ACENTO ARGENTINO EN ESPAÑA
Mientras el éxito del cine argentino ese mantiene como un fenómeno cultural de primer orden, el teatro también se pasea triunfalmente por toda España y en Madrid puede hacer historia con Haydee Padilla protagonizando Venecia, de Jorge Accame, que se estrena mañana. “Es como un sueño”, susurra Haydee recordando que hace 25 años Madrid la comparó con las más grandes actrices del teatro español. El suceso en 1978 de El gran deschave de Sergio de Cecco también le abrió las puertas de par en par a Federico Luppi, uno de los principales rostros del espectacular éxito del cine argentino en España y en el teatro al director Carlos Gandolfo. Vinieron al Teatro Arniches por tres semanas y se quedaron un año a sala llena.
Con Venecia, la obra más premiada del teatro argentino, Haydee Padilla no solo podrá encarnar a “la gringa” ante los españoles sino que estrenará la sala María Guerrero en el flamante complejo Nuevo Teatro Alcalá, que Alejandro Romay inauguró en enero pasado.
La realización por un empresario argentino del más moderno complejo teatral español, recuperando un templo histórico, el Alcalá Palace, que estaba en ruinas, marca el momento culminante de esta vigorosa presencia del teatro argentino en España.
En la sala Lola Membrives, se estrenóTanguera a principios de este año uno de los grandes éxitos de los argentinos. Ni el optimismo blindado de Alejandro Romay preveía una reacción tan positiva del público que obligó al elenco, encabezado por Mora Godoy, coreógrafa y primera bailarina del espectáculo, a quedarse semanas en la capital española.
Pero la actual vigencia del teatro argentino en España tiene sus antecedentes. En especial, la presencia desde la década del sesenta de Alfredo Alcón en cine y numerosas obras de repertorio clásico y moderno. “Nunca me he sentido extranjero”, confió Alcón a Clarín en una entrevista cuando estrenó en julio de 2002 el Edipo XXI, escrito y dirigido por Lluis Pascal.
Aunque la actual presencia argentina en los escenarios españoles es un fenómeno que tiene pocos años y ha desembocado en los últimos quince meses con casi veinte creaciones de artistas y compañías de Argentina en cartel. En noviembre de 1998, Miguel Angel Solá y Blanca Oteyza, ofrecieron El diario de Adán y Eva, basada en un texto de Mark Twain. Un emotivo homenaje a la radio porteña que ya habían admirado 250.000 espectadores en Argentina.
El público español ha acompañado a Solá, Oteyza y al director Manuel González Gil con devoción al regresar con su espectáculo después de un intermedio para descansar y cumplir otros compromisos profesionales. Ahora han vuelto a la imponente sala del Bellas Artes, colmada de un público que con su entusiasmo y la recomendación “boca a boca” resultó la mejor propaganda de un espectáculo que no ha desplegado ninguna campaña publicitaria. Miguel Angel Solá, mimado por los críticos que lo consideran un actor muy valioso, ha protagonizado varias películas españolas de éxito y esa fama merecida ayuda a traer espectadores.
También el cine fue el puente de plata para que los españoles conocieran a Ricardo Darín, un actor de extraordinaria popularidad, y consagraran como el gran éxito de la temporada a la obra Art, que protagonizó junto a Oscar Martínez y Germán Palacios.
Con El hijo de la novia, Darín se convirtió en el emblema del éxito del cine argentino en España, asegurándose su popularidad con otras cuatro películas que lograron atraer al público español: Nueve reinas, El mismo amor, la misma lluvia, Kamchatka y Un tipo corriente (Samy y yo).
ART tuvo que salir de cartel el 18 de mayo pasado pese a que continuaban con sala colmada. Volverá a Barcelona en noviembre, un mes clave para los argentinos porque en Madrid se repondrá Made in Lanús, que aquí se llama Made in Argentina y arribarán, otra vez, los vertiginosos monólogos de Enrique Pinti.
El acontecimiento más importante de este momento es la vasta repercusión en la crítica y los medios de comunicación del trabajo de Norma Aleandro y Sergio Renán en Mi querido embustero. El prestigioso diario El País elogia a los dos “actores y directores, grandes figuras de la cultura argentina” y destacan su prestigio internacional gracias al cine.
Norma Aleandro tuvo actuaciones memorables en dos películas queridas por los españoles: La historia oficial y El hijo de la novia. Sergio Renán es muy apreciado no sólo como actor sino también como director de ópera, ya que fue todo un acontecimiento su puesta, en enero del 2000, de Lady Macbeth de Mtsenk, de Dimitri Shostakovich bajo la batuta de Mstislav Rostropovich.
El productor Carlos Rottemberg es uno de los responsables del éxito de los argentinos porque ha promovido varias obras bien recibidas por los españoles. En el teatro Tivoli de Barcelona se estrenó en abril pasado Made in Argentina, una obra que cala hondo en la realidad turbulenta de nuestro país. Soledad Silveyra, Víctor Laplace, Hugo Arana y Ana María Picchio estuvieron tres semanas y tuvieron una respuesta tan cálida como para esperar otro logro en Madrid.
También Rotenberg produjo No seré feliz pero tengo marido, con una festejada Linda Peretz en el teatro Muñoz Seca de Madrid y Acaloradas, en la misma sala, con Chunchuna Villafañe, Alicia Aller, Graciela Stefani y Marikena Riera.
Julio Bocca es una celebridad en España y los medios de comunicación lo tratan con un cariño y respeto equiparables al que le dispensa su público. En julio y agosto el gran bailarín y coreógrafo argentino presentó Bocca Tango en varias ciudades españolas con un suceso que le obligo a extender, cuando pudo, las presentaciones. Maximiliano Guerra presentó el Ballet del Mercosur con el espectáculo Con gloria morir, que contiene la versión del Himno Nacional realizada por Charly García.
Y pasaron, además, Emilia Mazer y su Buscando desesperadamente a Madonna, Javier Daulte con Besame mucho y Gore, Gabriela Izcovich con Intimidad y Terapia, Arturo Bonín en Confesiones del pene, y Cecilia Cambiaso y Alejandro Mauri con El Kaso Dora.
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