás. El primero en intervenir fue Eduardo Wagner que acentuó el tema de la denominación: “El accidente ya no es más un accidente, es una enfermedad”.
En sintonía con la postura expresada por la Organización Mundial de la Salud, Wagner lo consideró “una enfermedad endémica”, que quiere decir que “está permanentemente en un país o región y no se va nunca. Mata mucho más que el sida u otras enfermedades”.
Paso seguido, con la experiencia de más de 40 años en la guardia del Hospital Cullen, el Dr. Abraham resaltó “el números de muertos por día es terrible”. Con los fallecimientos por accidentes de tránsito, continuó, “estamos repitiendo cada diez días un Cromagnon. Es un jet de 300 pasajeros cada quince días y una población como la de San Carlos que desaparece del país por año”. Lo peor del asunto es que es “gente joven en su mayor porcentaje”.
Abraham lo definió como “un problema social”, o sea: “un problema de conductas”. Para graficarlo mejor, identificó un accidente con “una mesa con un montón de patas: una es el otorgamiento de la licencia, otra son los controles, otra la revisación técnica obligatoria, otra la educación vial en las escuelas”.
“Es un problema cultural muy grande que va a llevar mucho tiempo solucionarlo”, concluyó Wagner. “Es evidente que el ser humano no cumple la ley, la transgrede, pero hay que hacérsela cumplir de alguna manera. Es necesario el escrache social, que la sociedad sepa quién es la persona que cometió un delito y la señalen con el dedo”.
Familiares de víctimas
Diego López y Rubén Miño encontraron la muerte trágicamente en enero pasado cuando fueron atropellados por un automóvil conducido por un joven, presuntamente alcoholizado.
Sus padres, familiares y amigos protagonizaron, hace pocas semanas, la octava marcha para exigir justicia. Ellos consideran que su caso “no fue un accidente”. Intentan desterrar este vocablo en su tipificación porque, en realidad, “fue una negligencia de un pibe al volante ebrio, sin carné y a una velocidad fuera de lo normal”.
César Miño, padre de uno de los jóvenes atropellados, fue sucedido por la madre de Diego López, María del Carmen Méndez: “El chico que los mató está suelto, sigue libre. Ahora recién a los seis meses de ocurrido el accidente, se va a juicio”.
¿Cuánto hay de accidente en una conducta humana que debería ser consciente? María del Carmen arriesgó que “en los accidentes de tránsito mucho tiene que ver la conducta humana. La mayoría de las veces se va a gran velocidad y no importa nada. Muchas de las personas que provocan estos accidentes no les interesa la vida del otro ni la propia, por eso cometen infracciones”.
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