ACEITEROS RECLAMAN AUMENTO
Los obreros de la ex aceitera Santa Clara –hoy en manos de Molinos Río de la Plata SA, del grupo Pérez Companc–, ubicada en Uriburu al 3200, realizaron ayer una quema de neumáticos y se apostaron frente a los portones de ingreso de la planta en asamblea, por una recomposición salarial cuya puja lleva ya siete meses. La falta de respuestas había derivado el 19 de enero pasado en un paro de actividades por 24 horas.
Al cumplirse en la jornada los términos de la conciliación obligatoria dictaminada por el Ministerio de Trabajo, los trabajadores se mantenían a la expectativa hasta las últimas horas de anoche por las nuevas tratativas que se llevaban adelante en la sede ministerial de la Capital Federal. Del resultado de las negociaciones depende una posible medida de fuerza por tiempo indeterminado que también incluirá a la planta aceitera de la empresa Molinos, ubicada en la ciudad bonaerense de Avellaneda.
En una jornada caliente el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de Rosario (Soear) y también con el apoyo de otros gremios, montó una carpa rodeada de gomas ardientes cuyo manto negro y humeante se prolongó desde la mañana hasta las últimas luces de la tarde. “Hace ya siete meses que estamos con idas y vueltas. La empresa pone obstáculos a las negociaciones con la complicidad del Ministerio de Trabajo”, se quejó el delegado gremial Adrián Dávalos.
Voceros sindicales especulaban que el Ministerio de Trabajo quiere poner un techo a los aumentos y se niega a homologar aquellos que pasen de cierto límite, según la rama de actividad, por sugerencia de la cartera de Economía. En este sentido se ubicaría el caso de los aceiteros a los que no le homologaron un convenio salarial con Molinos porque excedía el monto de aumento previsto, luego de que se homologaron 349 convenios y acuerdos laborales.
Los alrededor de 200 trabajadores de la aceitera local y otro tanto de la planta de Avellaneda no lograron en el marco de la discusión paritaria conseguir un incremento salarial a pesar de que un expediente con una propuesta de aumento fue abierto en Trabajo en noviembre pasado pero seguían con expectativa hasta las últimas horas de anoche por una posible oferta de la empresa.
“Nosotros decimos que tal como dicen los convenios un trabajador debe llegar para cubrir la canasta básica a los 1.580 pesos y no entendemos que una empresa en neta expansión exportadora se niegue a una actualización salarial que según nuestros cálculos equivale, en un año, a la producción de dos días y medio de la planta”, añadió Alejandro Capella, otro delegado obrero de la planta de la zona sudoeste que elabora las conocidas marcas Cocinero y Patito, y quien acotó que “la producción para el mercado interno es una parte menor de lo que Molinos exporta”.
De acuerdo con la revista Mercado, en 1999 Molinos Río de la Plata facturó 845 millones de pesos, mientras que un año después lo hizo por 648 millones, durante los peores años de la compañía, que mejoró su performance a partir de la salida de la convertibilidad.
Desde el Sindicato de Aceiteros habían puntualizado durante el último paro que el salario básico de la categoría más baja del convenio colectivo asciende a unos 800 pesos mensuales y que de acuerdo a un estudio que pidieron a la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), el sueldo debería rondar los 1.653 pesos.
En tanto, hace dos semanas en Buenos Aires la Confederación de Asociaciones Sindicales de Industrias Alimenticias, había hecho pública su advertencia sobre la “sorprendente actitud” de la empresa Molinos Río de la Plata por “negarse y obstaculizar la negociación salarial”.
“No es posible tolerar actitudes empresarias que con su intransigencia hacia sus trabajadores, se constituyan en enemigos del crecimiento y de la paz social”, expresó la confederación en el documento. Hasta últimas minutos de anoche, los obreros esperaban una respuesta luego de una extendida reunión en Trabajo, para definir los pasos a seguir.
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