ACELERADOR A FONDO PARA GANAR EN LA CARRERA INDUSTRIAL
La apertura del segundo turno de producción de la planta de General Motors fue celebrada ayer por el presidente Néstor Kirchner, quien se hizo un espacio en su pesada agenda para llegar a mediodía hasta la planta industrial ubicada en la vecina localidad de Alvear y felicitar personalmente al titular de la firma para el Mercosur, Mitsuru Kyo, y a su par a nivel local, Simón Boag. Y en ese apropiado escenario, mientras el ministro de Economía, Roberto Lavagna, se encontraba en Brasil negociando los términos de la integración comercial con el mayor socio regional, el jefe del Estado defendió su decisión de no liberar el intercambio en ese sector industrial a partir de 2006.
En ese sentido, Kirchner abogó porque los acuerdos en el bloque regional se desarrollen dentro de “un proceso igualitario” que permita el crecimiento tanto de la Argentina como del Brasil, para evitar que el crecimiento de la industria de uno de los países sea “en desmedro” del otro.
El presidente llegó acompañado por el ministro de Trabajo Carlos Tomada y fue recibido por el gobernador Jorge Obeid y el intendente Miguel Lifschitz.
“Esta decisión industrial de habilitar un segundo turno aumentará la producción alrededor del 35 por ciento y generará una actividad económica de 150 millones de dólares” explicó desde General Motors su titular local, en un castellano tan correcto gramaticalmente como atravesado en la pronunciación.
Sonriente, Kirchner descendió del helicóptero presidencial a las 12.30 en punto para permanecer apenas 30 minutos visitando la planta de Alvear antes de volver a levantar vuelo.
A su ingreso, saludó no sólo a los ejecutivos de la firma sino a varios de los empleados de la planta que se agolparon a su alrededor con la expectativa de estrecharle la mano al presidente.
“Estoy feliz de que me dejen compartir este momento con ustedes ya que, como saben, mi compromiso personal es lograr la reactivación económica del país a través de la reactivación industrial”, dijo Kirchner.
“Esto es trabajo argentino, de manos argentinas. Durante más de una década nos hicieron creer que acá todo era más caro y de menor calidad y así quedaron decenas de miles de argentinos sin empleo y en la calle. La decisión de General Motors de apostar al crecimiento es la verdadera reconversión industrial”, celebró el presidente.
Kirchner no esquivó dejar en claro su posición respecto de la integración de mercados con Brasil en materia de producción automotriz, tema que llevó a Lavagna hasta el país vecino (ver página 3).
“Queremos que crezca la industria brasileña, como le digo siempre a mi amigo el presidente (Luiz Inacio) Lula (Da Silva) –agregó– pero a la vez sin dejar de apostar por el crecimiento argentino, y en ese sentido tenemos que potenciar aún más nuestra industria automotriz antes de pensar en una liberalización del comercio con Brasil”, remarcó el jefe del Estado.
Tras esas breves declaraciones y seguido por los ejecutivos de la firma, el propio Obeid y Tomada, Kirchner no aceptó dialogar con la prensa y partió de regreso a la Capital Federal.
El intercambio económico con Brasil no es un tema sobre el cual los directivos de la firma General Motors no tengan intereses propios ya que del total de su producción, apenas un 25 por ciento está direccionada al mercado local mientras que un 75 por ciento se exporta. Claro que no es ése el porcentaje que se vende a Brasil sino uno mucho menor ya que la firma llega a muchos otros mercados. Con todo, la presencia del titular de la firma para al área Mercosur, Mitsuru Kyo, dejó en claro que la automotriz tiene para Sudamérica una política industrial que visualiza a nivel regional.
“Creemos que este país va a seguir creciendo y por eso apostamos a una mayor productividad”, enfatizó Boag, quien de todos modos aclaró que “se trata de 320 empleos flexibles cuyo sostén dependerá de las condiciones económicas del país a futuro”.
La inversión le permitirá a la empresa incrementar su producción diaria de 190 a 250 unidades. “Vamos a ser la primera planta automotriz del país que en el contexto actual toma la decisión de aumentar su capacidad de producción”, se ufanó Boag.
Obeid, quien como siempre se saludó con Kirchner como lo harían dos viejos amigos, fue muy breve en su discurso, probablemente advertido de que el presidente disponía de muy poco tiempo para su visita a la planta, aunque no olvidó repartir elogios para todos.
“Estos 320 nuevos empleos obedecen tanto a las acertadas políticas del gobierno nacional como así también a la apuesta de la empresa General Motors por la producción nacional”, afirmó el gobernador.
Sin margen de protagonismo, Miguel Lifschitz no pudo posar para la foto con el presidente ya que el protocolo no lo incluyó en la plataforma preparada para las figuras del evento y que sólo compartieron Kirchner, Tomada, Obeid, el ministro de la Producción de Santa Fe, Roberto Ceretto, y los ejecutivos de la firma, Kyo y Boag.
Sin más remedio que el bajo perfil, el intendente siguió el acto entre los demás invitados, junto a su antecesor Hermes Binner y el jefe comunal de la localidad de Alvear.
Por quinta vez y con el mismo estilo en el Gran Rosario
La nueva visita que el presidente Néstor Kirchner realizó ayer al Gran Rosario fue la quinta en los 16 meses que lleva de gobierno, y ese dato quizás ya sea otro de los récords del mandatario, o de lo que es lo mismo, del mentado “estilo K”.
Kirchner, a diferencia de la gran mayoría de sus antecesores, es capaz de subirse al helicóptero presidencial, salir dos horas de su despacho en Casa de Gobierno para pasar 30 minutos en la planta de una empresa que incorpora de una sola movida a más de 300 nuevos trabajadores.
“Y lo voy a hacer con cada empresa o fábrica que invierta para apostar por el país”, remarcó ayer el propio primer mandatario luego de recorrer rápidamente los espacios de montaje de la planta de General Motors junto a sus principales directivos y observar los distintos modelos que allí se producen, tanto para el mercado interno como para exportación.
No fue ese dato la única muestra de “estilo propio” que exhibió el primer mandatario, quien no sólo saludó de a uno a decenas de los cientos de empleados de la automotriz, sino que además abrió su breve discurso dirigiéndose a cada una de las autoridades presentes, para, al final, ampliar su saludo además a “los queridos trabajadores de la empresa”.
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